Sánchez regatea a Puig y no se compromete en financiación e inversiones

Los galardonados posan con el presidente de la Generalitat, el del Gobierno y la vicepresidenta. / manuel molines
Los galardonados posan con el presidente de la Generalitat, el del Gobierno y la vicepresidenta. / manuel molines

El presidente del Gobierno apela «al diálogo y al consenso» para hablar de la construcción de infraestructuras

F. RICÓS VALENCIA.

La asistencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al acto de entrega de los premios de la Generalitat había levantado expectación entre los partidos políticos con presencia en Les Corts, especialmente tras la reunión que mantuvo el miércoles pasado con el jefe del Consell, Ximo Puig, y su compromiso, después rebajado por la Moncloa, de dedicar a la Comunitat Valenciana un 10 % de la inversión de los Presupuestos Generales para 2019. Pero Sánchez no lanzó ningún compromiso ni en la construcción de infraestructuras -salvo en el corredor mediterráneo que consideró «un eje estratégico no sólo en el Levante, sino de toda España»- y mucho menos en la reforma de la financiación autonómica o la deuda histórica, los caballos de batalla del Consell.

Y eso que tanto el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, como la vicepresidenta, Mónica Oltra, no dudaron en reclamar su compromiso directamente al presidente del Gobierno central.

Puig, que agradeció a Pedro Sánchez su presencia en el acto de ayer, puso de manifiesto que «nuestras reivindicaciones no han cambiado. Gobierne quien gobierne en España reclamamos una financiación justa, una inversión equitativa y lealtad institucional. En definitiva, el cumplimiento efectivo del autogobierno, el cumplimiento efectivo de la Constitución».

Puig defiende que es necesaria la voz valenciana para liderar la defensa de las autonomías PP, CS, Compromís y Podemos critican a Sánchez por la falta de soluciones a la financiación

El jefe del Consell pidió directamente a su jefe de filas en el PSOE que aborde la reforma del sistema de financiación autonómica para que «que se cumpla la Constitución».

Y Mónica Oltra, durante su intervención como conductora del acto de la entrega de galardones, no dudó en reclamar «una financiación adecuada y constitucional y unas inversiones justas y proporcionales».

La vicepresidenta y portavoz recordó que la Generalitat arrastra una deuda impropia (alrededor de 44.000 millones de euros en buena parte debido a la infrafinanciación que ha sufrido la Comunitat Valenciana con todos y cada uno de los gobiernos democráticos que ha tenido el país desde la década de los 80) «una subyugación que padecen cada día todos los valencianos». De ahí que Oltra pidiera poder ejercer el autogobierno «en igualdad de condiciones» que otras autonomías.

Las peticiones de Puig y Oltra cayeron en saco roto. Pedro Sánchez, que el miércoles pasado ya no se comprometió con Puig a solventar de forma rápida la reforma de la financiación autonómica, ayer tampoco. Sí reconoció que hay que solucionar «la justa financiación del territorio», así, en abstracto. Y sobre compromisos de inversiones, el presidente del Gobierno apeló al diálogo y al consenso. Poco contenido para el que reclamaban los distintos portavoces parlamentarios.

Como tantas otras veces hicieron diferentes dignatarios de otros gobiernos españoles en tierras valencianas, Pedro Sánchez quiso regalar los oídos a los presentes y puso a la Comunitat Valenciana como ejemplo de la mejor España frente a los que priman el agravio y la confrontación. Aseguró que la Comunitat ha hecho del autogobierno un «acelerador histórico para reivindicar una identidad que no se define por aquello a lo que se opone, sino por lo que puede aportar» y eso representa, a su juicio, «la mejor España».

Sánchez habló de europeísmo, de feminismo y cohesión social e hizo referencia al tópico de que la Comunitat Valenciana «es una tierra dinámica, emprendedora y fraternal», además de asegurar que Castellón, Valencia y Alicante «representan el compromiso de una tierra orgullosa de sus símbolos y su lengua».

Por su parte, el presidente de la Generalitat hizo hincapié en su idea de ahondar en el federalismo. Puig destacó que se ven «signos de agotamiento» en el actual modelo de España que, a su entender, deben subsanarse con una «profundización» de una reforma federal.

El jefe del Consell apuntó, además, que «ahora que las instituciones catalanas se han levantado de la mesa en la que siempre contribuyeron a la apertura, es precisamente la Comunitat Valenciana la referencia».

También destacó Puig que «es necesaria la voz valenciana, respetuosa y reformista, para liderar la defensa de las autonomías», lanzó «un mensaje claro contra la polarización: ni separatismo ni recentralización», volvió a hacer referencia a la necesidad de avanzar hacia un nuevo contrato social y alertó exclusivamente contra los populismos de derechas.

Los discursos de Sánchez y Puig no gustaron a la líder del PPCV, Isabel Bonig. «Sánchez y Puig han perdido una oportunidad histórica para lanzar una mensaje de esperanza a los valencianos, pero aquí está el PP para continuar luchando y hacer de esta tierra una gran tierra de cohesión para todos los ciudadanos», dijo.

Bonig lamentó que el presidente Sánchez «no dijera a los valencianos que va a invertir lo que nos corresponde, a pagar la deuda histórica y a reformar el modelo de financiación que comenzó a cambiar el PP». Indicó que el discurso del jefe del Consell fue anticuado, «muy anclado en los años 80» y consideró que tenía que haber sido reivindicativo con los intereses valencianos.

La portavoz de Ciudadanos, Mari Carmen Sánchez, criticó que tanto el presidente Puig como Sánchez «hayan pasando de puntillas» por la financiación autonómica. Además, aseguró que le pareció «muy bien» que el jefe del Consell «se ponga reivindicativo» y reclame mayor autogobierno -con la profundización del modelo federal en España- pero recalcó que «no puede construir la casa por el tejado».

Fran Ferri, portavoz de Compromís, agradeció que Sánchez reconociera la infrafinanciación valenciana pero echó en falta que no anunciara la aplicación de «medidas concretas y un nuevo sistema de financiación».

Antonio Estañ, síndic de Podemos, no entendió lo que quiso decir el presidente del Gobierno cuando anunció que la propuesta de PGE para 2019 irá cargada «de vocación europea».

Y Rosa Peris, portavoz adjunta del grupo socialista en Les Corts, el jefe del Consell hilvanó un discurso «reivindicativo» a la par que «leal con España».

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