Sánchez fía la investidura a un acuerdo con Iglesias sobre un plan de 300 medidas

Pedro Sánchez./EFE
Pedro Sánchez. / EFE

El líder de Unidas Podemos acusa al presidente de no buscar acuerdos porque lo que quiere es ir a elecciones

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

A tres semanas de que venza el plazo, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias avanzan con paso firme hacia la repetición de elecciones. El líder socialista solo ve un resquicio para evitarlas, que su interlocutor acepte el programa de 300 medidas que presentará el próximo martes y acepte un acuerdo de legislatura sin entrar en el Gobierno. Un plan que para el secretario general de Podemos esconde las verdaderas intenciones del presidente del Gobierno, y que no son otras que ir a elecciones.

Iglesias denunció este sábado en su cuenta de Twitter que no ha tenido contacto con Sánchez «en todo agosto» (solo le llamó para felicitarle por el nacimiento de su hija) y calcula que no se van a ver «hasta el 10 (de septiembre)», aunque la fecha no está cerrada. Una actitud de la que, a su entender, se extraen dos consecuencias: «Quiere elecciones y no busca acuerdos, y pretende negociarlo todo en el último minuto». Un mensaje que concluye con una pregunta: «¿Es esto responsable?».

Sánchez, que pasó el fin de semana en la finca toledana de Quintos de Mora (propiedad de Patrimonio Nacional), no dice ni que sí ni que no. Solo habla a través de sus colaboradores, y a tenor de lo que han explicado los temores de Iglesias tienen fundamento. Este martes presentará en la estación de Chamartín, en Madrid, su oferta de pacto programático con 300 medidas, y que es un compendio del programa electoral del PSOE, del acuerdo presupuestario alcanzado con Podemos y de las propuestas de los diferentes colectivos sociales con los que ha reunido en 24 ocasiones a lo largo de agosto. El miércoles se verá con los líderes del PNV y Partido Regionalista de Cantabria, y a partir del 9 de septiembre con los del PP, Ciudadanos y Unidas Podemos. Un calendario que deja como única semana libre para la sesión de investidura en el Congreso la del 16 al 22 de septiembre.

Debate que solo se celebrará si antes llega a un acuerdo con Unidas Podemos. De no ser así, informará al Rey de que no tiene apoyos y el 23 de septiembre propondrá a Felipe VI la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones el 10 de noviembre. Pero antes de llegar a ese momento, Sánchez quiere comprobar si es posible el acuerdo programático con Iglesias. Una posibilidad que en Podemos, aunque también muchos en el PSOE, observan con escepticismo. Los morados no ven viable un acuerdo en torno a unas medidas porque eso ya lo hicieron la pasada legislatura y comprobaron su inutilidad si no va acompañado de una presencia en el Consejo de Ministros.

Temor electoral

Sánchez juega con la baza de que el temor a las elecciones, aunque es común a las dos formaciones, es mayor en Podemos porque sus expectativas, a falta de sondeos que lo confirmen, parecen peores. Confía en que ese miedo provoque un gesto de última hora de Iglesias y se avenga al pacto a la portuguesa. Además, arguyen los socialistas, entre la ingenuidad y la malicia, las 300 medidas de su plan satisfarán a los morados porque recogen muchas de sus propuestas e incluyen otras de organizaciones sociales próximas a su ideario. Es una oferta dividida en seis áreas: empleo y pensiones; feminismo, desigualdad social y calidad democrática; emergencia climática y transición ecológica; avance científico, tecnológico y transición digital; España abierta a Europa y al mundo; y Estado autonómico y lucha contra la despoblación.

Pero también hay otras voces en el PSOE que alertan de que una nueva cita con las urnas será letal para ellos por el enfado y la consiguiente desmovilización de su electorado. Ya lo dijo esta semana el portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián: «La izquierda va a palmar si hay nuevas elecciones».

Pero en Podemos dicen estar dispuestos a aguantar el pulso hasta el final. Niegan sus malas perspectivas electorales porque han mostrado toda la disposición del mundo a negociar. Lo que pasa, según dijo Iglesias el pasado jueves, es que Sánchez quiere que «vayamos con las manos en la cabeza y de rodillas». Y, dijo, no va ser así.

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