Sánchez se enfrenta a las dudas sobre su tesis doctoral horas después de la caída de Montón

Sánchez, junto a la vicepresidenta, al inicio de la sesión de control al Gobierno de ayer en el Congreso. /  efe
Sánchez, junto a la vicepresidenta, al inicio de la sesión de control al Gobierno de ayer en el Congreso. / efe

Rivera aprovecha la caída de la ministra para exigirle que haga público el trabajo custodiado por una universidad y sobre el que se albergan sospechas de su autoría

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

«Muerto el perro se acabó la rabia». Es lo que dice el refrán y lo que esperaban Gobierno y PSOE que sucediera tras la dimisión, en la noche del martes, de Carmen Montón. Pero ocurrió lo contrario. Con el líder del PP atado de pies y manos para aprovechar la caída de la ministra de Sanidad dadas las sospechas que pesan sobre su máster, y con Pablo Iglesias más conciliador que nunca, los socialistas creían que tenían todas las de ganar con el discurso de que ellos saben asumir responsabilidades. Pero entró en escena Albert Rivera y al Ejecutivo se le torció el guión.

No habían dado las 9:30 de la mañana cuando el líder de Ciudadanos dirigió por sorpresa el foco hacia el propio Pedro Sánchez y su tesis doctoral. La política es a menudo una cuestión de saber medir los tiempos. Las dudas sobre el trabajo que dio el título de doctor al presidente del Gobierno no son en absoluto nuevas, aunque nadie ha podido probar hasta la fecha ninguna irregularidad, pero Rivera dejó descolocado a Sánchez -en parte porque burló el reglamento del Congreso cambiando sobre la marcha su pregunta en la sesión de control- al exigirle que lo haga público para acabar con cualquier sospecha.

Así fue como un asunto que colea desde 2014, cuando Sánchez compitió por primera vez en unas primarias por el liderazgo del PSOE contra Eduardo Madina, volvió a la primera línea. La polémica en torno a la tesis del hoy presidente del Gobierno comenzó cuando sus rivales en aquella contienda propagaron rumores sobre la falta de consistencia de la investigación, por la que obtuvo un sobresaliente 'cum laude', y sobre su autoría. El hecho de que, entonces, ni siquiera existiera rastro del trabajo en la base de datos centralizada de tesis doctorales leídas en España que depende del Ministerio de Educación, Ciencia y Deporte, Teseo, alimentó las dudas, pero el asunto acabó enterrado.

El PSOE acusa a Ciudadanos de hacer un regalo al PP al desviar el foco del máster de Casado

Fue ya durante su primer mandato, en torno a las generales de 2015, cuando asomó de nuevo. En diciembre de ese año, por fin, tres años después de que Sánchez la defendiera, la tesis se registró en la base de Teseo, pero para poder consultarla había que pedir autorización al PSOE y acudir a la biblioteca de la Universidad Camilo José Cela, que otorgó el título de doctor al líder socialista. No hay versión digital y, a día de hoy, Sánchez no ha permitido ni que se fotocopie ni que se fotografíe.

Diplomacia

El jefe del Ejecutivo defendió ayer en el pleno de la Cámara baja que la tesis está publicada conforme a la legislación. La que es de aplicación para su tesis es, según la Camilo José Cela, la que corresponde a un real decreto de 2007, «que no obliga a publicar las tesis doctorales completas digitalizadas». De momento, el líder socialista no ha dado muestras de estar dispuesto a hacerlo 'motu proprio'. En torno a su trabajo hay otros asuntos que Ciudadanos pone de relieve. Sánchez ya era profesor asociado en esa Universidad cuando se matriculó para defender su tesis en el curso 2009/2010. Lo era desde 2008 y tenía relación con los profesores de su tribunal. Además, aunque se inscribiera en esos años, él mismo ha relatado en muchas ocasiones que aprovechó el tiempo libre que le dejó el haber perdido sus responsabilidades como diputado en el Congreso, en diciembre de 2011, para hacer su investigación, titulada 'Innovaciones de la diplomacia económica española: análisis del sector público (2002-2012)'. La defendió en noviembre de 2012, así que le llevó apenas un año, poco para lo que suele ser habitual.

En el PSOE cargaron ayer contra Rivera por hacer un «regalo» a Casado, hacia el que, a su juicio, debían haberse dirigido todas las miradas tras el cese de Montón. El caso es que en el propio partido hay quien se sorprende de la falta de reflejos del presidente por no haber exigido desde primera hora al líder del PP que siguiera el ejemplo la ministra.

Lo más que afirmó Sánchez, en su respuesta a Rivera, fue que el martes fue para él un día «difícil» porque había perdido a «una amiga que estaba haciendo una extraordinaria labor», pero que su Gobierno asume responsabilidades políticas cuando toca (y eso que durante casi 48 horas él quiso mantener a Montón).

Sólo a media mañana, el partido gubernamental empezó a reaccionar para tratar de redirigir la atención contra el presidente de los populares con la petición de su dimisión, verbalizada por su portavoz parlamentaria, Adriana Lastra y las ministras de Hacienda, Justicia y Defensa, pero ninguna consiguió apagar el fuego.

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