La recurrente promesa de Sánchez

Pedro Sánchez llega ayer a su reunión con colectivos educativos y de la España vaciada. / Mariscal / efe
Pedro Sánchez llega ayer a su reunión con colectivos educativos y de la España vaciada. / Mariscal / efe

El líder socialista garantizó la reforma de la financiación hasta que llegó a La Moncloa | El dirigente anunció en cinco autonomías el cambio del modelo durante su carrera para recuperar la secretaría del PSOE

A. RALLOVALENCIA.

Existe en la profesión el dicho de que la noticia bomba duerme en las hemerotecas. Ese relectura de las publicaciones de hace apenas unos meses muestra una realidad esquizofrénica de algunos responsables políticos que un día impulsan, prometen o sostienen una idea y, al cabo de unas semanas, prácticamente sin ruborizarse, rectifican a la espera de que ese cambio de opinión sea enterrado por el ritmo loco de la actualidad.

El repaso del archivo siempre ofrece perlas que conducen directamente a una media sonrisa. Por ejemplo, Ximo Puig en octubre de 2015, recién llegado al Palau. «Lo que quiero es que el día 20 gane Sánchez. Con él arreglaremos la mala financiación de la Comunitat». Al final, venció Sánchez, sí, pero el asunto todavía está por resolverse. En enero de 2018, Pedro Sánchez no dudaba en culpar del retraso al líder del Partido Popular. «Volveremos a tenderle la mano al señor Rajoy para que se siente con el PSOE y abordemos de una vez por todas la financiación». La alegría se trasladó incluso a un comunicado del PSPV unos meses más tarde cuando la organización se felicitaba del apoyo «incondicional» a la reivindicaciones de más inversiones y «suficiencia financiera».

Y ese era el relato feliz del PSPV en la Comunitat, con la constante reivindicación al Gobierno central de la necesidad de una financiación justa. Se vivía mejor con el PP en el Gobierno, pensarán ahora desde la dirigencia socialista. Porque fue llegar Pedro Sánchez a La Moncloa -tras una prodigiosa recuperación de la secretaría general tras ser expulsado por la Ejecutiva de su partido- y lanzar el anuncio más negativo para la Comunitat: el modelo de financiación no se iba a modificar ni en 2018 ni en 2019. El problema quedaría para la siguiente legislatura. El discurso que con esfuerzo había elaborado el PSPV quedaba hecho trizas.

«Hay que ser realistas», dijo el presidente justificando la falta de tiempo para la revisión del sistema

La falta de compromiso de Sánchez no sólo marginaba lo que se conoce como la agenda valenciana sino que otras cinco autonomías comprobaron cómo las palabras sin hechos no son más que buenas intenciones. «Hay que ser realistas», vino a decir Sánchez ante la falta de tiempo para afrontar un cambio de modelo en esta legislatura. Un repaso de la carrera de Sánchez para recuperar el mando en el PSPV permite ver cómo las decepciones fueron generalizadas. A Miguel Iceta, por ejemplo, le aseguró en diciembre de 2017 que le apoyaría en la reforma del sistema para conseguir un «estado del Bienestar fuerte en Cataluña». Tres meses más tarde, fue el turno para los canarios. En Las Palmas de Gran Canaria y ante un auditorio repleto también prometió que lucharía por una financiación justa.

En Valladolid incluso descendió al detalle en una entrevista de 'El Norte de Castilla' donde llegó a subrayar que la revisión de la deuda de las autonomías debía ser para todas las regiones. En otras visitas a Baleares y Extremadura exhibió el mismo discurso tan esperanzador como inútil. De ahí que en el escenario actual, el posible pacto con Compromís acerca de la investidura, no suponga en realidad mayor compromiso que los que ya adelantó en ocasiones precedentes. Además, sin olvidar que el apoyo de la coalición nacionalista no es determinante para la investidura. Sólo tienen un voto, el del diputado Joan Baldoví.

Asunto diferente es que Sánchez quiera mostrar que con él es posible llegar a acuerdos y al mismo tiempo presionar a Pablo Iglesias y convertirle en problema más que en solución. Del mismo modo, su estrategia cuida al socio prioritario del PSPV. Pero los dos factores anteriores, no obligan al PSOE a aceptar exigencias que pueden perjudicarle en un futuro. Por ejemplo, la cuestión de la deuda histórica de la región. Lo que han reclamado todos los partidos sin resultado hasta la fecha.

La negociación con el PSPV sí ofrece, sin embargo, cierta repercusión mediática a Compromís, que se ha convertido en una formación que negocia un documento con una serie de condiciones que no tendrían problema en firmar la mayoría de partidos con representación en Les Corts. En ese documento se recogerá la reforma de la financiación autonómica, con el compromiso de que en un plazo máximo de ocho meses el Gobierno presente una propuesta a las comunidades autónomas; la exigencia de que se aligere la deuda de la Comunitat Valenciana; y el aumento de la aportación del Estado al sistema de dependencia, para que en cuatro años cumpla el 50 % que le corresponde, ya que actualmente la Generalitat aporta el 88 %. De igual modo, exigen la condonación de la deuda de La Marina, una demanda que, en realidad, ya había sido aprobada en los últimos Presupuestos.

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