Sánchez atribuye el bloqueo político a la desconfianza «recíproca» con Iglesias

El presidente asegura no «tirar la toalla» con Unidas Podemos aunque apunta a fórmulas alternativas a la coalición

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Pedro Sánchez aleja cualquier posible coalición con Pablo Iglesias. A día de hoy, según el jefe del Ejecutivo, se ha instalado una desconfianza «recíproca» con Unidas Podemos que le impide volver a intentar un Gobierno de coalición como el que ambas fuerzas exploraron sin éxito para lograr su investidura el pasado 25 de julio. «Tanto insistía Iglesias en que no confiaba en el PSOE, que somos nosotros quienes hemos acabado desconfiando de él», le reprochó este miércoles Sánchez al líder morado.

El presidente en funciones aprovechó su tradicional despacho de verano con el Rey en el Palacio de Marivent para armarse de argumentos en contra de esa posibilidad, en la que Unidas Podemos sigue insistiendo como condición para garantizar la reelección del líder socialista y evitar así que los ciudadanos tengan que volver a pasar por las urnas. El partido morado quiere reanudar las conversaciones en el punto en el que se quedaron antes de saltar por los aires y defiende que hay que buscar un Gobierno de coalición a partir de la oferta que hicieron los socialistas a su partido: una vicepresidencia social y tres ministerios. Para Sánchez esa vía parece prácticamente cerrada porque, en su opinión, entre las dos formaciones existen ideas «completamente distintas» de gobierno que son difíciles de conciliar. Por un lado, Unidas Podemos aboga por «dos gobiernos en uno» mientras que el PSOE y él mismo creen que el Ejecutivo debe ser «plural» y «coherente en sus líneas de acción».

La propuesta que el presidente sigue defendiendo es la de un Ejecutivo socialista en minoría apoyado en un acuerdo programático. «El 28 de abril, los ciudadanos con su voto expresaron lo que querían y es un Gobierno progresista», incidió Sánchez, dejando a un lado las peticiones del PP para que se aparte y deje paso a un nuevo candidato. Pero no descarta explorar otras opciones que permitan el cumplimiento de ese mandato electoral. «No solo están la fórmula danesa o portuguesa. Se pueden hacer acuerdos de investidura, de legislatura», expresó.

El líder del PSOE se ha reunido a lo largo de esta semana con distintos colectivos, sindicatos y agrupaciones del tercer sector, de donde espera que salga una nueva propuesta que trasladará a Iglesias en su próximo encuentro, previsto para la segunda quincena de agosto, y con la que espera desatascar la investidura antes de que el 23 de septiembre concluya el plazo constitucional para nombrar presidente del Gobierno.

Sánchez señaló que compartirá esa propuesta con los grupos susceptibles de facilitar su reelección. Es el caso de Compromís, con el que se ha reunido ya, y del PNV, con cuyo presidente Andoni Ortuzar espera verse en breve. El socialista confirmó, además, que entre sus planes inmediatos está volver a verse con el líder del PP, Pablo Casado, y con el de Ciudadanos, Albert Rivera, de quien espera «se digne» a sentarse con él. El dirigente liberal declinó hacerlo el pasado junio cuando Sánchez inició una ronda de contactos porque, a su entender, no tenían «nada más que hablar».

El fantasma de las urnas

Cien días después de las elecciones generales y sin visos de que el PSOE y Unidas Podemos lleguen a un acuerdo –Sánchez responsabilizó directamente a la formación morada– la hipótesis de que haya que volver a poner las urnas en noviembre toma fuerza. Una posibilidad que inquieta en muchos sectores y a la que Felipe VI aludió el pasado domingo en su posado veraniego en Palma de Mallorca. El jefe del Estado rompió su silencio para exhortar a las formaciones políticas a resolver el bloqueo y buscar una «solución» que permita evitar una repetición electoral. El monarca no fue más allá ni señaló a quién le correspondería dar el primer paso, pero dejó claro que, en su opinión, impedir una nueva cita con las urnas sería «lo mejor».

El presidente en funciones aseguró tras su encuentro con el Rey que comparte el deseo de no ir a elecciones y que no pierde la esperanza. «No tiro la toalla», manifestó. De ahí, que volviese a apelar a la «responsabilidad» de PP y Ciudadanos para que dejen de bloquear la conformación de un gobierno y se abstengan en una eventual investidura en septiembre para que no tengan que ser las fuerzas independentistas las que lo faciliten.