Puigdemont desafía a ERC con la amenaza de ser investido y descarta nuevas elecciones

Torra (i) y Puigdemont./EFE
Torra (i) y Puigdemont. / EFE

El presidente de la Generalitat y su antecesor abogan por retomar la iniciativa política tras la sentencia del 'procés'

CRISTIAN REINOBarcelona

Después de un arranque de curso en el que parecía que Esquerra y JxCat trataban de restañar las heridas provocadas por el cruce de ataques dialécticos estivales, los independentistas siguen sin enterrar el hacha de guerra, a escasos días de la Diada del 11-S y a semanas de que se conozca la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes del 'procés'.

La respuesta que el independentismo prepara contra el fallo enfrenta a republicanos y exconvergentes, que no consiguen ponerse de acuerdo en la hoja de ruta a seguir. Tampoco en la estrategia a sguir en Madrid ya que ERC es partidaria de no bloquear la investidura de Sánchez y JxCat se decanta por la obstrucción. En Cataluña, ERC aboga por ir a elecciones y formar a continuación un gobierno de concentración, con la CUP y los comunes, mientras que JxCat apuesta por la confrontación contra el Estado y por estirar al máximo el 'procés'. Entre las medidas que contemplan los exconvergentes está la de volver a investir a Carles Puigdemont, huido en Bruselas y que tendría que ser reelegido a distancia y poniendo en riesgo legal al presidente de la Cámara catalana y a la Mesa del Parlament si dan luz verde a esa operación.

La idea la puso sobre la mesa la semana pasada Quim Torra y la defendió este miércoles el propio expresidente catalán tras la reunión que JxCat mantuvo en la capital belga, con la participación de toda su plana mayor, incluido el jefe del Ejecutivo autonómico. Torra fijó en su discurso de investidura la restitución de Puigdemont como uno de los objetivos de la legislatura, JxCat lo intentó en enero de 2018, pero el presidente de la Cámara catalana, el republicano Roger Torrent, lo impidió. Desde entonces, es el enemigo público número uno de los exconvergentes. Torrent afirmó días atrás que nadie de JxCat le ha planteado esta opción.

Se trata de una posibilidad muy remota, pero los nacionalistas la sacan del cajón cada vez que quieren presionar a Esquerra. «Estoy a disposición» del Parlamento catalán, dijo este miércoles Puigdemont, mientras que Torra confirmó que mantiene como objetivo restituir a su antecesor. En cualquier caso, Puigdemont apuntó que está centrado en la batalla judicial por ser reconocido como eurodiputado y si lo logra deberá tomar una decisión. En ese caso podría renunciar a su escaño como diputado autonómico, lo cual le impediría ser reelegido presidente de la Generalitat.

Urnas o Matrix

La segunda posible respuesta a la sentencia que se ha puesto sobre la mesa estos últimos días y semanas, en este caso es una idea de ERC, es el adelanto electoral en Cataluña. «Fortalecernos en las urnas o engañarnos en Matrix», planteó el martes pasado Joan Tardà en una columna en 'El Periódico de Catalunya'. Puigdemont salió este miércoles en tromba contra la propuesta de los republicanos y aseguró que el anticipo electoral (la legislatura catalana no ha llegado ni al ecuador) debilitaría las instituciones catalanas.

El expresidente de la Generalitat, que eclipsa a su sucesor en todas las comparecencias públicas conjuntas que hacen, cree que la sentencia contra el 'procés' marcará el final de un ciclo, pero a partir del fallo considera que el secesionismo debe «tomar la iniciativa» con una respuesta política, que sin dar detalles de cómo será, sí señaló que será «larga y sostenida». En el libro que acaba de publicar, el exmandatario llama a la confrontación contra el Estado para alcanzar la secesión, desde la premisa de que tiene asumido que Madrid nunca negociará un referéndum. «Responderemos como con el 1-O, ganando», dijo este miércoles.

En esta línea, Torra advirtió de que si el Estado «atenta contra el derecho de autodeterminación» con la sentencia del Supremo, «volveremos a autodeterminarnos». El presidente de la Generalitat emplazó a la ciudadanía catalana a participar en la manifestación de la Diada de este año, el miércoles que viene, bajo el lema 'objetivo independencia'. «La respuesta a la sentencia empieza el 11-S», señaló.

Sociedad Civil Catalana prepara una contraofensiva

La manifestación que el constitucionalismo celebró el 8 de octubre de 2017 en Barcelona marcó un antes y un después. Nunca antes, cientos de miles de personas se habían manifestado en la capital catalana a favor de la unidad de España. Sociedad Civil Catalana (SCC) impulsó aquella protesta días después del referéndum ilegal del 1-O y dos días antes del pleno en el que estaba previsto que el Parlamento catalán declarara la independencia (al final fue el 27-de octubre). SCC avisó este miércoles a los independentistas que tiene preparada una nueva gran movilización, como la de hace dos años, que se celebraría en caso de que los secesionistas regresen a la vía unilateral y «se vuelva a producir un desafío al Estado de Derecho», según apuntó esta entidad.

El presidente de la plataforma, que surgió como réplica a la ANC, criticó este miércoles la campaña del 'tsunami democrático' del soberanismo, es «el tsunami de ruptura», dijo, y aseguró que Quim Torra, a quien comparó con el primer ministro británico, Boris Johnson, es el máximo responsable de la confrontación entre catalanes pues actúa al margen del Parlament.

Sociedad Civil nació en 2014 y ahora vive sus momentos más convulsos. Semanas atrás, Ciudadanos acusó a la entidad contraria a la independencia de «abrazar las tesis» de Pedro Sánchez y del PSC, y le pidió que rectifique su estrategia. El PP también ha discrepado en público con la entidad que ha abogado por tratar de encauzar a los secesionistas con la concesión de algunas de sus demandas.

La plataforma, que ha tenido cuatro presidentes en ocho meses, renovó en junio pasado su cúpula. El nuevo presidente es Fernando Sánchez Costa, que fue diputado del PP en el Parlamento catalán.