Puig pone a prueba su influencia en el Gobierno

El presidente Ximo Puig. / jesús montañana
El presidente Ximo Puig. / jesús montañana

El Consell confía en lograr hoy del Ejecutivo central un trato singular para sus problemas de liquidez que le eviten tener que hacer recortes | Cumbre con la ministra Montero sobre las finanzas valencianas

JC. F. M.VALENCIA.

El martes pasado no pudo ser. Hoy, a las 13.00 horas, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, mantiene una reunión con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Sobre la mesa, los graves problemas de tesorería que arrastra la Comunitat Valenciana -con un déficit desbocado, el peor periodo de pago a proveedores de todas las autonomías, la ejecución presupuestaria por los suelos y la AIReF y el propio ministerio enviando serias advertencias- y la necesidad de obtener liquidez de manera inmediata. La reunión, aplazada la semana pasada después de que Montero tuviera que acudir a una de las citas con Unidas Podemos para negociar la investidura de Pedro Sánchez, abordará la posibilidad de que el Ejecutivo central habilite mecanismos extraordinarios que permitan a la Comunitat superar los problemas de ingresos generados por la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado de 2018, así como por haber inflado los de la Generalitat de este 2019 mucho más allá de lo razonable. Tanto que el Gobierno valenciano se verá obligado a acometer serios ajustes -se han estimado en el entorno de los 440 millones de euros aunque esta semana pasada se obtuvo una prórroga antes de perfilar las partidas que se verán afectadas- en las cuentas de este ejercicio, salvo que el Ejecutivo central desbloquee la llegada de fondos.

¿Qué fondos? El presidente del Consell acude a la reunión con la reclamación de los 450 millones de euros de entregas a cuenta del sistema de financiación que Madrid afirma no poder entregar hasta finales de año. A esa cifra habría que añadir el pago de la parte autonómica de la mensualidad del IVA de diciembre de 2017, que el Gobierno anterior se quedó, y que asciende a 280 millones de euros. En total, 730 millones de euros. Si los recortes planteados inicialmente eran de 440 millones, la eventual llegada de las entregas a cuenta podría ser suficiente para evitarlos. La conselleria de Hacienda asegura, no obstante, que los recortes -en forma de retenciones de crédito- tendrán que llevarse a cabo en cualquier caso.

Las necesidades de liquidez de la Comunitat pueden verse condicionadas también por el horizonte electoral. El trato singularizado que el Gobierno valenciano espera por parte del ministerio de Hacienda ya quedó en evidencia esta semana pasada, cuando el conseller Vicent Soler sacó pecho de un anuncio de la ministra -que las entregas a cuenta a la Comunitat Valenciana y Murcia se anticiparían- que acabó siendo rectificado. El pasado viernes, ante los medios de comunicación, la vicepresidenta Mónica Oltra insistió en el carácter vital para la Comunitat de la llegada de fondos del Ejecutivo central.

La reunión viene condicionada también por la cuenta atrás para otra convocatoria electoral

Con la gota fría empezando a despejar del sur de la Comunitat, el temor a que de la reunión de hoy con la ministra de Hacienda apenas salga una ayuda concreta para atender la desolación generada por las lluvias torrenciales, pero no un mecanismo financiero efectivo que proporcione algo de oxígeno a las arcas autonómicas, circula ya por los despachos de la Generalitat.

La cuenta atrás para la convocatoria de elecciones generales, con un gobierno en funciones, es otro factor que condiciona la capacidad del jefe del Consell para obtener un resultado positivo de una reunión clave para las arcas autonómicas.