Puig, pendiente de si Sánchez adelanta las elecciones generales

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig. / ep
El presidente de la Generalitat, Ximo Puig. / ep

La incorporación al comité electoral del PSOE de Iván Redondo refuerza la tesis de unos comicios anticipados que Moncloa por ahora niega La decisión podría empujar al presidente valenciano a disolver Les Corts

JC. F. M
JC. F. M Valencia

«El presidente del Gobierno es quien tiene la última palabra, pero he visto que tiene una hoja de ruta clara para avanzar en política social. Está persuadido de que podrá aprobar los presupuestos y no he visto zigzageo ni posibilidades de un adelanto electoral». Ximo Puig contestó con estas palabras a una de las preguntas que se le hicieron el pasado martes tras reunirse en Moncloa con Pedro Sánchez. La impresión del presidente de la Generalitat, trasladada también a algunos de sus más estrechos colaboradores, despejaba a córner el balón de un hipotético adelanto de las elecciones generales. Al menos en el momento de reunirse con el jefe del Consell, Sánchez insistió en que mantiene el plan de tratar de agotar la legislatura.

Hace sólo tres días, una decisión del líder del PSOE disparó las especulaciones sobre un eventual adelanto electoral. Sánchez situó a su director de gabinete, Iván Redondo, como director, conjuntamente con José Luis Ábalos, del comité electoral del PSOE. En teoría, el órgano se constituía para preparar las elecciones municipales, autonómicas y europeas del próximo 26 de mayo. La realidad es que la presencia de Redondo, el asesor al que se atribuye mayor influencia sobre Sánchez, abundó en la teoría de que el presidente del Gobierno podría haber renunciado a su intento de acabar la legislatura, y estaría dispuesto a convocar antes los comicios. Con el polvorín catalán a punto de explotar, con el president Torra lanzando ultimátums que luego no se sostienen, y con la sucesión de polémicas -vía grabaciones, másters, tesis e inspecciones de Hacienda- que un día sí y otro también salpican la actividad del Gobierno central, el espacio de resistencia en el que sigue instalado el líder del PSOE podría agrietarse de forma definitiva en cualquier momento. Quizá con una nueva crisis que afectara a alguno de sus ministros.

Sánchez estudia sus movimientos con la vista puesta en Cataluña y en lo que le dicen las encuestas

Moncloa volvió a negar ayer que tenga entre sus previsiones adelantar las elecciones generales -una posición obvia, porque en ningún caso cabe esperar que se confirme esa opción, salvo para realizar el anuncio formal-. Pero lo cierto es que, con un ojo puesto en Cataluña y otro en las encuestas, el PSOE engrasa su maquinaria por si Sánchez termina disolviendo las Cortes Generales.

Y atento a ese escenario permanece el presidente valenciano. Puig ha amagado en diversas ocasiones durante los últimos meses con esa posibilidad. Primero con más fuerza, cuando el Gobierno presidido por Mariano Rajoy servía en bandeja la justificación de un adelanto electoral para reforzar la posición del Consell en la exigencia de un trato financiero justo para la Comunitat. Después, tras la moción de censura, alentando esa tesis de la 'singularización' de las elecciones generales con la que ha venido coqueteando. Con las encuestas situando al PSPV en un momento electoral idóneo -arropado por la mejora en los sondeos del PSOE-, Puig ha jugado con el «no descarto» para añadir a continuación que primaba la «estabilidad» del Consell.

El presidente valenciano cuenta entre sus más estrechos colaboradores a algunos acérrimos defensores del adelanto electoral que, no obstante, asumen que difícilmente el jefe del Consell adoptará una decisión de ese calado si no dispone de un cierto salvavidas. Adelantar las elecciones autonómicas, singularizarlas, implica acudir a una convocatoria electoral en la que el resultado que se obtenga para el PSPV, bueno o malo, sería atribuido precisamente al líder de los socialistas valencianos. Estrenar esa posibilidad recogida en el Estatuto de Autonomía desde su reforma en 2006 obligaría a retratar el nivel de participación del electorado valenciano en unos comicios que afectan directamente al autogobierno. Y al margen del resultado electoral, de ese otro dato -el índice de abstención- se obtendrían conclusiones quizá más preocupantes.

Parte de los riesgos de anticipar las autonómicas desaparecerían si se unieran a las generales

Unas elecciones en solitario señalaría a un único responsable de los resultados. Y se necesitaría valentía para dar ese paso. Un adelanto electoral que sumara las autonómicas valencianas a las generales, por ejemplo, resolvería esa contrariedad. La participación ya no se vincularía únicamente al interés en la política autonómica.

Para el PSPV, además, el eventual adelanto electoral -separando esos comicios de las municipales- supone una medida con muchas mas fortalezas que debilidades. Además de reforzar el perfil más autonomista del partido, una medida de este tipo jugaría en contra de Compromís -una coalición que sustenta parte de su tirón electoral en la potencia de la representación municipal del Bloc-.

Puig contempla todos estos factores y así los ha trasladado en alguna reunión de trabajo. Que por ahora no haya una decisión adoptada, o que se incline por no avanzar las autonómicas puede ser una conclusión válida en este momento. Pero no necesariamente inamovible.

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