Nuevo Consell

Puig justifica el aumento de cargos

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ayer en un desayuno informativo/EFE
El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ayer en un desayuno informativo / EFE

El presidente dice que el Consell gestiona ahora un 35% más

Marta Hortelano
MARTA HORTELANO

Consejos vendo que para mi no tengo. El refranero español siempre está dispuesto a servirnos las mejores frases para todas las situaciones de la vida cotidiana. Incluso para la gestión pública. Ayer, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, defendió el aumento previsto en el número de altos cargos y asesores para esta nueva legislatura y aseguró que la subida «no es un problema para la economía de ningún país». Puig se pronunció en estos términos ayer, durante un desayuno informativo organizado por la Cadena SER, en el que perfiló las líneas básicas del proyecto de Consell que quiere abordar para estos próximos años. Y en esos planes entra, como ha venido contando este diario, aumentar el número de eventuales al servicio de los miembros del Consell y el de altos cargos del segundo escalón. Una medida que contrasta con la defensa de la disminución de este personal defendida por los partidos que conformarán el nuevo Botánico, en su etapa en la oposición.

En concreto, y a falta de conocer el dibujo definitivo del segundo escalón, el mestizaje a tres hará que al menos haya dos secretarías autonómicas por cada conselleria. El número de asesores se aumentará sustancialmente y pasará de tres por área a cuatro, como mínimo, además de la dotación de los nuevos departamentos. Es decir, como mínimo más de una veintena. «¿Alguien sensato piensa que ese (el aumento) es un problema?» llegó a expresar ayer el presidente. El propio Ministerio de Hacienda, a través de sus numerosas apreciaciones a los planes de ajuste de la Generalitat, ya ha venido advirtiendo de la necesidad de reducir el gasto público. Pero el nuevo Botánico no considera el crecimiento en la nómina de asesores, secretarios autonómicos y directores generales (además de los dos nuevos consellers) un desembolso, sino una inversión. Preguntado por esas contradicciones en el discurso en apenas unos años, Puig acusó al PPCV de haber querido «liquidar la Generalitat» en su momento, con el recorte de numerosos servicios públicos, pero no de asesores. Sin embargo, ahora, esa cifra se justifica, según el presidente, en que «ahora se gestiona entre un 35 y un 40% más de presupuesto» y que, además, la Generalitat Valenciana tiene una ratio inferior de altos cargos por cada 100.000 habitantes a la de otras comunidades menos pobladas. «Galicia, por ejemplo, tiene el doble de asesores que la Generalitat», dijo.

Aunque por momentos, el jefe del Consell entonó el mea culpa y reconoció que el engrosamiento de la Administración se destaque ante la opinión pública. «Esa aversión antipolítica a la que hemos contribuido en la oposición quizá fue un error», explicó Puig, que sin embargo, recordó que las críticas fuera del gobierno correspondían a una época en la que el PP barajaba otros números. «Cada 100.000 valencianos hay 2,3 cargos públicos, que suponen un total de nueve millones de euros» sobre los 20.000 que gestiona la Administración autonómica en la actualidad. De hecho, Puig afeó que «los antisistema (de la extrema derecha, matizó) que han entrado en gobiernos como el de Andalucía aseguraran que iban a acabar con todo lo que ellos denominaban chiringuitos y han acabado presidiendo empresas públicas».

Polémica con Medio Ambiente

El presidente tuvo también tiempo para analizar el proceso de negociación del pacto del Botánico en su nueva versión, después de los momentos de tensión aunque reconoció «en ningún momento» tuvo «ninguna duda» de que llegarían a un acuerdo con Compromís y Unidas Podemos, aunque admitió que las negociaciones han sido «intensas» y «complejas» porque «la sociedad no es uniforme y hay que aprender a gestionar la diversidad». Más polémica, sin embargo, fue su respuesta sobre quién tendrá el peso en las políticas medioambientales en el Consell, si la consellera del ramo, Mireia Mollà (Compromís) o el vicepresidente Rubén Martínez Dalmau (Podemos). «Todas las consellerias tienen que tener una mirada ambiental y decidida contra el cambio climático y eso exige una coordinación que se hará a través de una comisión delegada que dirigirá el vicepresidente». Unas palabras que ayer sentaron mal en Compromís, que creen que legitima a Dalmau a pesar de que aseguran que Medio Ambiente es de Compromís. Desde el entorno socialista restaron importancia al asunto.