Puig defiende a Orengo de los ataques de Podemos por los cambios en el puerto de Dénia

El presidente Ximo Puig, ayer, durante el encuentro con dirigentes socialistas. / lp
El presidente Ximo Puig, ayer, durante el encuentro con dirigentes socialistas. / lp

Una modificación legal dejará que el recinto sea controlado por un órgano autónomo y beneficia a Baleària, que hace un mes fichó a la mano derecha del jefe del Palau

A. G. R. VALENCIA.

Jornada del PSPV en el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (Muvim). El presidente de la Generalitat y secretario general de los socialistas, Ximo Puig, convocó ayer a diputados y cargos socialistas para exhibir las bondades del Botánico, en especial, la «estabilidad y honradez» que se ha demostrado en la legislatura. Así, frente a los augurios de que PSPV y Compromís no podrían llegar a esta recta final, Puig presumió de que un año más la Comunitat tendrá presupuestos. Y no dudó en defender a uno de sus hombres de confianza, José Manuel Orengo, de los ataques de Podemos y de la oposición.

Esta misma semana, en el debate de la Ley de Acompañamiento parte de las críticas se centraron en la idea que defiende PSPV y Compromís de poder convertir el recinto de Dénia en puerto autónomo, lo que implicaría una serie de circunstancias que beneficiarían a Baleària ya que se abriría la puerta para la privatización de las instalaciones. Así, si un órgano autónomo tomara las riendas del recinto, este contaría con representación de la citada empresa, la principal firma que opera en el enclave de la comarca alicantina. Los sindicatos se expresaron en contra de esta iniciativa.

Se da la circunstancia, además, de que el exasesor de Ximo Puig en el Palau, José Manuel Orengo, fue fichado hace menos de un mes por la naviera como director de expansión comercial. Su regreso al mercado laboral se produjo a las pocas semanas de abandonar su labor en el Gobierno valenciano. El presidente de la Generalitat defendió ayer a Orengo pero, por encima de todo, a la empresa valenciana. Rechazó cualquier «traje a medida» a favor de nadie y tachó de «absolutamente ridículas» las críticas de los populares. «Lo que se pretende no es solo una cuestión para Dénia, sino que se pretende aplicar el principio de subsidiariedad como se ha aplicado en los puertos del Estado hacia las comunidades autónomas». Es decir, que los Ayuntamientos con estas instalaciones tengan mayor participación en la gestión.

Y, por encima de cualquier otro asunto, protegió las mercantiles. «Nosotros tenemos la suerte de ser la única comunidad española que tiene una naviera y una aeronáutica, y que la derecha esté en contra de esto me parece lamentable». Insistió el presidente en recordar que se trata de «una derecha totalmente descontrolada» y que carece «empatía con lo que es la empresa y el funcionamiento de la economía».

Puig, de esta forma, obvió, en cierta medida, que las críticas por la decisión que beneficia a la empresa que ha fichado a Orengo, en realidad, también provienen de su socio en el Botánico, Podemos. Por ejemplo, Antonio Montiel, en la sesión del pasado viernes rechazó el cambio de modelo que se quiere introducir porque no tiene sentido privatizar lo que hasta la fecha da beneficios e ironizó acerca de la coincidencia de esta medida con el desembarco de Orengo de directivo en la poderosa mercantil. Puig quiso diferenciar entre los planteamientos de la formación morada de los del PP, aunque en esencia son coincidentes.

El PP se dejó de ambigüedades y clamó contra lo que, según su criterio, es una clara consecuencia del fenómeno de las puertas giratorias, el paso de un exdirigente político a una empresa privada tras haber podido tener alguna incidencia en las decisiones que han afectado a la mercantil. Puig criticó esa «superioridad moral» de los populares» para atacar a las personas, que tienen su derecho a tener su propio proyecto de vida». «No hay ninguna relación entre la Generalitat y Baleària».

Puig abordó también algún asunto nacional, pero con claras repercusiones valencianas. El hecho de que no haya Presupuestos en España dejaría sin efecto el compromiso del presidente Pedro Sánchez de destinar el 10% de las inversiones regionalizadas a la Comunitat, un hecho histórico que sin embargo se quedaría un una simple declaración de buenas intenciones.

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