Puig cambia de aliados en el PSOE

Ximo Puig, antes de anunciar el pasado lunes el adelanto electoral. / juan j. monzó
Ximo Puig, antes de anunciar el pasado lunes el adelanto electoral. / juan j. monzó

Su acercamiento a Sánchez le separa de otros barones regionales del partido | La valoración del 'relator' para Cataluña y del adelanto electoral han evidenciado la distancia entre el presidente y Lambán o García-Page

JC. F. M. VALENCIA.

El 1 de octubre de 2016 es una fecha que ha pasado a la historia para el PSOE. Pedro Sánchez, entonces líder del partido, fue obligado a dimitir por los barones socialistas, después de que media ejecutiva le dimitiera y la votación en el comité federal celebrado ese día hiciera evidente su debilidad. 1-0 para Susana Díaz. Ximo Puig, presidente de la Generalitat y líder de los socialistas valencianos, respaldó a la entonces baronesa andaluza. De hecho, suya fue una de las dimisiones de la ejecutiva que se produjeron en aquel comité.

Han pasado dos años y medio de aquel 'golpe de estado', como se llegó a denominar en el propio PSOE. Pedro Sánchez ha acabado dándole la vuelta al marcador a una Susana Díaz que el pasado mes de diciembre se vio atropellada en las elecciones andaluzas por la movilización del centro derecha y la irrupción de Vox. Antes de eso, Sánchez ya le había dado un revolcón directo, al derrotarle en las primarias. Y otro de forma indirecta, al sacar adelante la moción de censura contra Mariano Rajoy.

Puig fue durante tiempo uno de los coroneles de Susana Díaz. Uno de los barones territoriales que, capitaneados por la expresidenta de la Junta, maniobró para desestabilizar a Sánchez en la secretaría general. Al dirigente valenciano no le venía nada mal poder disponer de poder orgánico frente al secretario general. Y esa visibilidad se la proporcionaba su alianza con Díaz. Castilla-La Mancha, Aragón, Asturias, Extremadura o Baleares eran regiones que secundaban esa maniobra.

Los líderes aragonés y manchego discrepan del anticipo de las autonómicas al 28-A

La consolidación de Sánchez con su llegada a la Moncloa ha contribuido a que se produzca cierto movimiento de fichas en el tablero del PSOE. Y el barón valenciano no ha sido ajeno a ellas. La designación de José Luis Ábalos como secretario federal del PSOE ha contribuido a allanar el terreno.

El anuncio del 'relator' en Cataluña ya permitió comprobar el cambio de posición de Puig respecto del resto de sus barones. El presidente valenciano, que nunca ha ocultado su sensibilidad hacia lo que ocurre en Cataluña, evitó cuestionar una propuesta ­-la de crear esa especie de mediador entre el Gobierno español y el catalán- que sí que recibió, en cambio, el rechazo explícito de la gran mayoría de barones socialistas. «Cualquier aportación será positiva pero enmarcada en un espacio de debate entre los partidos», dijo.

Aquella posición, en contraste con las críticas que Sánchez recibió de otros barones socialistas -el aragonés Lambán dijo que creaba confusión, y el manchego García- Page dijo sentirse «perplejo»- ya marcó distancias con los que hasta ese momento habían sido sus aliados internos.

La decisión de adelantar elecciones autonómicas para que coincidan el 28 de abril con las generales ha ratificado esa discrepancia de Puig con los barones territoriales y, al mismo tiempo, su acercamiento a Pedro Sánchez. Ayer mismo, el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha señaló que aunque él hubiera tenido la posibilidad de adelantar sus elecciones autonómicas, no lo habría hecho. «Creo mucho más en que la gente juzgue lo que estamos haciendo aquí, para bien o para mal», dijo.

Las palabras de García-Page se suman a las de Javier Lambán. El presidente del Gobierno aragonés dijo respetar el pasado lunes la decisión del jefe del Consell, pero también aseguró no compartirla. Lambán se mostró partidario de que las autonómicas tengan «su propio día, su propio debate y su propia dinámica», y de que ese proceso no se vea «contaminado por ningún otro». La presidenta balear, Francina Armengol, no ha valorado públicamente la decisión de Puig, pero sí fue una de las que, junto al presidente valenciano, se opuso de forma frontal a aquella idea del superdomingo de mayo en el que coincidieran generales, autonómicas, municipales y europeas.

Por contra, la dirección federal del PSOE que encabeza Sánchez ha mostrado su respaldo a la decisión de Puig de adelantar sus comicios.

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