El PSPV esperará al 26-M para negociar el Consell ante la debilidad de Oltra

Rubén Martínez Dalmau, a la izquierda, ayer en las inmediaciones del Palau de la Generalitat. / JESÚS SIGNES
Rubén Martínez Dalmau, a la izquierda, ayer en las inmediaciones del Palau de la Generalitat. / JESÚS SIGNES

Dalmau pide a Puig que Alicante gane mayor protagonismo mientras las luchas internas en Compromís rebajan su fuerza en la formación del nuevo Botánico

BURGUERA VALENCIA.

Mónica Oltra no pasa su mejor momento en Compromís. El Bloc, partido mayoritario de la coalición, pide más autocrítica y, también, más protagonismo del que inicialmente estaba previsto en la negociación del futuro Consell, una deliberación que se aboca a prolongarse mucho más que la desarrollada en 2015. Tras las anteriores elecciones, la suma de escaños de Podemos y Compromís superaba a los parlamentarios del PSPV, que además notaba el aliento de la coalición que lidera Mónica Oltra. Después del 28-A, los socialistas cuentan con más diputados en Les Corts que sus socios y han consolidado su liderazgo en la izquierda. La clave podría estar, por tanto, en lo que ocurra en las elecciones municipales del próximo 26 de mayo, unos comicios que determinarán las negociaciones. Si el PSPV sigue en ascenso, su posición para la formación del nuevo Botánico aún se consolidará más. Si Compromís mejora pero son los municipios del Bloc los que logran mejores resultados, los nacionalistas reclamarán mayor cuota de protagonismo, tanto en la negociación de los futuros gobiernos autonómicos, provinciales y locales, como en el reparto de áreas de la propia Generalitat, dentro de la cuota que le corresponda a la coalición econacionalista en el reparto que se debatirá con los socialistas y podemistas a partir del martes, oficialmente.

La posición de Oltra, tanto de cara a Puig como a sus propios compañeros, no es la ideal, lo que podría provocar que busque el apoyo del tercer elemento oficial dentro del pacto, Podemos. Fuentes conocedoras de la negociación señalan como más que probable que esa situación provoque una demora la negociación del nuevo Botánico más allá de las municipales, a pesar de que tanto entre los socialistas como en Compromís ya se esté barajando configuraciones del nuevo Gobierno valenciano. Uno de los diseños que se barajan consiste en incrementar de diez a doce las áreas de la Generalitat, de tal manera que los socialistas encabezarían seis, Compromís cuatro y Podemos dos.

La negociación, en cualquier caso será larga porque en la coalición, tras su primera experiencia en la gestión autonómica, son conscientes de que el reparto de consellers es relevante, pero tanto o más lo es las secretarías autonómicas y direcciones generales. Ahí también entra en liza los equilibrios internos dentro de Compromís, donde Oltra no quiere depender del Bloc, pero los nacionalistas no están dispuestos a subordinarse al criterio de su candidata a presidir la Generalitat. De ahí que los resultados en las municipales puedan convertirse en un factor importante a la hora de que Compromís acuda a discutir el reparto más o menos dividido, y que la posición de Oltra pueda debilitarse aún más, o no. A pesar de que hay hablado mucho más de lo que trasciende públicamente, todo está en el aire.

La Generalitat podría tener 12 consellerias, la mitad del PSPV, cuatro de Compromís y dos de Podemos

Y mientras este clima de incertidumbre en que se mueven unos y otros no prevé mejorar hasta el las elecciones del 26-M, de cara al nuevo Consell emerge la figura de Podemos. A pesar de las declaraciones realizadas ayer por Rubén Martínez Dalmau, en las que dio a entender su desconocimiento de posibles reuniones, el líder podemista, que tiene intención de incorporarse al Consell, tenía previsto el miércoles reunirse ayer con Puig, cosa que efectivamente hizo en el Palau, 24 horas después de que el líder socialista y Oltra celebrasen un encuentro clandestino, informal en las formas, pero planificado desde hacía días. Las agendas privadas de los líderes de la izquierda valenciana son ahora tan opacas como trascendentes. Dalmau se presentó ayer en el Palau de la Generalitat a las diez de la mañana. Tras dos horas de reunión, el podemista compareció ante la prensa y aseguró que la conversación había sido más filosófica que de contenido político preciso, en una línea muy similar a cuando los morados iniciaron su periplo político. En cualquier caso, y quizá en el inicio de su aterrizaje en la realidad de la gestión más mundana, Dalmau señaló que le había recordado a Puig la necesidad de incidir en temas como la financiación o la eliminación de los barracones, si bien centró su discurso con el presidente en instarle a que Alicante y sus necesidades cobren más protagonismo. En este sentido, Dalmau incidió en temas como el Tren de la Costa o la gratuidad de la AP-7, además de considerar necesario que el nuevo pacto para configurar el Consell se firme en tierras alicantinas, una rúbrica que se vislumbra como algo que no ocurrirá hasta el mes próximo y ya se verá con qué correlación de fuerzas.

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