El PSPV certifica que el imputado Rodríguez optará a la alcaldía de Ontinyent

El alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez. / jesús s. signes
El alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez. / jesús s. signes

Finaliza el plazo sin que se presente alternativa aunque el partido mantiene la alerta por si el sumario obliga a forzar su renuncia

JC. F. M. VALENCIA.

Jorge Rodríguez ya es el candidato del PSPV a la alcaldía de Ontinyent. Agotado el plazo -ayer a las 14.00 horas- pactado por las direcciones nacional y federal del PSOE sin que se presentara un candidato alternativo al proceso de primarias, para el que se requería la firma del 50% de una agrupación, la de Ontinyent, que Rodríguez controla de forma holgada, el expresidente de la Diputación se convirtió formalmente en aspirante a la alcaldía. ¿Es oficial? Sí. ¿Es definitivo? Para eso habrá que esperar.

El exdirigente socialista -suspendido de militancia desde su detención el pasado 27 de junio en el marco de la Operación Alquería- está investigado en la causa abierta por el juzgado de instrucción número 9 de Valencia por los supuestos delitos de prevaricación y malversación. Rodríguez y cinco de sus más estrechos colaboradores pasaron una noche en el calabozo y fueron puestos en libertad con cargos.

La causa investiga una serie de nombramientos de alta dirección que Divalterra, la empresa pública de la corporación provincial heredera de la vieja Imelsa, llevó a cabo sin atender a los informes jurídicos que advertían de las irregularidades que suponía llevar a cabo esa decisión. Entre los detenidos, junto a Rodríguez, su exjefe de gabinete Ricard Gallego, su asesor Manuel Reguart, el letrado de presidencia y secretario del consejo de Divalterra, Jorge Cuerda y los dos cogerentes de la empresa pública, Xavier Simó y Agus Brines.

¿Se puede ser candidato a una alcaldía como la de Ontinyent -35.000 habitantes- y estar imputado en un proceso judicial? El código ético de los socialistas únicamente prevé medidas disciplinarias para aquellos casos que afecten a cargos en los que se dicte apertura de juicio. Rodríguez está, en todo caso, lejos de esa situación, a pesar de que su detención y pasar una noche en el calabozo convirtieron su caso en particularmente grave.

La proclamación oficial de Rodríguez como candidato llegó un día después de que la policía regresara a la institución provincial, a Divalterra y al Ayuntamiento de Ontinyent. Una coincidencia que sirvió para que Rodríguez alentara la teoría de la conspiración para apartarle de la candidatura. El dirigente socialista fue arropado ayer por el secretario de Organización de su partido, José Muñoz, y por la consellera de Vivienda, María José Salvador. El próximo día 16 se ha convocado un almuerzo con alcaldes y concejales de la Vall d'Albaida que se convertirá en un acto de exaltación de la figura de Rodríguez.

Pero ni la proclamación de ayer, ni los apoyos del PSPV -la dirección federal guarda un elocuente silencio- ni el almuerzo de la semana que viene despejarán la incertidumbre que pesa sobre el horizonte judicial de Rodríguez. El eventual levantamiento del secreto sobre las actuaciones ordenadas por el juez -y que según algunas fuentes podría producirse durante el primer trimestre de 2019- puede alterar todo el planteamiento sobre la candidatura de Rodríguez. Porque será el contenido de ese sumario el que marque el futuro del expresidente de la Diputación. Los informes que la Intervención del Estado y la propia Udef ultiman sobre los hechos investigados podría deparar novedades destacadas en relación con el proceso que derivó en la intervención policial. La policía cuenta con abundante documentación, correos electrónicos, archivos y la información extraída de ordenadores y teléfonos móviles.

¿Y si eso ocurre? Si el contenido del sumario deja en una situación aún más complicada a Rodríguez, los socialistas tendrán que decidir si le mantienen o no como candidato. Tiene de plazo hasta marzo.

 

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