El proceso constituyente de Torra encalla por la división independentista

Quim Torra durante una sesión parlamentaria en Cataluña/AFP
Quim Torra durante una sesión parlamentaria en Cataluña / AFP

Lluís Llach admite que las cuitas partidistas impiden a las formaciones políticas actuar como impulsoras de ningún proceso constituyente

CRISTIAN REINOBarcelona

La Constitución catalana tendrá que esperar. Quim Torra calificó su mandato como el que debía ir de la «restitución a la Constitución», pero ninguna de las dos promesas será posible en la actual legislatura. Ni Carles Puigdemont podrá volver a ser investido presidente de la Generalitat ni el Parlamento catalán podrá elaborar la Carta Magna de un nuevo Estado independiente. Ese era el propósito de Quim Torra que en varias ocasiones en los últimos meses ha afirmado que el día que vea que no es posible la República catalana, dará por acabada la legislatura y se marchará a casa. De momento, uno de sus objetivos, el de elaborar una Constitución, empieza a diluirse, en parte por la división en el mundo independentista.

En noviembre pasado, Torra encargó al cantante Lluís Llach la creación del «consejo asesor para el debate constituyente». Un foro que debía sentar las bases de la Carta Magna y que esta mañana ha anunciado su disolución. Lluís Llach ha admitido discrepancias en el independentismo y ha denunciado la «falta de unidad estratégica entre los partidos» y de éstos con las organizaciones de la sociedad civil, lo que, a su juicio, «da lugar a la carencia de objetivos políticos alentadores, unitarios y transversales». Hay miembros de este consejo que ni han acudido a sus reuniones. La unidad independentista saltó por los aires semanas atrás, cuando JxCat y el PSC sellaron un pacto de gobierno en la Diputación de Barcelona, que apartó a Esquerra de la presidencia de la entidad provincial. Llovía sobre mojado. La negativa de ERC a que Puigdemont fuera investido de nuevo y la aceptación de la suspensión de los diputados presos enfrentó a las dos formaciones secesionistas. La respuesta a la sentencia del Supremo volverá a confrontar a republicanos y postconvergentes. Esta mañana, el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, de ERC, ha advertido a Quim Torra de que una nueva declaración unilateral de independencia no es posible. «Cataluña no tiene capacidad para ello», ha señalado.

En este contexto, el proceso constituyente ha encallado. Según Llach, «no existen, hoy en día, condiciones para que las organizaciones políticas puedan actuar, de arriba hacia abajo, como promotoras o impulsoras de ningún proceso de debate constituyente». Por ello, y con el objetivo de salvar los muebles, mantener encendida la llama en la medida de lo posible y «recuperar la iniciativa política», propone traspasar la organización y la realización de este debate al movimiento ciudadano. Torra ha tratado de defender lo que desde la oposición han calificado estos últimos meses como un «chiringuito» al servicio del 'procés'. «Se abre una nueva fase pilotada desde la sociedad civil », que «toma la iniciativa y lidera, desde la base, un proceso constituyente para la República», ha afirmado el presidente de la Generalitat.

Este debate se desarrollará a partir de ahora en torno a tres fases, que culminarán en abril de 2020 con la convocatoria del Foro Cívico y Social, que será el encargado de sintetizar y ordenar los resultados de los debates participativos que se habrán celebrado y llevarlos al Parlamento catalán. El debate abordará qué tipo de país quiere ser Cataluña (lengua y ciudadanía, organización territorial, régimen económico, derechos, participación política y organización del poder, recursos naturales, y seguridad y relaciones internacionales) y en ningún caso para redactar una constitución catalana.