Los primeros fichajes de Vox, dos exdiputados del PP y tres generales

Abascal escoge para los comicios del 28-A perfiles atractivos entre los 270.000 militares, policías y guardias civiles

MELCHOR SÁIZ-PARDO

madrid. 270.000 potenciales votantes no son un nicho, ni mucho menos, desdeñable. Y Vox lo sabe. El partido de Santiago Abascal, en una maniobra electoral de gran calado que incluye gestos evidentes como el fichaje de candidatos estrella pero también movimientos más sutiles, se está movilizando por ganarse las papeletas de los 132.000 miembros de las Fuerzas Armadas, los casi 80.000 guardias civiles y los 65.000 policías, amén de sus familiares.

La punta de lanza de esta estrategia inédita (nunca antes ningún partido se había volcado de tal manera para atraerse el voto de los uniformados) está siendo sin duda la presentación de altos mandos retirados de las Fuerzas Armadas en puestos privilegiados de las listas. Otros partidos como UCD (que incorporó a su Gobierno al general Manuel Gutiérrez Mellado), Podemos (con el general José Julio Rodríguez) o el PSOE (con la comandante Zaida Cantera) llevaron antes en sus listas al Congreso a militares, pero se trataba de gestos aislados, no de una campaña de envergadura como la que ha preparado el partido de Abascal.

Vox propinó ayer dos nuevos golpes de efecto con el fichaje del teniente general de Ejército del Aire Manuel Mestre Barea, en situación de retiro, como cabeza de lista al Congreso por Alicante y del general de División de Infantería del Ejército de Tierra Alberto Asarta Cuevas como número uno por Castellón a la Cámara baja. Sólo horas antes, la formación había anunciado que el general de Brigada de Infantería de Marina Agustín Rosety, también retirado, sería su cabeza de lista por Cádiz.

Casado desea «lo mejor» al político valenciano, aunque matiza: «No puedo desearle suerte»

Dos de ellos, Asarta y Rosety, firmaron en verano de 2018 el escrito suscrito por 181 mandos en el que se denunciaba la «campaña infame» de «la izquierda política» para desprestigiar a Franco. Sin embargo, la hoja de servicio de los tres en democracia es impecable. Mestre, destinado en Afganistán, Kuwait, Bosnia-Herzegovina, fue uno de los redactores de la Doctrina Aérea Básica actualmente en uso en el Ejército del Aire. Cuevas fue Jefe de Misión y Comandante de la Fuerza en Líbano. Y Rosety ejerció el mando de unidades de Operaciones Especiales, Infantería y Artillería. Tres posibles futuros diputados de abultada trayectoria militar en las filas de Vox, donde son muy conscientes de que las Fuerzas Armadas son la segunda institución mejor valorada del Estado, solo por detrás de las fuerzas de seguridad, el otro objetivo prioritario del partido.

Los dirigentes de Vox, que todavía trabajan en nuevos fichajes para el Congreso y el Senado, también quieren aprovechar el tirón uniformado en las elecciones locales y autonómicas. Por ahora, su gran sorpresa ha sido la incorporación del exjefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra entre Fulgencio Coll como líder a su candidatura a la alcaldía de Palma de Mallorca.

Guiños a los policías

Vox está teniendo mucho más difícil los fichajes estrella para atraerse el voto de las fuerzas de seguridad, donde los mandos en activo son reacios a abandonar los cargos y los que se encuentran en segunda actividad no tienen un perfil demasiado conocido. Aun así ha habido ya un par de maniobras que combinan ese guiño a los Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con la atracción al votante de la derecha clásica. El exdiputado del PP, Ignacio Gil Lázaro será número uno al Congreso por Valencia, tal y como ayer ya adelantó LAS PROVINCIAS. Gil Lázaro, que fue portavoz popular de la comisión de Interior y azote de los socialistas por el 'caso Faisán', mantiene de aquella época unas óptimas relaciones con mandos de las fuerzas de seguridad. Igualmente, también con pasado en las filas populares, Vox contará en sus filas como cabeza de lista por Murcia con la exdiputada del PP Lourdes Méndez, que tras 25 años en el partido se dio de baja por renunciar a modificar la ley del aborto.

Casado y Gil Lázaro

El presidente del PP, Pablo Casado, deseó ayer «lo mejor» a Ignacio Gil Lázaro, aunque consideró, ante esas fugas de antiguos dirigentes de su partido a Vox, que la formación popular «reivindica sin complejos» principios, valores e ideas.

Casado recordó que coincidió con el político valenciano cuando llegó al Congreso por primera vez como diputado. «No puedo desearle suerte porque estamos ya en campaña y evidentemente lo que quiero es que nuestro partido saque el mejor resultado posible», señaló el presidente del PP, quien insistió en que le desea «lo mejor» y que espera que defienda «las mismas causas» que cuando estaba en el PP.