El primer debate de candidatos valencianos evidencia la división en dos bloques como alternativas para gobernar

Los candidatos valencianos a la Generalitat, durante el primer debate de la campaña política para el 28A./Irene Marsilla
Los candidatos valencianos a la Generalitat, durante el primer debate de la campaña política para el 28A. / Irene Marsilla

Puig apuesta por el continuismo para avanzar con las políticas progresistas mientras Bonig exhibe moderación y un modelo diferenciado al del Botànic

Arturo Cervellera
ARTURO CERVELLERA

Los candidatos a la presidencia de la Generalitat han comenzado la campaña electoral con el primero de los de debates entre las fuerzas políticas que en la actualidad tienen representación en Les Corts. Un encuentro organizado por la Cadena Ser en la Universitat de Valencia en el que se han marcado claramente los dos bloques que tienen opciones de gobernar los próximos cuatro años.

Ximo Puig, presidente de la Generalitat y candidato del PSPV, ha tratado de vender la gestión de esta legislatura en la que ha asegurado que se ha superado «el paradigma de la corrupción». El jefe del Consell ha incidido en la mala gestión de sus antecesores populares y ha presentado a los socialistas como la garantía para «continuar un camino» en el que ha considerado que se han reparado derechos y se ha recuperado el empleo. Ha llamado la atención como Puig ha querido cerrar su intervención no solo pidiendo el voto para su partido sino también para el resto de fuerzas progresistas.

Isabel Bonig, candidata del PP, ha apostado por centrar sus esfuerzos en atacar a Puig y dejar de lado a las otras formaciones de izquierda. La líder de los populares valencianos no ha querido entrar en charcos que sí han pisado otros dirigentes nacionales y se ha centrado en reprochar determinados puntos de la gestión de los últimos años como son la política educativa y sanitaria. Bonig ha subrayado que si gobiernan «habrá libertad educativa y menos listas de espera» y, además, se llevarán a cabo importantes bajadas de impuestos.

Primer debate electoral para el 28A.
Primer debate electoral para el 28A. / Irene Marsilla

Toni Cantó, candidato de Ciudadanos, ha tratado de reivindicar su posición con ataques hacia todas las formaciones. Al PP y PSPV les ha calificado de «responsables del actual sistema de financiación» y a Compromís le ha criticado por alejar inversiones y por fomentar una política educativa discriminatoria. Cantó también ha querido remarcar que la situación «no ha mejorado» con el Botànic y ha presentado el proyecto naranja como la garantía de solucionar los principales problemas de los valencianos.

Mónica Otra, candidata de Compromís, ha luchado para lograr un espacio en el debate y lo ha conseguido con reproches a sus socios del PSPV por no dejar clara su postura respecto a Ciudadanos. Oltra ha mostrado optimismo con lo avanzado y ha tratado de diferenciarse de Podemos al asegurar «que cogieron el toro por los cuernos» y entraron al Consell. Gran parte de su tiempo se ha dirigido a atacar a los partidos de la derecha por tratar de pactar con Vox, que no estaba presente, y plantear medidas para reeditar el Botànic.

Rubén Martínez Dalmau, aspirante de Unidas Podem-EU, ha sido al que más le ha costado encontrar su hueco en el debate y por ello ha tratado de vincular las cuestiones nacionales con las valencianas. Dalmau ha presentado a Podemos como «el motor del cambio» y como la garantía que se emprendan medidas sobre las que cree que han faltado valentía como puede ser la reversión del hospital de Dénia o el desmantelamiento de las diputaciones.

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