El presidente ensalza el anterior Consell y evita grandes compromisos

Puig, felicitado ayer por la 
bancada socialista tras su
discurso de investidura
en Les Corts. / JESÚS SIGNES
Puig, felicitado ayer por la bancada socialista tras su discurso de investidura en Les Corts. / JESÚS SIGNES

El dirigente socialista asegura que su proyecto se basará en el crecimiento económico y la igualdad social

BURGUERAVALENCIA.

El discurso del candidato Puig, que iba a ser el eje del día de su investidura como presidente de la Generalitat, se convirtió en el arranque de una toma de posesión en diferido. Nada que ver con 2015, cuando la negociación entre los socios del Consell fue también dura, pero el ambiente era diferente, de tal modo que los anuncios sobre grandes cambios se produjeron con un optimismo que rozaba la imprudencia. De esa alegría surgieron compromisos como reabrir la televisión pública en medio año. Escarmentados todos, una vez han palpado la realidad de la Administración, Puig realizó ayer un discurso en el que evitó compromisos de una envergadura que ponga a prueba la capacidad de un Gobierno a tres bandas aún por cristalizar.

El líder del PSPV se tomó 45 minutos para intentar convencer a los partidos representados en Les Corts de que es el candidato ideal para liderar el Consell. Una cuarta parte de ese tiempo, el inicial, lo empleó de manera casi exclusiva en recordar de pasada los años del PP y hacer hincapié en la gestión del Gobierno del Botánico. Una mirada positiva, si bien el dirigente evitó un excesivo triunfalismo.

«Tenemos un 14% de paro, la precariedad laboral angustia a miles de personas, las listas de espera en Sanidad son demasiado largas, siguen produciéndose desahucios, el alquiler de vivienda es muy difícil, quedan barracones que eliminar, la productividad es baja, la despoblación debilita nuestro territorio y padecemos una financiación injusta», asumió Puig, quien se fijó como objetivos: «Que el paro se reduzca al 10%, que nos acerquemos a la media de la renta media per cápita de España, se reduzca la brecha de productividad, desaparezca la pobreza infantil y la violencia de género, que la innovación impulse el crecimiento, luchemos contra el cambio climático, el derecho a la vivienda esté garantizado y nuestro Estado de Bienestar sea sostenible». Unas metas de riesgos escasos, muy ligadas a la continuidad de las dinámicas de las actuales políticas del Consell.

Puig retoma leyes atascadas en la pasada legislatura, anuncia cinco nuevos entes y seis planes estratégicos

Puig empleó otra cuarta parte de su intervención para analizar la política nacional e internacional, admitió que la nueva legislatura se desarrollará en un «contexto complejo». Aseguró que su intención es liderar un «proyecto de progreso fundamentado en tres principios»: el crecimiento económico, la igualdad social y las políticas de renovación y regeneración de la Administración. En su intervención, citó a Churchill, Manuel Azaña, Rafael Chirbes y Fernando Delgado, si bien en esta ocasión prescindió de Bauman.

El dirigente socialista desgranó algunos de sus proyectos de futuro. En algunos casos, en realidad, era el rescate, no de personas, sino de iniciativas que se encallaron durante la pasada legislatura.

Rescate de leyes encalladas

Puig señaló que se impulsarán siete leyes, de las cuales tres (Función Pública, Gobierno Abierto y Economía Circular) encallaron por diversos motivos, mientras que la de Bienestar Animal se quedó en el tintero y las de igualdad en el ámbito laboral, cambio climático y transición ecológica y protección de derechos de los mayores estaban apenas esbozadas.

El presidente apostó por «potenciar» instituciones (IVF, AVI, institutos tecnológicos, Oficina de Atracción de Inversiones, Agencia Valenciana de la Despoblación y Agencia Antifraude), elaborar media docena de planes y «estrategias» (para el desarrollo rural, la inteligencia artificial, ocupación digna, diversidad, agua e igualdad del colectivo LGTBI) y hasta 'resetear' (término informático vinculado a volver a poner en marcha un sistema informático) la Oficina de la Unión Europea en Bruselas. Además, anunció que se crearán, al menos, cinco nuevos entes («chiringuitos», según la oposición): la Escuela Valenciana de Administración Pública, el Instituto Tecnológico de Administración Pública, la Oficina de Simplificación Administrativa, el Centro de Control de Contaminación Atmosférica y la Oficina Valenciana de Atención a los refugiados. Al margen de eso, hay que incluir la Agencia Contra el Cambio Climático, teóricamente puesta en marcha por iniciativa de Podemos pero que en realidad nunca arrancó. Ya no al margen, sino olvidada en el discurso del presidente, queda la Agencia de Seguridad Ferroviaria. Tampoco mostró demasiado énfasis a la hora de establecer algún tipo de plazo en relación a la erradicación de los barracones, incluído entre los objetivos (finalización del Plan Edificant), sin más, a pesar de que, cuando anunció ese plan se aseguró desde la Generalitat que era la inversión más ambiciosa de la pasada legislatura.

En definitiva, prudencia, lo cual era más que lógico teniendo en cuenta que dos horas antes de subir a la tribuna de Les Corts el pacto de Gobierno carecía de rúbrica y ni siquiera sabía si la investidura se produciría en la convocatoria actual. Tras su discurso, al llegar a su escaño, Ximo Puig se abrazó a Mónica Oltra durante varios segundos y al sentarse cada uno en su escaño le dio un casto beso en la mejilla.