Vox tumba la investidura del candidato del PP en Murcia y culpa a la dirección de Rivera

Fernando López Miras saluda a Juan José Liarte durante el debate de investidura del pasado martes. / PABLO SÁNCHEZ/ AGM

Los de Abascal rompen la negociación después de que Ciudadanos negara la posibilidad de un pacto a tres

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

La negociación o, al menos, los contactos se extendieron hasta el último minuto. En tiempo de descuento el PP aún intentaba que la cuerda entre Ciudadanos y Vox no se rompiera para poder retener el Gobierno de la Región de Murcia. Pero, finalmente, la investidura del candidato de los populares resultó fallida. Vox tumbó la reelección de Fernando López Miras por segunda vez esta semana y responsabilizó plenamente a la dirección nacional de Albert Rivera de la imposibilidad de salvar el trámite.

Fue una jornada intensa. Horas antes de la votación, tuvo lugar la reunión a tres bandas a la que aspiraba el partido de Santiago Abascal. Un encuentro de más de cuatro horas promovido por el secretario general de los populares, Teodoro García Egea, con Vox, Ciudadanos y PP en el que, según los asistentes, se contrastaron cuestiones programáticas. La cesión de los liberales, que aceptaron por primera vez la cita, fue un indicio para las partes de que había terreno que explorar. El representante de la ultraderecha, Luis Gestoso, incluso habló de una coincidencia «del 95%» a falta de abordar, eso sí, su demanda de reforma de la ley LGTBI. Pero pasadas las dos se produjo la ruptura.

Los de Abascal se levantaron tras escuchar a la dirección nacional de Ciudadanos rebajar la trascendencia del encuentro y descartar un pacto conjunto. La cita, explicó el secretario general de los liberales, José Manuel Villegas, se había concertado para trasladar a Vox los 72 puntos del texto bilateral suscrito con el PP, no para negociar. Fuentes del partido de Rivera advirtieron, además, de que no se cambiaría «ni una coma» del acuerdo de gobierno ni se daría cabida a ninguna formación más en el Ejecutivo. Y Juan Carlos Girauta dio por sentado que la reunión era «para tomarse un café».

A última hora de la tarde, nada había cambiado. PSOE, Podemos y Vox rechazaron el proyecto de López Miras y el partido de Abascal culpó al núcleo duro de Rivera del resultado. «Estamos más cerca que nunca de la formación de un gobierno, el obstáculo nos lo encontramos en el eje París-Madrid, en la dirección nacional de Ciudadanos, no en el grupo de Ciudadanos en la Región de Murcia», censuró el portavoz, Juan José Liarte, en referencia a los vínculos de los liberales con el Gobierno francés.

A partir de ahora, nueva ronda de consultas para designar un nuevo aspirante, que podría volver a ser o no López Miras. Los grupos tienen dos meses de plazo antes de la convocatoria de otras elecciones para elegir a un presidente.

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Un espejo para Madrid

Lo ocurrido ayer en Murcia sólo hace que la presión crezca en la Comunidad de Madrid, donde sin un entendimiento entre Ciudadanos y Vox tampoco será posible el gobierno de centro derecha que pretenden el PP y los liberales y que permitiría a Pablo Casado conservar una de las plazas territoriales más importantes. El pleno de investidura está convocado para el 10 de julio, pero no hay un candidato propuesto ante la falta de un acuerdo.

La aspirante del PP, Isabel Díaz Ayuso, avanzó este jueves su interés en sellar el pacto con Ciudadanos y postularse ante el presidente de la Asamblea con esos 56 escaños, aun sin tener cerrados los votos de Vox. En realidad, los 64 que sumaban PSOE, Mas Madrid y Podemos no fueron suficientes para que Ángel Gabilondo fuera designado candidato a la investidura, y el dirigente socialista cuestiona que los representantes de la derecha tengan un «pedigrí» del que carecen el resto de partidos.

Díaz Ayuso, sin embargo, interpretó que no se trata de quién ha logrado ya todos los apoyos, sino de quién puede conseguirlos. La estrategia pasaría por llegar a la sesión con las negociaciones lo más avanzadas posibles y confiar en que Vox, si no accede previamente, mueva ficha en el pleno.

Pero las relaciones entre Ciudadanos y los de Abascal siguen sin encauzarse. Fuentes del partido liberal insistieron en que lo que vale para Murcia, vale para Madrid: ni nuevo acuerdo programático ni puertas abiertas para un tercer actor en el Gobierno. El portavoz de los liberales en la Asamblea, Ignacio Aguado, sólo mostró su disposición a sentarse para explicar el documento firmado con el PP, no para introducir modificaciones en el texto. No tendría inconveniente, eso sí, en que Vox pueda adherirse.

Cs y Vox se sacuden la responsabilidad del fracaso

Prácticamente al mismo tiempo que en Cartagena se negociaba la investidura de Fernando López Miras, Ciudadanos y Vox prepararon el terreno por si la operación terminaba, como así fue, en fiasco. En el relato sobre quién pone trabas a la constitución de gobiernos de centro derecha, ambas fuerzas se responsabilizaron mutuamente. El tono, en todo caso, no fue el de 24 horas antes cuando la organización de Santiago Abascal -o su responsable de redes sociales en «verano»- reprochó a Albert Rivera con descalificaciones una supuesta falta de valentía en los pactos y servilismo ante el Gobierno francés.

El líder de Vox se pronunció en Twitter para contrarrestar el argumentario de Ciudadanos y PP que define a la ultraderecha como «la esperanza» de PSOE y Podemos en la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia. «Las cosas claras y la verdad sin trampas: (.) sólo habrá gobiernos de izquierdas allí donde Ciudadanos los permita con sus votos o abstenciones», publicó Abascal antes de cargar contra «las portavocías y los medios acólitos de la derechita cobarde y la veleta naranja».

La actitud de los liberales la situó a medio camino entre «el chantaje» y el «cordón sanitario», como los nacionalistas, apuntó, y la izquierda. Pero también denunció la «equidistancia» del PP, que ayer trataba de mediar. Para algunas fuentes los populares fueron el «correveidile» de la jornada. Para otros, se vieron forzados a un rol maternal.

Mientras tanto, en Ciudadanos se mantuvieron en una posición en la que poder negociar gobiernos de coalición con el PP, para los que Vox es colaborador necesario, sin proyectar al mundo la imagen de que se negocia con la ultraderecha. Tras el 26 de mayo, la ejecutiva del partido descartó llegar a tripartitos. Y, ayer, los dirigentes liberales negaron que fueran a ceder y trasladaron a los de Abascal la decisión de dar o no «alas» a la izquierda: «Serán responsables de su voto».