Podemos amaga con dar gratis la investidura a Sánchez y desestabilizar después la legislatura

Iglesias entra el jueves en el Congreso mientras se celebraba la reunión de los negociadores de su partido y los socialistas. /E. P.
Iglesias entra el jueves en el Congreso mientras se celebraba la reunión de los negociadores de su partido y los socialistas. / E. P.

El Gobierno avisa de que ese movimiento conduciría a España a un callejón sin salida

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Unidas Podemos verbalizó este viernes la amenaza que deslizaban algunos dirigentes morados en voz baja y en privado: facilitar la investidura de Pedro Sánchez sin acuerdos de ningún tipo y convertir la legislatura en un infierno para el Gobierno. Yolanda Díaz, portavoz de En Marea, señaló que si dan «gratis» la investidura es «más que probable» que a continuación «dificultemos extraordinariamente su acción de Gobierno». Para la Moncloa es una bravata sin más porque nadie ganaría nada y todos saldrían perjudicados con esa operación.

Pedro Sánchez ya sospechaba que Unidas Podemos barajaba esa posibilidad y el martes pasado, en el acto de presentación de su oferta de pacto de gobierno, advirtió que no quería «votos gratis para la investidura». Pero Pablo Iglesias sí contempla esa posibilidad si no hay un acuerdo para un gobierno de coalición. Díaz ahondó en la advertencia: «Si le entregamos gratis los votos, va a ser imposible la estabilidad (de la legislatura) porque no hay manera de gobernar con 123 diputados».

Los cálculos en Podemos son que Sánchez, si no acepta la coalición, se vería en el brete de tener los votos suficientes para la investidura pero sin ningún compromiso de colaboración ulterior por su parte. En ese caso, lo más probable es que no quiera presentarse al debate en el Congreso. Mariano Rajoy ya declinó en enero de 2016 la primera oferta de Felipe VI para ser candidato, pero no tenía votos que garantizasen su elección. El líder socialista, en cambio, sí los reuniría y si rehúsa ser candidato tendría difícil no quedar señalado como el responsable de la repetición de las elecciones en noviembre.

En la Moncloa y en la dirección del PSOE no dan verosimilitud a esa hipótesis a pesar de las palabras de la portavoz de En Marea y estrecha colaboradora de Iglesias. «No visualizamos un escenario en el que se llegue a una investidura sin después una colaboración, no creo que ninguna fuerza política pueda estar en esa deriva», apuntó la portavoz del Gobierno tras la reunión del Consejo de Ministros. Aceptar esa fórmula, señaló Isabel Celaá, sería conducir al país «a un 'cul de sac' (callejón sin salida), a un rincón oscuro». Los socialistas, para conjurar esa posibilidad, pretenden que si alcanzan un pacto con Unidas Podemos, improbable a día de hoy, quede plasmado en papel como un acuerdo de legislatura que garantice la estabilidad durante los cuatro años del mandato.

Reunión Sánchez-Iglesias

Pero este debate no deja de ser política ficción porque tras la reunión mantenida el jueves no hay ni atisbo de acercamiento. En consecuencia, también está en el alero la fecha del encuentro entre Sánchez e Iglesias aunque en principio estaba previsto para la próxima semana. Que se van a ver, dijo la portavoz gubernamental, «se puede dar por garantizado», pero cuándo, no.

A pesar de las siderales diferencias, el Gobierno y los socialistas se esforzaron ayer en ver medio llena la botella de las negociaciones. «Hay diferencia pero tenemos espacio para recorrer. Vamos a seguir hablando, que no es poco», apuntó Celaá. «Hay margen», completó Adriana Lastra, portavoz en el Congreso. Los equipos negociadores acordaron intercambiar papeles y volver a verse, pero tampoco fijaron día y hora. Unidas Podemos pidió no perder el tiempo y planteó una reunión este mismo fin de semana, pero los socialistas prefirieron dejarlo para la próxima.

La visión posibilista del PSOE en absoluto fue compartido en la orilla morada. Ione Belarra, portavoz adjunta de Podemos, sacó la conclusión después de la reunión de que los socialistas están en una operación de «marketing» preelectoral, y que de ninguna manera van a discutir su propuesta de gobierno de coalición. La ministra portavoz le dio la razón en lo segundo, pero no en lo primero. Los negociadores socialistas, señaló, pusieron sobre la mesa «una tercera vía potente» porque el hecho de que no vaya a haber un cogobierno de coalición no impide que se encuentren otras «fórmulas de colaboración».

Su optimismo contrastó con el total escepticismo que reina entre los de Pablo Iglesias. El PSOE «ha vuelto a la casilla de salida y no tiene voluntad de negociar», concluyó Belarra a 16 días de que expire el plazo para evitar las elecciones del 10 de noviembre, que serían las cuartas generales en cuatro años.

Movilización de alcaldes y barones socialistas

Pedro Sánchez movilizará su poder municipal y autonómico en plena negociación de investidura con la reunión hoy en Toledo del Consejo Local y el de Política Federal o territorial, en Logroño el día 14, a menos de diez días de investir presidente o convocar elecciones. En el acto de hoy, que reunirá a cientos de alcaldes y cargos públicos, pondrá de relieve los resultados de las elecciones del 26 de mayo, en las que el PSOE fue la fuerza más votada en 2.789 ayuntamientos (unos 200 menos que el PP) pero los municipios en los que ganó suman 15 millones de habitantes frente a los nueve millones de signo popular.