Una pinza y las dudas de Vox

Una pinza y las dudas de Vox

Oltra y Bonig se lanzan contra Puig por el dinero del FLA

JC. F. M.* JCFERRIOL@LASPROVINCIAS.ES

Inyectar 700 millones de euros en plena campaña electoral no sale gratis. El anuncio del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, de que el ministerio de Hacienda activaba el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) para que la Comunitat pueda pagar lo que debe a sus proveedores unió ayer a Mónica Oltra y a Isabel Bonig. A las dos candidatas a presidir la Generalitat les sonó igual de mal una medida que trata de cubrir el flanco más débil de los socialistas valencianos: el de que haya pasado una legislatura completa y la reforma del sistema de financiación siga sin asomar. Oltra y Bonig, como si fueran una pinza, salieron a expresar sus dudas por el premio de consolación concedido por la ministra María Jesús Montero. «Igual con Montoro que con Montero» vino a decir la líder de Compromís. «¿De dónde se han recortado los 1.500 millones que pedía el Gobierno para adelantar el FLA?», se preguntó la dirigente popular. Algunas decisiones que se suponen positivas acaban generando más problemas que satisfacciones. Y algunas pinzas pueden terminar beneficiando, más que perjudicando, al que teóricamente la sufre. Los socialistas quisieron marcar un gol para empezar fuertes la campaña, aunque andan temerosos de que la semana que hoy arranca les genere algún disgusto en los tribunales. El PP valenciano se vio 'reforzado' ayer con la presencia de Adolfo Suárez Illana en Alicante. César Sánchez compartió procesión de Domingo de Ramos con el autor de ese histórico patinazo respecto a los abortos que ha provocado que, desde entonces, apenas haya vuelto a abrir la boca. Por si acaso, no consta que otros dirigentes populares le acompañaran. Bonig estuvo también de procesión, cómo no, pero en la localidad de Elche. La dirigente popular trata de no cometer errores, de mantener un tono contenido en sus intervenciones. La agresividad se la ha cedido a Toni Cantó, no se sabe bien si por el convencimiento del candidato de Cs poder liderar el centro derecha o por su temor a que Vox le pueda adelantar. ¿Cuánto tiene Vox? Es pregunta de jugador de póker. La formación de Abascal tiene juego en las encuestas, pero los dirigentes del resto de formaciones sospechan que bajo la manga aún pueden tener más. Los indecisos, el voto oculto, los que no saben si votarán... electores que evitan dar su opinión. No parece probable que la mayoría de ese voto oculto esté en las filas socialistas, convencidos como están en ese partido que ya van demasiado movilizados. Oltra sí que espera poder sumar entre jóvenes y mujeres, dos de los segmentos con mayor porcentaje de voto por decidir.

La derecha se la juega a lo que movilice Vox, aunque PP y Cs no pueden verbalizar de esa manera su esperanza. La izquierda, en teoría ya movilizada, se mueve en algunos de los discursos en los que más a gusto se siente. Puig se quedó en Alicante para anunciar dónde se ubicará el futuro Instituto Valenciano de la Memoria Democrática. Andan los socialistas obligados a cuidar esa circunscripción después de la lastimosa pérdida de la alcaldía de Alicante. Puig dijo que no es posible la convivencia sin memoria, casi a la misma hora que Unides Podem-EU proponía crear un banco de ADN para identificar a bebés robados en el franquismo. 14 de abril, conmemoración de la II República, una de las fechas barajadas en Moncloa para el adelanto de las elecciones generales. El empeño de la izquierda por poner el espejo retrovisor, a la espera de que una salida de tono de de la derecha le permita vincularles con el franquismo o con la «Santísima Trinidad» de las derechas, que dijo Oltra. Puede estar bien como recurso electoral, pero su abuso se encuentra en el fondo de la pujanza del partido de Santiago Abascal. ¿Cuánto tiene Vox? Es la pregunta sin respuesta hasta el 28 de abril. Mientras tanto, el partido de Martínez Dalmau observa con inquietud el listón del 5%. «Salvar al soldado Dalmau», se clama en PSPV y Compromís. No parece que esté en peligro la entrada de la formación morada en Les Corts.