La patronal no se cree la previsión de ingresos de los presupuestos del Consell

Salvador Navarro, presidente de la CEV. / JESÚS SIGNES
Salvador Navarro, presidente de la CEV. / JESÚS SIGNES

La CEV advierte de que las cuentas del Ejecutivo de Puig son «excesivamente optimistas e inalcanzables»

B. F. VALENCIA.

Puede ser que en el Consell resulte molesta la carencia de fe que hasta ahora han manifestado los partidos de la oposición en los presupuestos de la Generalitat para el próximo año. Sin embargo, esa incredulidad no es una sensación instalada únicamente en PP y en Ciudadanos. La patronal de la Comunitat tampoco se cree las cuentas presentadas el pasado miércoles por el conseller de Hacienda, Vicent Soler, que incluye cerca de 2.500 millones de ingresos de cobro muy complicado.

La Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV) que dirige Salvador Navarro emitió ayer un comunicado donde realiza una valoración del proyecto presupuestario que cuestiona muy seriamente que el Gobierno valenciano pueda cuadrar las cuentas que ha previsto para el año próximo.

A falta de un análisis en mayor profundidad, la CEV realiza una primera valoración cuantitativa del proyecto de presupuestos de la Generalitat donde señala que, en lo que se refiere a términos macroeconómicos, la hoja de ruta para 2019 diseñada por el Consell se basa «en unas previsiones realistas y coherentes con el contexto económico y las previsiones que manejamos desde esta organización», no obstante, «a la vista del estado de ejecución de los ingresos del ejercicio corriente, 2018, y de la inminente ralentización de 0,4 puntos de nuestra economía en 2019, la previsión de ingresos para 2019, con un incremento de operaciones no financieras del 12,5 %, se revela como excesivamente optimista e inalcanzable». O como bromeaba Gila, el submarino, de color muy bien pero no flota.

El contraste entre las previsiones expansivas del Consell y la situación de estancamiento económico de la coyuntura nacional e internacional ya le fue manifestada al propio Soler por los medios de comunicación el pasado miércoles. El conseller, sin embargo, replicó que, si bien es cierto que las previsiones del PIB se ralentizan, el crecimiento de la economía seguirá». La realidad es que, además de los 1.325 millones ficticios y reivindicativos que todos los años desde 2016 incluye el Consell, para el próximo ejercicio se incorporar ingresos por cerca de 1.200 millones de difícil cobro. El Gobierno valenciano prevé recibir el 50% de la aportación del Gobierno central para aplicar la Ley de Dependencia, a pesar de que hace un mes el propio presidente Ximo Puig ya consideró «una buena noticia», si en 2019 se recibe el 25% (actualmente es el 12%). Igualmente, Soler incluye en la partida de ingresos la deuda acumulada por la atención sanitaria de turistas nacionales y extranjeros, reclamada desde hace años por el Consell. Además, también suma las liquidaciones de las concesionarias sanitarias, muy cuestionadas incluso por el propio Gobierno valenciano.

«En el presupuesto de ingresos destacan las siguientes variaciones. En la imposición directa, básicamente IRPF (el 89 % del total de los impuestos directos), Sucesiones y Donaciones y Patrimonio, pese a que la campaña del IRPF ya ha concluido, la ejecución presupuestaria en 2018 apenas alcanza el 85 %. Lejos de adaptar esta circunstancia, las previsiones incrementan estas partidas en un 11,6 %», advierten desde la CEV, que hace el mismo análisis sobre el incremento en la imposición indirecta. «Sorprende el incremento del 75,1 % en las previsiones de 'Tasas, Precios Públicos y otros Ingresos'», indica la patronal, que menciona «la ya tradicional inclusión de la partida reivindicativa de 1.325 millones por la crónica infrafinanciación» y el resto de partidas de complicado cobro que fundamentan el presupuesto.

A la patronal valenciana, las cuentas no le salen. Desde la confederación que dirige Navarro también se puntualiza que «por lo que respecta al déficit previsto», el Consell «incorpora a sus cuentas de ingresos un total de 118,2 millones de déficit, agotando su posibilidad de 0,1 % de déficit en términos de PIB». Lo cierto es que ese techo puede elevarse hasta el 0,3%.

Falta de coherencia

La CEV concluye que «el proyecto de presupuestos se basa en un cuadro macroeconómico realista que, pese a su sensatez, no infiere coherencia sobre las previsiones de ingresos». La confederación considera que la baja ejecución actual «así como la ralentización de nuestra economía real, revelan como inalcanzables la mayoría de ingresos. Este excesivo optimismo posibilitan alzas en los gastos, tanto para servicios públicos fundamentales, como para el apoyo al tejido empresarial. Con respecto a estas últimas, la gran mayoría ve incrementados sus saldos y, con ello, atendidas las reivindicaciones de los sectores». Sin embargo, desde la patronal se teme que el exceso de optimismo puede afectar negativamente en «las partidas de gasto e inversiones en apoyo al tejido empresarial».

La CEV se muestra comprensiva con la inclusión «de la partida reivindicativa de los 1.325 millones de euros» por atestiguar la infrafinanciación de la Comunitat. No obstante, la patronal previene ante «la conjunción de la crónica infrafinanciación, junto con la acumulación de déficits presupuestarios financiados a través de la deuda pública -que ya es la segunda sección más importante de todo el presupuesto-, son motivo de preocupación, máxime en un entorno de ralentización económica y subidas de tipos en el corto y medio plazo».

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