El otoño negro de Hacienda

Equipo completo de la Conselleria de Hacienda, en su toma de posesión/LP
Equipo completo de la Conselleria de Hacienda, en su toma de posesión / LP

La Conselleria que dirige Vicent Soler, en el punto de mira de los focos de conflicto que el Botánico deberá sortear a la vuelta de sus vacaciones

M. HORTELANO

En el dibujo del nuevo Gobierno autonómico salido de las urnas del pasado 29 de abril hay un reparto dispar de competencias. Entre las 29 Secretarías autonómicas y las 85 Direcciones generales del nuevo Botánico hay distintas intensidades de trabajo. Por ejemplo, no volverá con los mismos deberes para el nuevo curso uno de los responsables de las cuatro áreas de coordinación que se han creado que el equipo de la Secretaría Autonómica de Hacienda, con la dirección general del Presupuestos incluida. El otoño se avecina oscuro para este área, con una sobrecarga de obstáculos que amenazan con tensionar al Consell en su primer equinocio de vida. Entre los deberes señalados en rojo en la agenda de la Conselleria que dirige Vicent Soler se encuentran tres citas complejas: la ejecución de los recortes de más de 500 millones de euros en las consellerias, la negociación y elaboración de un nuevo presupuesto para 2020 sin un futuro económico halagüeño, y el rediseño del nuevo Botánico para adaptar la recién estrenada estructura a unas arcas con telarañas. Vigilante de que todas esas operaciones cuadren estará la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que ejercerá su control permanente sobre cualquier movimiento de calculadora que el Consell quiera hacer para gestionar una comunidad que continúa como farolillo rojo de las pero financiadas del Estado.

En septiembre, 500 millones en recortes

La Conselleria de Hacienda lleva semanas trabajando en un acuerdo de no disponibilidad que se llevará al primer pleno del Consell de después de las vacaciones, el próximo 6 de septiembre. A pesar de que el departamento que dirige Vicent Soler ya se ha reunido de manera bilateral con los equipos económicos de las distintas consellerias, la medida supondrá el primer choque de trenes serio del nuevo Gobierno. Pero Hacienda tiene asumido que los recortes en el gasto de todo aquello disponible que todavía no se haya comprometido va a ser incautado. De hecho, esa es sólo la primera medida para tratar de acabar el año, pero el departamento no descarta cerrar el presupuesto en el noveno mes del año y restringir todo gasto en el actual ejercicio. Con el Gobierno de España en funciones, la llegada de fondos está bloqueada a la espera de ver el desenlace de la investidura o no a la vuelta de las vacaciones parlamentarias. Los socios de Compromís ya han avisado de que los recortes no forman parte de sus planes porque el problema de la Comunitat es que faltan ingresos y no que se haya gastado mucho, por lo que señalan al Gobierno socialista en Madrid como generador de la asfixia valenciana. Sin embargo, el titular de la Secretaría Autonómica de Hacienda, Francesc Gamero, milita en la coalición nacionalista, por lo que la formación deberá implicarse en el proceso o delegar.

En una mano tijera y en la otra nuevas partidas

La directora general de Presupuestos, Eva Martínez, deberá convertirse en una especie de navaja suiza. Con una mano deberá aplicar la tijera a las cuentas que todavía están en vigor y con la otra ir anotando las numerosas peticiones que todas las consellerias realizan para el nuevo presupuesto. Este año, además, con la novedad de que Unidas Podemos también forma parte del Gobierno autonómico. Además, hay dos consellerias más que deberán ser dotadas. El problema es que las previsiones económicas no son demasiado optimistas y que a falta de un Gobierno las cifras que se necesitan para iniciar las cuentas, como el techo de gasto o el objetivo de déficit, son aún una incógnita. También si se volverá a incluir la partida de 1.300 millones ficticios. En las consellerias hay un tremendo malestar por la idea de tener que asumir ajustes que dejarán en nada algunos de los planes que se habían negociado el año pasado y que ahora deberán ir al ejercicio 2020, en detrimento de nuevos proyectos.

Autorizar la nueva estructura para los nuevos altos cargos

La Conselleria de Hacienda tiene también ante sí la patata caliente de tener que autorizar junto con Función Pública la dotación de las nuevas unidades administrativas del nuevo Botánico. Todos los cambios y las nuevas plazas creadas deben tener informe a favor de presupuestos. En un momento de máxima tensión de tesorería, no parece que un a estructura de 330 altos cargos, eventuales y directivos de empresas públicas sea lo más fácil de justificar para la planificación económica. Más aún con la hoja de recortes encima de la mesa. De hecho, en el plan de ajuste de la Generalitat ya se dejaba patente que los gastos en personal no podían disparar el gasto. Hacienda deberá justificar en su memoria económica que la nueva superestructura de 138 altos cargos, 116 asesores y 80 puestos en el sector público es necesaria para poder gestionar el Gobierno valenciano.