Montero desvincula al Gobierno de la asfixia económica del Consell

Montero desvincula al Gobierno de la asfixia económica del Consell

La ministra quita importancia a los fondos que el Ejecutivo no transfiere a la Generalitat y que Soler alega para justificar los recortes

- Burguera
- BURGUERAValencia

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, no tuvo ayer su día más valenciano. La responsable de custodiar las arcas del Estado había anulado el lunes una reunión con el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, en la que se iban a abordar los recortes propiciados, según el Consell, por el bloqueo de los fondos que el Gobierno central no transfiere alegando que un informe se lo impide por estar en funciones. Montero tenía que participar en la negociación con Podemos a la misma hora que había quedado con el jefe del Consell. Suspendió la cita con el dirigente valenciano a última hora. Tras su reunión con los podemistas, la ministra acudió ayer al Senado, donde tampoco se mostró muy receptiva frente a las reivindicaciones de Carles Mulet. El senador de Compromís le pidió explicaciones por esa falta de transferencias. Montero restó importancia a lo que supondría para las autonomías desbloquear ese dinero. La ministra, además, ignoró la propuesta del senador valenciano de sortear los impedimentos legales a través de facilitar a la Generalitat créditos sin intereses con el fin de aportar el dinero que no llega a la Comunitat, cerca de 700 millones. Los sorprendente es que la ministra socialista rebajó la importancia de la ausencia de esa transferencia, y es precisamente esa carencia la que ha empleado el conseller de Hacienda, Vicent Soler, para justificar que tenga que meter la tijera en los presupuestos de la Generalitat. Montero desvinculó el problema de la interinidad del Gobierno central con la asfixia económica del Consell.

Mulet preguntó sobre la fórmula prevista por el Gobierno para transferir a las Comunidades Autónomas el dinero que les debe antes del 15 de diciembre de 2019. Montero recordó que un informe de la Abogacía del Estado señala la ilegalidad que sería aprobar transferencias a cuenta para la Comunitat desde un Gobierno en funciones. La ministra ya deslizó en su primera respuesta que ese bloqueo de fondos no está vinculado con los recortes. Mulet le replicó con dureza. El senador de Compromís relacionó la falta de acuerdo del PSOE con Podemos y la ausencia de fondos para la Comunitat: «Igual que han secuestrado la voluntad de las urnas (de que haya pactos), secuestran el dinero de los valencianos». El político de la coalición econacionalista consideró las razones de Montero eran «excusas» y le hizo una propuesta: «Habilite a través del ICO un préstamo sin intereses para las comunidades autónomas con problemas de liquidez por el bloqueo de las negociaciones para formar un nuevo Gobierno que ustedes mismos han propiciado».

Montero pasó de largo frente a esa propuesta sobre el ICO. No hizo mención alguna. Sí comentó que Puig le había informado puntualmente de las apreturas de la Generalitat. Y a partir de ahí, el discurso de Montero se compuso de argumentos que desmontan gran parte del razonamiento presentado por la Generalitat cuando en agosto tuvo que admitir que iba a recortar el alcance de un presupuesto que, desde su presentación a finales de 2018, ha recibido numerosas críticas por estar inflado. La ministra aseguró en el Senado, respondiendo a Mulet, que la menor financiación que están recibiendo las comunidades autónomas no les lleva «ni mucho menos» a tener que hacer recortes y que lo que se les adeuda equivale «a unos 15 días de tesorería» de las arcas regionales, y que el Gobierno espera pagar a final de año, «que es cuando tienen apreturas».

«No es ni mucho menos que tengan que hacer recortes, es liquidez para pagar compromisos de gasto adquiridos», remató la ministra sobre esas transferencias que no llegan a la Comunitat. Desde el Consell se ha justificado un plan de recortes superior a 400 millones de euros en la llegada de unos fondos que, para el Gobierno central, no deberían servir más que para pagar lo ya adjudicado, sin relación con la tijera que brilla en las manos del socialista Vicent Soler.