Los que no miran a Torra

Los que no miran a Torra

Las diferencias entre los distintos sectores del independentismo se cuelan en la primera sesión de juicio

CRISTIAN REINO

Hay imágenes que hablan por sí solas. Cuando el presidente de la Generalitat ha llegado a la sala del Supremo donde se juzga a los doce líderes del 'procés', los procesados, desde el banquillo, se han girado para saludarle. Algunos con más efusividad y otros ni siquiera se han dado la vuelta. Casualidad o no, los que han evitado a Quim Torra, según reflejan varias de las instantáneas captadas en el momento, han sido el exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, y los exconsejeros Carles Mundó y Santi Vila (Justicia y Empresa, respectivamente).

Es significativo sobre todo en el caso de Oriol Junqueras, ya que ni Carles Mundó ni Santi Vila siguen en política. Ninguno de ellos dos tiene cargo público ni forma parte de las ejecutivas de los partidos secesionistas. El exvicepresidente catalán en cambio sigue al frente de Esquerra Republicana y ha tratado de marcar la línea del partido estos últimos meses desde prisión. El partido que preside forma parte del Ejecutivo que preside Quim Torra. Desde Lledoners ha marcado distancias estos últimos meses con la estrategia rupturista y favorable al «cuanto peor, mejor' que mantienen Quim Torra y Carles Puigdemont.

El supuesto desplante (al menos en la instantánea) de este martes por la mañana acrecienta la distancia entre Junqueras y los dos líderes de JxCat, Torra y Puigdemont. Poco después, en el receso, Torra ha dado un abrazo a varios de los acusados. A Junqueras solo le ha dado la mano. El republicano aboga por fijar una hoja de ruta «factible» a través de aumentar la base social del independentismo.

Una propuesta que choca con la prisa y el objetivo de hacer efectiva la república de manera inmediata de Torra. Su amenaza, justo el día antes de que arrancara el juicio, de que pretende activar la declaración de independencia si las sentencias son severas no ayuda a la defensa de los acusados, pues de alguna manera está advirtiendo al tribunal que el presunto hecho delictivo puede volver a cometerse. La pugna ideológica entre los líderes independentistas ha venido trufada de problemas de tipo personal entre Junqueras y Puigdemont, que luchan por la hegemonía del movimiento.

Estas últimas semanas no han disimulado sus enormes diferencias, que desde su entorno trataron de presentar que habían ido a menos, pero que han aireado en público con toda su crudeza. La decisión de Carles Puigdemont de huir al extranjero, tras pedir a sus consejeros que acudieran a sus puestos en las consejerías, solo dos días después de la declaración de independencia, sigue pesando en Junqueras. Hace unos días, criticó al exjefe del Ejecutivo catalán por marchar al 'exilio'. «Yo me quedé en Cataluña por sentido de responsabilidad hacia mis ciudadanos», afirmó en Le Figaró. «Sócrates, Séneca o Cicerón tuvieron la posibilidad de huir y no la aprovecharon», por «su responsabilidad cívica y ética», dijo.

El dardo llegaba días después del nacimiento de la Crida, el proyecto que impulsan Puigdemont y Torra y que trata de lanzar una envolvente a ERC y el PDeCAT para que acepten listas unitarias de cara a las municipales y las europeas. Llegaba además, una semana después de que el exalcalde de Girona presentara un recurso de amparo ante el Constitucional contra el republicano Roger Torrent, presidente de la Cámara catalana, y contra la Mesa del Parlamento autonómico.

Investidura fallida

Puigdemont no perdona a Torrent que impidiera su investidura justo ahora hace un año. Puigdemont y Torra insisten, en contra de Esquerra, en volver a intentar la investidura del expresidente. Junqueras, Torra y Puigdemont chocaron además en la decisión de apoyar la moción contra Rajoy que aupó a Pedro Sánchez y que abrió un periodo de cierta distensión entre la Moncloa y la Generalitat y que los dos dirigentes de JxCat querían evitar.

Santi Vila también está muy distanciado de la línea que marcan Torra y Puigdemont. Ahora en la empresa privada, el exconsejero de Empresa y Cultura, a preguntas de este diario, señaló hace unos meses que le sorprendió que Torra fuera el elegido para sustituir a Puigdemont. Y cuando se le inquirió para que diera su opinión sobre el dirigente nacionalista, espetó con un «prefiero reservarme la opinión», que lo decía todo. Mundó, desde las filas republicanas, también se apartó de la vía unilateral. Los tres dan la espalda a Torra en la foto: la pugna entre las dos almas del secesionismo resumida en una imagen.

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