Máxima seguridad en las obras de rehabilitación de los monumentos históricos

Andamios, mallas, plásticos... Materiales que se mezclan, peligrosamente, con la Historia. Las obras siempre traen cierto peligro, así que son vitales unos cuidadosos estudios previos porque nadie está libre de una tragedia. De hecho la Catedral de Santiago ha sufrido tres incendios. También fue pasto de las llamas, la de León. En la actualidad, rodeada de obras y mucha seguridad, como cámaras antiincendios y de seguridad. El peligro de las rehabilitaciones ya hizo estremecerse al Reino Unido en 1992, cuando ardió el majestuoso Castillo de Windsor. En el Liceo de Barcelona, en 1994 fue la chispa de un soplete la que redujo a cenizas uno de los símbolos de la ciudad. Y en el 97 la restauración de la catedral de Turín acabó entre llamas. Los bomberos se jugaron la vida por salvar la Sábana Santa.