Matar a Sánchez. Magnicidio sin plan y alimentado con alcohol

Si tenía un plan para matar al presidente del gobierno, no lo llevó de la mejor manera posible. Sobre todo porque Manuel Murillo, este vigilante de seguridad de 63 años, aficionado a las carreras de fondo no fue nada discreto. Alardeaba de lo que quería hacer en un grupo de WhatsApp lo que alertó a una dirigente local de VOX en Terrassa, ahora testigo protegido, quien lo denunció y precipitó su detención. Los mossos encontraron en su casa pistolas, subfusiles e incluso rifles, uno de ellos con capacidad para alcanzar un objetivo situado a dos kilómetros de distancia. De la que no tenía licencia para todas y a pesar de eso, nunca ocultó, todo lo contrario. Acudía una vez en semana al club de tiro de Tarrasa en la modalidad de precisión. Una sala de tiro de 50 metros donde dificilmente podría haberse preparado para las largas distancias necesarias para ser un francotirador. Además según sus compañeros tampoco es que fuera muy preciso. Hijo del último alcalde franquista de Rubí, su aparente odio a Pedro Sánchez se incrementó cuando saltaron los primeros titulares sobre la exhumación de Franco. Ahora el tirador se desdice de sus comentarios en en redes sociales. Ante el juez ha asegurado que fue una "estupida fantasía" que lo hizo para impresionar a la mujer que finalmente lo denunció y demostrarle que era un patriota. Y sobre todo porque estaba borracho pero que nunca pensó en matar a nadie. Desde Moncloa aseguran que nunca se vio comprometida la seguridad del presidente. Divorciado y con dos hijas, sin antecedentes ni vinculos conocidos ni con VOX ni otros grupos de extrema derecha. Manuel Lleva en prisión provisional sin fianza 7 semanas en el Centro Penitenciario Brians-2. De momento se le investiga por los delitos de conspiración para atentar contra la autoridad con uso de arma, amenazas graves, tenencia ilícita de armas, y un delito de odio. La fiscalía no ha descartado todavía acusar a Murillo de terrorismo pasar su caso a la Audiencia Nacional. Dependerá de una nueva citación prevista de Murillo y la denunciante ante el juez así como el análisis de las armas incautadas y de sus conversaciones en Whatsapp.