Vox mantiene la incógnita y no aclara su candidato a la alcaldía de Valencia

Santiago Abascal, líder de Vox, en un acto del partido en Valencia. / irene marsilla
Santiago Abascal, líder de Vox, en un acto del partido en Valencia. / irene marsilla

La sobrina de Rita Barberá se perfila para ocupar un puesto destacado en la lista, pero no el número uno

JC. F. M. VALENCIA.

El PP ya ha desvelado que María José Català será su candidata a la alcaldía de Valencia. Fernando Giner también ha hecho oficial que optará a las primarias de Ciudadanos para encabezar la lista municipal de su partido. Los dos principales formaciones del centroderecha van poniendo sus cartas sobre la mesa. ¿Y Vox? La formación que lidera Santiago Abascal sigue sin desvelar cuál ser su candidato a la alcaldía. No sólo eso. El partido de derecha populista ni siquiera tiene claros los plazos, que serán necesariamente cortos, con los que impulsará el proceso de primarias con el que, según anunció en su día, elegirá a su número uno para el Ayuntamiento de Valencia.

La designación de Català por el PP y el inicio de la carrera de primarias en Ciudadanos hacen aún más llamativo si cabe el silencio de Vox. El partido que lidera en la provincia de Valencia José María Llanos no ha desvelado su cartel electoral, quizá convencidos de que su fuerza en las urnas será más por el atractivo de las siglas que por la identidad del aspirante a alcalde. «No sabemos nada todavía», admite una fuente de esta formación.

Hasta la fecha, el nombre que ha venido sonando con más insistencia ha sido el de Rita Corbín Barberá, sobrina de la exalcaldesa de Valencia. La joven abogada ha evitado el foco público y se ha limitado a señalar en las últimas semanas que está a disposición del partido, al que se afilió hace más de un año. Su nombre se ha barajado como eventual cartel electoral del partido de Abascal en la ciudad, aunque su entorno ya da por seguro que ocupe un lugar en la lista -se especula con que fuera el número tres- pero sin llegar a encabezar la lista.

La presencia del apellido Barberá en la lista de Vox puede ser un golpe de efecto para la campaña electoral. Català, la candidata del PP a la alcaldía del cap i casal, no dudó en reconocer el legado de la exalcaldesa en su primera comparecencia ante los medios de comunicación tras ser designada candidata. La respuesta de la familia, que a través de un contundente comunicado reprochó al PP valenciano la utilización de la figura de Barberá -a la que los populares reprobaron desde Les Corts en su última etapa- reflejó la distancia que la familia mantiene desde entonces con los populares de la Comunitat.

Vox no tiene cartel electoral, ni mucho menos una candidatura definida. Pero, en realidad, son muchas más las incógnitas que envuelven a la decisión que debe adoptar este partido a la hora de perfilar su lista para el Ayuntamiento del cap i casal. Las fuentes de la dirección consultadas por este diario anunciaron en su día la celebración de unas primarias para definir al menos al aspirante a la alcaldía. Las fechas no están definidas -ocurre algo similar en partidos como Compromís con sus listas autonómicas-, de manera que el proceso, cuando se ponga en marcha, tendrá que celebrarse con cierta celeridad y con el riesgo de presentar un cartel electoral que no sea demasiado conocido. Esa opción no parece generar problema alguno al partido de Abascal, que viene optando hasta la fecha por jugar la baza de la visibilidad de sus siglas, más que por apostar por una referencia conocida.

El empuje de Vox en la ciudad puede resultar clave para propiciar un cambio de color político en la mayoría del Ayuntamiento. El resultado de Andalucía -con el triunfo del bloque de derechas y la reciente investidura de Juanma Moreno-, así como la creciente brecha en Podemos, tras la salida de Íñigo Errejón y su decisión de presentarse a la Comunidad de Madrid con Mas Madrid, el partido de Manuela Carmena, debilitan sobre el papel las opciones de la izquierda de reeditar el resultado de 2015.

 

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