Malestar en Compromís por el retraso del PSPV en elegir al número dos de Transparencia

Manuel Alcaraz, conseller de Transparencia. / EFE
Manuel Alcaraz, conseller de Transparencia. / EFE

En la coalición sienten como un «desprecio» a la conselleria los tres meses que los socialistas llevan sin sustituir la marcha de Zulima Pérez

BURGUERA

valencia. El pasado 27 de abril se anunció que Zulima Pérez, entonces número dos de Transparencia, pasaría a ser subsecretaria de Hacienda. En la conselleria de Manuel Alcaraz aseguraban saber muy poco del cambio. Era un asunto del PSPV, que trasladó a la profesora de Derecho de un puesto de alto cargo a otro. Desde entonces, en Transparencia no tienen noticia alguna de quién sustituirá a Pérez. Llevan así 12 semanas, tres meses. En Compromís, partido que lidera la conselleria, el malestar y el enfado son crecientes.

El propio Alcaraz admite que preguntó hace semanas al presidente Ximo Puig por esta situación, si bien evita valorarla. El conseller levanta los hombros y las cejas en señal de resignación e ignorancia de cómo es posible que la Secretaría Autonómica permanezca vacía un trimestre, al filo de las vacaciones de agosto, lo que propiciará que aquel (o aquella) que ocupe el puesto no podrá empezar a ponerse al día hasta septiembre.

Un alto cargo de la Generalitat califica la situación de «insultante», mientras que desde la dirección de Compromís señalan como «inexplicable» una ausencia que denota «falta de interés», un «desprecio», lo cual resulta sorprendente para los nacionalistas «si tenemos en cuenta que se trata de Transparencia, una conselleria pequeña y nueva, pero muy simbólica», en relación a los casos de corrupción de anteriores legislaturas.

Los nacionalistas barruntaban inicialmente con que el retraso se debía «a que en el PSPV están esperando por si la formación del Gobierno central obliga a más cambios». Sin embargo, esa teoría ha quedado desmontada ya no sólo por el paso del tiempo sin que se sustituya a Pérez, lo cual dice bien poco de la consideración que los propios socialistas tienen por la trascendencia del puesto, sino por la inmediatez con que se cubren las vacantes en otras consellerias que sí están en manos del PSPV.

En Compromís entienden como lógico que la salida de Carmen Montón para ser ministra debía ser rápidamente cubierta, como así ocurrió con Ana Barceló. Sanidad maneja miles de millones de euros y precisa de una dirección política, y más cuando además hay algunos frentes abiertos muy delicados en materia de concesiones sanitarias.

Lo que ha generado más sorpresa, sobre todo al comparar con la parsimonia que los socialistas emplean en Transparencia, es lo rápido que se ha producido el reemplazo en la Dirección General de Vivienda. Rebeca Torró renunció el 2 de julio para asumír la alcaldía en funciones de Ontinyent, tras el escándalo de Divalterra que obligó a Jorge Rodríguez a abandonar sus cargos públicos. En menos de una semana se anunció que Rafael Briet sustituía a Torró. Cuatro días tardó en cubrir ese hueco el PSPV, lo que contrasta con el agujero en Transparencia, donde el resto de altos cargos se reparten las competencias abandonadas. El enfado en Compromís comienza a ser muy evidente. Se trata de la vacante más prolongada en toda la legislatura. En la coalición entienden que los socialistas pretenden escenificar que la conselleria no es necesaria, pues no lo son los altos cargos creados para dirigirla y que, en lo que concierne al propio PSPV, no hay prisa por ser designados.

 

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