El líder del PSPV discrepa en público por la destitución de Montesinos en Alicante

«No me parece bien», admite Puig ante una medida que desata una batalla entre socialistas a la vez que la jueza abre juicio contra Echávarri

EP ALICANTE.

La previsión meteorológica señala que hoy puede llover en Alicante, y mañana y pasado. La previsión política garantiza un chaparrón considerable en las filas del PSPV alicantino tras la destitución de Eva Montesinos como portavoz municipal. Montesinos servía para la (fallida) sucesión de Gabriel Echávarri en la alcaldía de Alicante, pero no para ser la portavoz del PSPV. El mar de fondo de la rivalidad entre familias socialistas alicantinas ha arrastrado al PSPV hacia una dinámica de enfrentamientras ante la que el presidente de la Generalitat y secretario general del PSPV, Ximo Puig, quiso levantar ayer la voz.

Puig afirmó que no le parece bien la sustitución de la hasta ahora portavoz. El cambio de gobierno a favor del popular Luis Barcala «ya ha sido bastante grave» para Puig como para que además el partido socialista «no sea capaz de digerir adecuadamente esta situación». Templanza, pide el líder de los socialistas: «No me parece bien». Señaló. Un mensaje claro y conciso. La destitución «no tiene que ver con el entorno de estabilidad que necesita el conjunto de la sociedad alicantina», advirtió Puig, quien explicó que por ello su partido convocó ayer al comité de ética y garantías para estudiar esta situación y llamará «a todas las personas que están afectadas» para «tomar una decisión» porque es una situación que a la Ejecutiva «le sorprende».

Por si faltaba salsa en el guiso de los socialistas, ayer se supo que la juez que ha instruido la causa por el supuesto fraccionamiento de contratos en la Concejalía de Comercio de Alicante ha dictado apertura de juicio oral contra el exalcalde socialista de la ciudad, Gabriel Echávarri, y para sus asesores Eduardo Díez y Pedro de Gea. Fiscalía y acusación particular atribuyen a los tres un delito de prevaricación.

Echávarri fue denunciado por el grupo municipal popular (que se mantiene como acusación particular), y por el grupo de Cs, a raíz del supuesto fraccionamiento de contratos en la Concejalía de Comercio que dirigió para actos de promoción. Este procedimiento judicial y el relacionado con el despido de un familiar de Barcala terminó por empujar a Echávarri a abandonar la alcaldía, lo que propició una negociación fallida entre los concejales de la izquierda que ha acabado con Barcala de alcalde y Montesinos al margen de la portavocía socialista.