El juicio del procés irrumpirá en las elecciones generales días antes de la votación

Banquillo de los acusados en el juicio del procés./EFE
Banquillo de los acusados en el juicio del procés. / EFE

Pese a a los intentos del Supremo por apartar del debate a 'pesos pesados', éstos estarán presentes en los días previos a los comicios

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Era una obsesión. Para el presidente Manuel Marchena era algo irrenunciable. Su juicio, el proceso más importante de este siglo XXI en España, no podía -ni iba- a tener la más mínima interferencia política. Todo debía girar en torno al proceso que él iba a dirigir. Y Solo en torno a eso. Marchena había diseñado un juicio sumido en la asepsia de los muros de metro y medio del vetusto edificio del Supremo. Una barrera inexpugnable para las Elecciones Generales del próximo 28 de abril.

Pero no está siendo así. Ya no es solo que la sala que dirige Marchena vaya a tener que decidir sobre la toma de posesión del acta de los cinco presos candidatos en los próximos comícios. No. Es que ese mismo tribunal, a pesar de las prevenciones de su presidente, va a tener que encarar una de las fases más «políticas» del juicio a las puertas de las elecciones generales del 28 abril.

Ni Marchena ni el Supremo -superados por un calendario que a todas luces era imposible de cumplir antes de las elecciones de mayo, tal y como pretendía los magistrados- habían hecho lo imposible para evitar una «sesión sensible» en visperas de los comicios, pero al final los ritmos judiciales mandan.Y exactamente el martes de 23 de abril, tras la Semana Santa y a solo cinco días de la consulta, ante el tribunal de Villa de París desfilarán algunos de los personajes claves de la trama secesionista.

Es cierto. El presidente Marchena no los quería para entonces, pero la avalancha de guardias civiles y policías intervinientes en el 1-O han abocado a una 'incómoda' planificación que incluye el interrogatorio horas antes de las urnas de los dos 'grandes disidentes' del 'procés'. Los dos exaltos cargos que, según todos los testimonios escuchados hasta ahora, prefirieron marcharse del Govern antes que apoyar la declaración de independencia y acabar en la cárcel o huidos. Se trata del predecesor del procesado Joaquim Forn en la Consejería de Interior, Jordi Jane; y del edirector general de los Mossos d'Esquadra Albert Battle, quien dimitió meses antes de la celebración del referéndum, en julio de 2017, antes de ser sustituido por Pere Soler, procesado en la Audiencia Nacional.

Ambos, Jané y Battle, han sido señalados por los mandos de los Mossos, en particular por el exjefe del cuerpo autonómico Josep Lluís Trapero, como los principales objetores al procés. Según la declaración del que fuera mayor de los Mossos y de otros de sus subordinados, la marcha de Jané y Battle -y sobre todo la llegada Forn- les supuso una importante incomodidad, pero a pesar de ello decidieron seguir al frente del cuerpo autonómico bajo las órdenes de los nuevos responsables nombrados por Carles Puigdemont.

Prueba de cargo

Aunque Marchena también quería reservar los días previos a las elecciones a jornadas inocuas o de mero trámite testifical (con policías y guardias civiles declarando sobre las supuestas agresiones que sufrieron el 1-O), el apretado calendario le ha obligado a introducir en esas jornadas tan complicadas el interrogatorio de, entre otros, el actual vicepresident de la Generalitat, Pere Aragonés; la intendente de Mossos d'Esquadra Teresa Laplana, señalada como la responsable del cuerpo autonómico que dejó 'tirada' a la Guardia Civil durante el 'cerco' a la Consejería de Economía: y el exsecretario de Hacienda Lluís Salvadó, a quien se le incautaron los más importantes papeles sobre la 'hoja de ruta' hacia la proclamación de la república.

Salvadó y Laplana, imputados en otras causas ajenas al alto tribunal podrían negarse a declarar, rebajando la presión que va a pender sobre el Supremo en las próximas fechas.

Dejan lazos amarillos y un váter en la vivienda de un mosso que debe declarar

EFE.-Unos desconocidos han dejado lazos amarillos y un váter ante el domicilio de un mosso d'esquadra que debe declarar ante el Tribunal Supremo en el juicio del «procés», Albert Donaire, del grupo Mossos per la República de la ANC (Asamblea Nacional Catalana).

Donaire ha denunciado lo ocurrido en su cuenta de Twitter, donde ha publicado varias fotos y asegura: «Esto lo han dejado amenazándome e intimidándome en una de las viviendas donde acostumbro a ir. Hacen lo que quieren. Pero no me dais miedo».

En el váter aparecen, entre otras, la frase «Alberto para el 24 cuando vayas al Supremo» y «Postdata: eres una vergüenza para el uniforme».

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, también en Twitter, se ha hecho eco de este hecho: «El ataque de un comando de ultras a un testigo del juicio es un acto de intimidación que vuelve a dejar en evidencia la calidad del estado de derecho español» y considera lo ocurrido «grave y vergonzoso».