Jorge Rodríguez abandona el PSOE y elude aclarar si irá a las elecciones con otras siglas

Jorge Rodríguez. /
Jorge Rodríguez.

La decisión llega tras instar Puig a asumir responsabilidades y frenar el partido la candidatura en Ontinyent

JC. F. M.

Jorge Rodríguez forma ya parte del pasado del PSOE. El expresidente de la Diputación de Valencia, a la vista del sumario del caso Alquería, anunciaba a última hora del martes su decisión de abandonar el partido en el que militaba desde hacía dos décadas. El argumento oficial, que desea quitar presión a los que hasta anoche eran sus compañeros de aventura política.

«Con muchísima tristeza en el corazón he decidido dejar el PSOE. Estoy contento de que el alzamiento del secreto de sumario (que por casualidad coincide con la presentación de las candidaturas municipales) permita defender mi inocencia», indicó en una red social.

Lo que no aclaró Jorge Rodríguez es si concurrirá a las elecciones con otras siglas. Aun así, deslizó alguna pista en su mensaje de despedida, abierto a interpretaciones. «A lo largo de todo este tiempo he luchado por mejorar nuestra sociedad y siempre lo continuaré haciendo. Hoy más que nunca, todo por Ontinyent. Seguimos», indicó.

Pese a la retórica, es imposible desligar este abandono de la decisión del PSOE de frenar la candidatura de Jorge Rodríguez en Ontinyent. Porque esa era la noticia hasta que el exdirigente provincial dio un paso a un lado. La comisión federal de listas había decidido atender la petición de la dirección de los socialistas valencianos y dejar sobre la mesa la validación de la candidatura al Ayuntamiento de Ontinyent que encabeza Jorge Rodríguez. La decisión, tal como confirmaron las fuentes del PSPV consultadas por este diario, obedecía a la situación judicial del expresidente de la Diputación una vez levantado el secreto de sumario que pesaba sobre la investigación.

Rodríguez está investigado por supuesta prevaricación y malversación de fondos al aprovechar contratos de alta dirección para situar en diversos puestos de Divalterra, la empresa pública de la corporación provincial heredera de la vieja Imelsa, a cargos del PSPV y Compromís. Tal y como detalló en su momento este diario, Rodríguez llevó a cabo esa actuación pese a la existencia de numerosos informes jurídicos que le advertían de lo irregular de su proceder.

El 27 de junio del año pasado, cuando la policía le detuvo a él y a cinco de sus más estrechos colaboradores, la dirección del PSPV decidió suspenderlo cautelarmente de militancia. Rodríguez amagó con dejar el partido e impulsar una nueva formación política, aunque algunos dirigentes del PSPV tendieron puentes con él para evitar ese paso. El acuerdo a tres bandas fue que el alcalde de Ontinyent optaría a la reelección con el PSPV si del contenido del sumario no se revelaban hechos que pusieran en cuestión la honorabilidad de su comportamiento.

Pero el sumario no se levantó hasta ayer, y para la dirección de los socialistas valencianos lo más importante es no ofrecer el menor síntoma de debilidad ante cualquier comportamiento irregular. Máxime si, como parece, el contenido del sumario apunta a que Rodríguez era conocedor de las irregularidades de su actuación y, pese a ello, decidió mantenerlas. El contenido de los correos electrónicos de Rodríguez y sus colaboradores también son ahora objeto de reproche político.

Los dirigentes del PSPV que en su día mantuvieron vías de diálogo con Rodríguez para evitar una ruptura traumática llevan semanas guardando silencio. Y en cambio el propio Puig habría trasladado a su entorno -y ayer lo hizo en declaraciones públicas- que «si se hizo mal desde luego hay que asumir las responsabilidades siempre». Las fuentes socialistas consultadas explicaron ayer que Puig estuvo esperando toda la jornada que Rodríguez presentara su renuncia -cosa que finalmente ocurriría-. Algunos colaboradores del presidente llegaron a plantear que quizá sería mejor no adoptar ninguna decisión con el alcalde de Ontinyent.

Comunicado

El exdirigente socialista y las cloacas del Estado

Antes de anunciar que deja el PSOE, Jorge Rodríguez optó por un discurso de manual. Señaló que la apertura del secreto de sumario es «una buena noticia», porque los investigados van a saber de qué se les acusa y «qué justificó la operación antiterrorista que vivimos el 27 de junio» -el día que fue detenido- y «quién estuvo detrás de esa operación». «Porque leyendo lo que uno lee últimamente sobre las cloacas del Estado comienza al final a tener dudas», dijo. Rodríguez abonó la teoría de la conspiración, sustentada en «casualidades que cada ve parecen menos casualidades». Horas después abandonaba.

Caso Alquería