«La izquierda valenciana prefiere ser catalanes de segunda»

José Císcar e Isabel Bonig, ayer, durante el debate parlamentario. / TXEMA RODRÍGUEZ
José Císcar e Isabel Bonig, ayer, durante el debate parlamentario. / TXEMA RODRÍGUEZ

Bonig acusa al Ejecutivo valenciano de imitar la estrategia independentista y Puig le reprocha que acentúe la crispación

BURGUERA VALENCIA.

Bonig y Puig no chocaron ayer de manera contundente. Más bien tropezaron puntualmente. Su prioridad era ofrecer propuestas, subrayar sus respectivos perfiles de cara a 2019. Cataluña y el proceso independentista, no obstante, fue el asunto de mayor polémica entre los dos dirigentes, así como en la réplica de Puig a la síndica de Ciudadanos, Mari Carmen Sánchez.

Bonig inició su discurso acusando al Consell de tratar de cambiar sociológicamente la Comunitat, que la región vire hacia el nacionalismo. «Así se empezó en Cataluña», advirtió la portavoz del PP al Ejecutivo valenciano en su análisis de la política de Educación que dirige el nacionalista Vicent Marzà.

«La primera medida» cuando el PPCV gobierne en la Generalitat será «derogar todas las leyes, planes, programas, decretos ley y actuaciones que suponen una catalanización de la sociedad valenciana», señaló Bonig, quien consideró que «los valencianos necesitan echarles de las instituciones porque necesitan recuperar el orgullo de ser y sentirse valencianos, porque la Comunitat está gobernada por políticos que no creen en ella».

«Las vergüenzas, los complejos, no los tienen los valencianos, los tienen todos aquellos que ven en el proceso separatista catalán el paraíso deseado en esta Comunitat. El gran fracaso y drama de esta Comunitat es que en la izquierda valenciana han preferido ser siempre catalanes de segunda a valencianos de primera», indicó Bonig. Sin embargo, Puig consideró que la dirigente popular hace mal hablando del «fantasma del catalanismo» porque no existe en la Comunitat.

«El fantasma catalanismo no está pero usted a combatirlo, dele, dele al catalanista», ironizó Puig, que trató a Isabel Bonig con esa condescendencia habitual en él cuando se dirige a la presidenta del PPCV, un punto casi patriarcal que la líder popular le recriminó. El presidente de la Generalitat recalcó que «no hay ningún proyecto independentista en esta cámara», pero jaleó a Bonig: «Si usted quiere que lo haya, al ataque y a darle. Esto es la versión del Cervantes pero modernizada: dele a los molinos, dele fuerte pero eso no tiene nada que ver con la Comunitat Valenciana de hoy, que es una tierra avanzada, que respeta a otras autonomías y mantiene su autonomía y su autogobierno».

Ciertamente, en el discurso de Puig sí apareció ocasionalmente el asunto del independentismo catalán. «La crisis en Cataluña no puede ser una excusa para paralizar todas las reformas territoriales que necesita el conjunto de España», señaló el presidente, que apeló a la necesidad de cumplir la ley, si bien, para disgusto de PP y Ciudadanos, reclamó «respuestas políticas» al problema.

El Debate de Política General coincidió ayer con la diada, lo que durante la mañana fue comentado como una mala estrategia por parte de la Generalitat a la hora de alcanzar protagonismo mediático a nivel nacional. En cualquier caso, todos esos cálculos quedaron fulminados por la dimisión de la ministra Carmen Montón.

Ciudadanos también asoció la política educativa (principalmente por los temas lingüísticos) del Consell con el auge del nacionalismo catalán. En este sentido, el presidente reclamó al partido naranja que sea «mucho más prudentes» y no intente hacer de esta situación «un conflicto permanente», por lo que consideró que «no se puede estar echando gasolina todos los días porque así no se soluciona el problema, se incendia más el fuego».

«Queremos que el estado de derecho sea lo que funcione en toda España pero que se acepte que existen singularidades y nacionalidades. España no es como piensan algunas personas excesivamente centralistas», señaló Puig.

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