16 horas de infarto

Policías en las inmediaciones de la sede de la Diputación de Valencia. / irene marsilla
Policías en las inmediaciones de la sede de la Diputación de Valencia. / irene marsilla

La tensión se apodera del palacio de la Diputación de Valencia | Policías, guardias civiles, trabajadores de la institución provincial y políticos de todos los partidos protagonizan un día de vértigo

A. C./ F. R.

La Policía Nacional y la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) llegaron al Palau de la Batlia y a la calle Avellanas poco antes de las ocho de la mañana. Los policías habían sido citados sin saber qué operación se iba a desarrollar y confesaron que no fue hasta que los medios sacaron la noticia cuando comenzaron a entender la importancia de la operación. En el palacio de la plaza Manises donde se encuentra la Diputación de Valencia y en la céntrica calle de Valencia en la que se ubica la sede de Divalterra comenzaron los registros.

A las diez de la mañana los trípodes de las televisiones comenzaron a plantarse en los dos puntos. Dos horas después había media docena de cámaras de televisión frente a la Batlia en la plaza Manises, donde la expectación mediática era mayor. La primera en salir, Mari Carmen Contelles, reclamó la dimisión de Rodríguez o que Puig lo cesase. A las 10:36 horas, José Manuel Orengo, exjefe de gabinete de Rodríguez, llegó al Palau de la Generalitat, donde actualmente ejerce de asesor de Puig. Orengo no pierde su tono risueño. Saludó a policías y a periodistas, bromea. Como si las furgonetas de la policía que estaban rodeando la sede de la Diputación no estuviesen allí a causa de la actividad de un gobierno fruto del Pacto del Botánico. El PSPV no tenía nada que decir y tardó horas en reaccionar, entre otras razones, porque el portavoz de la Ejecutiva, a la sazón presidente de la Diputación de Valencia y que responde al nombre de Jorge Rodríguez estaba detenido.

Desde todos los partidos de Gobierno de la Diputación de Valencia, excepto Podemos, que a nivel provincial permanece desaparecido durante buena parte del día, se subrayó la extrañeza por la posible «desproporción» de la actuación judicial respecto a los posibles delitos. La diputada de EU Rosa Pérez Garijo pidió «cautela» y consideró que «aún no podemos pedir la dimisión del presidente». El gesto de estupefacción de Pérez Garijo y los corrillos con Xavier Rius, el portavoz de Compromís, se sucedieron antes y después de la declaración de cada uno de ellos.

La sede de Divalterra fue el otro punto donde se centraron los registros de la Guardia Civil

En la sede de Divalterra continúaron los registros con la presencia de la cogerente Agustina Brines. En el exterior del edificio los furgones policiales y los coches de los agentes de paisano llegan a obstaculizan la estrecha céntrica calle y los agentes llegaron incluso a mover los pesados maceteros de la acera. Los vecinos se acercaban constantemente a preguntar qué sucedía y un camión de una obra cercana se quedó atascado y tuvieron que desplazarse los vehículos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Los registros terminaron poco antes de las 16 horas.

En medio de la vorágine Toni Gaspar, vicepresidente segundo de la Diputación y candidato para suceder a Rogríguez llegaba a la corporación provincial totalmente acalorado. «Vengo de Faura y no sé nada». Mientras, una quincena de empleados de Divalterra se manifestaban en la plaza de Manises justo al lado de donde se instalaban más cámaras de televisión que manifestantes. Una concentración de la EMT hacían sonar los cláxones por la calle de Caballeros, mientras algunos portavoces de la Diputación hablaban en directo para À Punt. La calle Serranos, además, fue un ir y venir de turistas durante toda la jornada. Las caras tristes las pusieron unos jóvenes alemanes cuando salieron de un local tras ver perder a su selección en el Mundial.

Poco antes de las 20 horas llegaba Rodríguez. Los vehículos entraron en contra dirección por la calle Serranos hacia el aparcamiento de la institución. La UDEF había cortado la calle Serranos con un furgón policial. Lo habían cruzado. La fila de coches enfiló por la calle Samaniego, que da a la parte de atrás de la Diputación. Y del aparcamiento trasladaron a Rodríguez al área de Presidencia. A las 22:30 el secretariado del PSVP se reunió para cesar a Rodríguez de todos sus cargos.

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