El hemiciclo más plural y con más gestos

Puig dialoga con otros diputados con Oltra en segundo plano. / t. rodríguez
Puig dialoga con otros diputados con Oltra en segundo plano. / t. rodríguez

Los diputados de Vox juran su cargo «por Dios y por España» en una sesión en la que vuelven las camisetas reivindicativas

BURGUERA/A. CERVELLERA

valencia. Como si fueran adolescentes que viven su primer día de clase, los diputados electos de la X legislatura se agrupaban ayer a la entrada de Les Corts. Entre ellos habían muchas caras nuevas y es que esa es una de las consecuencias de la pluralidad parlamentaria que llevaron a constituir ayer la Cámara más fragmentada de la historia autonómica en la que están presentes 46 repetidores y 53 novatos.

Una vez asentados la Mesa de edad fue constituida y tras los trámites, se procedió a realizar el juramento del cargo por orden alfabético. El primero fue Jose Luís Aguirre, parlamentario del partido que se estrenaba, Vox, que prometía que no iba a pasar desapercibido. Y no lo hizo. Aguirre juró el cargo «por Dios y por España» posando su mano sobre una Biblia y un crucifijo que los diputados verdes se pasaron de unos a otros. Pero no todos traían la lección aprendida ya que en uno de los escaños estaba escrita una chuleta para no olvidarse de la frase que repitieron sus diez representantes. Los representantes de Vox no fueron los únicos que juraron el cargo con matices. Los ocho parlamentarios de Unides Podem, excepto su portavoz, Rubén Martínez Dalmau, añadieron referencias al autogobierno o a los valencianos de adopción y en Compromís también fueron varios los que optaron por otras fórmulas e incluso se recurrió «al imperativo legal».

La diversidad mostrada ayer no fue sólo ideológica. También se exhibió en otro tipo de cuestiones. Por primera vez, la Cámara acogió a una intérprete del lenguaje de signos, que trabajó para la podemista Pilar Lima. Igualmente, el Parlamento estrenó la adaptación a la movilidad de varios diputados socialistas. La socialista Laura Soler, en silla de ruedas, explicó que no podía levantarse pero que igualmente prometía el cargo mientras que otros con muletas bromeaban sobre la situación. La Cámara ya ha prometido adaptarse y ser un referente de la accesibilidad.

La Cámara valenciana acoge por primera vez dos intérpretes de lengua de signos

Las camisetas reivindicativas que tan famosas se hicieron hace años también volvieron en esta ocasión. Fran Ferri, portavoz de Compromís, llevaba una que recogía la imagen de un fantasma gay que Vox usó en redes sociales en contra del colectivo y que se ha convertido en un símbolo. Otras prendas hacían referencia a distintas concepciones de la igualdad y fueron exhibidas por Elisa Díaz, diputada del PP, y Cristina Cabedo, de Unidas Podem. El feminismo también se ilustró en los trabajadores de Les Corts ya que, por primera vez, las dos maceras fueron mujeres. Pero si hablamos de prendas tampoco se puede obviar que Janeth Giraldo (Cs) y María Josep Amigó (Compromís), llevaban el mismo vestido.

Otra de las imágenes más llamativas fue el saludo entre el podemista Dalmau y José María Llanos (Vox), que hablaron un rato por cortesía parlamentaria o quizás porque los dos son profesores de Derecho en la universidad. Ayer también hubo muchos invitados y destacó uno muy joven de apenas unos meses, Simón, el hijo del exparlamentario César Jiménez. También acudieron varios expresidentes mientras que el líder nacional destacado fue Ortega Smith, secretario general de Vox.

El cóctel

En el cóctel quedó demostrado que el acto institucional se había alargado. Los discursos se excedieron del tiempo habitual y los recesos también fueron muy prolongados, de tal modo que los canapés, refrescos y vinos se recibieron con voracidad. Afortunadamente, a Enric Morera no se lo ocurrió anular el ágape, como hizo el socialista Francesc Colomer en 2015, porque había hambre real. Durante el cóctel, fueron notorias tanto algunas ausencias como las presencias. El PP dejó un enorme hueco. Su dirigencia no participó en la charla posterior a la investidura, lo cual fue aprovechado por Toni Cantó para afianzarse, a pesar de conocer ayer que hay dudas sobre su permanencia en Valencia. El líder de Cs sí se siente cómodo en Les Corts, y ayer aseguraba que la configuración de la Cámara «dará juego». La vicepresidenta Mónica Oltra tampoco se dejó ver mucho ya fuera por motivos de agenda o porque su golpe encima de la mesa para nombrar a Morera presidente de Les Corts no ha terminado de gustar dentro de Compromís.

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