Los grupos de Les Corts manejan 14 millones sin control

Los diputados de Les Corts deben rendir cuentas de su patrimonio pero sus grupos parlamentarios ocultan el gasto. / Txema Rodríguez
Los diputados de Les Corts deben rendir cuentas de su patrimonio pero sus grupos parlamentarios ocultan el gasto. / Txema Rodríguez

Ni una sola factura justifica el gasto. La Sindicatura de Comptes clama para que exista transparencia y los partidos políticos mantienen la estrategia del oscurantismo

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

Los grupos parlamentarios de Les Corts Valencianes se refugian en la opacidad de sus cuentas. Ni una sola factura sustenta la subvención de casi 14 millones de euros de dinero público que se han repartido en esta legislatura que terminará el último domingo del próximo mes de mayo. Un dinero que se gasta sin el mínimo control para acreditar que la inversión tiene el fin deseado. El presidente de la Cámara autonómica, Enric Morera, ni siquiera sabe a qué se destinan los miles y miles de euros que cada mes entrega a unas formaciones políticas que no predican con el ejemplo de la transparencia. La Sindicatura de Comptes clama contra la opacidad parlamentaria pero los grupos de Les Corts se justifican en la legalidad de una normativa aprobada a finales de 2014 y que blinda el oscurantismo de las cuentas de los grupos políticos. Cada año, más de 3,4 millones de euros quedan al margen de la fiscalización -antes de la aparición de los diputados no adscritos superaba los 3,5 millones-. En cuatro años, 14 millones. ¿A qué proveedores pagan los grupos? ¿Qué tipo de comidas y menús se financian con el dinero de Les Corts? ¿Cuáles son los servicios profesionales independientes contratados? Cero facturas para justificar unas ayudas millonarias.

En la legislatura de la transparencia, los grupos de Les Corts van a cerrar el ciclo como el paradigma de la opacidad. El único justificante que consta en la página web del Parlamento valenciano es un inconsistente balance de situación, con términos muy generales y sin los comprobantes necesarios para certificar que lo que allí se puede leer se corresponde con la realidad. Las páginas web de la administración valenciana se han llenado de portales de transparencia. Con más o menos acierto pero ninguno con más tinieblas que las ayudas de los grupos parlamentarios valencianos. Un dinero que está fuera de control.

Cuestión de fe

La Sindicatura de Comptes, el órgano fiscalizador de las cuentas públicas, machaca la necesidad de levantar las alfombras de las subvenciones parlamentarias. Tan sólo la ayuda recibida por los diputados no adscritos, aquellos que abandonaron su grupo parlamentario en el tránsito de la legislatura, está justificada con la correspondiente factura. El dinero que se reparten los partidos es ya una cuestión de fe.

Actualmente, no existe una regulación sobre a qué se debe destinar la subvención parlamentaria y millonaria. Cada grupo hace de su dinero un secreto y nadie ve las facturas del gasto. Ni la intervención de la Cámara autonómica ni la Sindicatura tienen la oportunidad de saber y comprobar dónde va el dinero de los valencianos. En los partidos políticos, tanto en la bancada del gobierno como en la de la oposición, no existe una voluntad firme para que florezcan unos gastos que en muchas ocasiones pueden ir unidos a la insinuación de la polémica. A principios de año, el presidente de Les Corts, Enric Morera, dio un golpe encima de la mesa para que los grupos presentaran las facturas de cada uno de sus gastos como hace la propia Cámara. La súplica de Morera no tuvo el efecto deseado -incluso amenazó con no aprobar las cuentas- y en la última reunión de la comisión de Gobierno Interior para tratar este asunto no hubo fumata blanca. Los grupos consideran que es mejor mantener las facturas en el cajón y bajo llave para esquivar problemas.

La clave

La opacidad de las ayudas parlamentarias está incluso protegida por una normativa que prevalece en el Parlamento valenciano desde 2014 y nadie ha propuesto modificar. El 7 de noviembre de 2014, el Boletín Oficial de Les Corts Valencianes publicó las 'Normas sobre régimen económico y presupuestario'. El artículo 24 recoge la obligación del control financiero por parte de la Cámara de los gastos que se produzcan, excepto -y en este punto está la clave- aquellos que no están sometidos a una intervención fiscalizadora y que se recogen en el artículo 34 de la misma normativa.

El Parlamento valenciano contempla un proceso exigente en la aprobación de los gastos, con la necesidad de contar con autorizaciones previas y bien documentadas para recibir luz verde. Pero hay pagos que se escapan del celo fiscalizador, es más, ni siquiera deben rendir cuentas. Los más importantes, los millones de los grupos parlamentarios. Otros, aquellos que están por debajo de los 1.000 euros.

El artículo 34 apartado c) de las 'Normas sobre régimen económico y presupuestario de Les Corts Valencianes' señala que está exenta de fiscalización previa la subvención asignadas a los grupos parlamentarios. Además, el Reglamento del Parlamento, en su artículo 28.3, apunta que los grupos deberán llevar una contabilidad específica que pondrán a disposición de la Mesa de Les Corts. Una contabilidad que no obliga a la presentación de facturas.

La Sindicatura de Comptes, en su último informe, recomendó que los grupos parlamentarios justifiquen la naturaleza de sus gastos, que se acrediten y que exista un mayor control sobre las ayudas concedidas. Los partidos políticos, que saben que la inyección económica de Les Corts es fundamental para su supervivencia, hacen oídos sordos a la recomendación del órgano que preside Vicent Cuquerella.

Los grupos ingresan cada años una subvención fija de 126.000 euros más una variable de 29.072 euros por cada uno de sus diputados. Sobre el destino de ese dinero, ni una sola factura que justifique el gasto. La única aportación que se puede controlar es la de 12.396 euros al año por escaño para la contratación de personal. El problema es que esta cantidad se reparte en un grupo tan amplio de asesores que algunos de ellos desarrollan su labor lejos del Parlamento valenciano. Hay personal contratado cuyas funciones no están en la Cámara autonómica. Hubo un tiempo en el que el jefe de prensa de un grupo parlamentario estaba contratado como chófer del secretario primero de la mesa. Y otros, directamente, cobraban sin ir a trabajar.

Dos años sin rendir cuentas de las ayudas públicas

El portal de transparencia de Les Corts Valencianes es una página interruptus. Mientras el secretario primero de la Mesa, Emilio Argüeso, tiene que dar cuenta de la compra de una cafetera de 169 euros, los grupos parlamentarios esquivan el mínimo exigido para que se cuestione si la gestión de las ayudas que ingresan de Les Corts está marcada por la opacidad. En el listado de regalos recibidos los que más cumplen son el PP y Podemos. En cambio, el PSPV y Ciudadanos lo mantienen vacío. Lo de Compromís se puede catalogar como anécdota.

El dato relevante está en la cuenta de resultados de cada ejercicio. Cada partido presenta un balance de situación, que ahora mismo está totalmente desactualizado. En la web se pueden consultar las cuentes del ejercicio de 2016. La relación de ingresos y gastos, en la mayoría de los casos, se ciñe a un trabajo de ingeniería financiera sin especificar.

En 2016, Ciudadanos ingresó 513.368,28 euros y gastó lo mismo. Ni un céntimo más ni uno menos. Pura magia. El grupo parlamentario de Compromís, por su parte, aportó unos ingresos totales de 704.963,69 euros -de estos, 688.463,69 de Les Corts- y cerró el año con un superávit de 89.194,56 euros. A Podemos, de los 475.796 euros de dinero público todavía le sobraron 59 euros al cierre del ejercicio. El PP, al igual que Ciudadanos, es otro grupo que gastó hasta el último céntimo de la subvención. Ingresó 1.049.361,69 euros y es lo que se gastó. La puntería económica fue sobresaliente. Los socialistas también tienen colgados los datos de los ejercicios 2015 y 2016. En este último año, aseguran que cerraron con un superávit de 121.306 euros.

Al final, todos los números son producto de unas cantidades englobadas en un balance que en ningún caso va acompañado de la respectivas facturas para comprobar si cada uno de los gastos se corresponde a lo declarado. Les Corts Valencianes, el epicentro de todas las leyes que ordenan la convivencia en la Comunitat, mantienen ese rincón de penumbra que es la financiación de los grupos parlamentarios. Millones de euros sin justificar.

 

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