Gargantas profundas y estómagos a prueba de todo tipo de objetos

La mesa de este endoscopista podría ser la de un mercadillo de baratijas. En sus 30 años de trabajen el Hospital General de Alicante ha recopilado los productos más extraños tragados por sus pacientes. Juegos de niños que acaban haciendo de su estómago el mejor recipiente para guardarlos; más peligrosa es la práctica que algunos realizan en las cárceles. Esto de tragarse objetos puede ser desde una patología hasta un accidente, cuando aprieta el hambre. Uno de sus pacientes tuvo una digestión más pesada que de costumbre, en una misma comida acabó tragándose tres cáscaras de almeja que se le quedaron atascadas en el estómago. Porque aunque el diámetro del esófago no es relativamente grande, hay quien a modo casi circense hace de él un peligroso cajón de sastre.