La estrategia electoral de Puig y Bonig acapara el Debate de Política General

Puig y Oltra entran en Les Corts, ayer. / TXEMA RODRÍGUEZ
Puig y Oltra entran en Les Corts, ayer. / TXEMA RODRÍGUEZ

El jefe del Consell y la líder popular refuerzan su perfil de candidatos y aprovechan la invisibilidad de Oltra

BURGUERA VALENCIA.

El jefe del Consell, Ximo Puig, y la líder de la oposición, Isabel Bonig, se plantearon ayer el Debate de Política General en Les Corts con visión de futuro... electoral. El presidente centró su discurso en más de una treintena de propuestas que es difícil siquiera que consiga tramitar en su totalidad en lo que queda de legislatura, ni qué decir de llevarlas a la práctica. Bonig hizo algo similar. Tanto Puig como Bonig evitaron entrar en un cuerpo a cuerpo árido. Ambos tenían muy en cuenta varios aspectos importantes: era el primer debate televisado por A Punt a toda la poblacion valenciana... y el último de la legislatura, a menos de un año de las próximas elecciones autonómicas, mientras la agenda política nacional no beneficia a ninguno de los dos grandes partidos, especialmente ayer al PSPV, con una exconsellera, Carmen Montón, en el borde del abismo. Ambos aprovecharon para subrayar su perfil de candidatos a la Generalitat mientras Mónica Oltra, la vicepresidenta, permaneció en silencio, una situación que casi invisibilizó al socio del PSPV en el Consell.

Puig realizó un balance muy positivo de la gestión de su Consell, con abundancia de citas, casi una docena, donde no faltó el filósofo Bauman, casi un clásico en los discursos del jefe del Ejecutivo, que abrió fuego con referencias a cómo considera que se encontró la Comunitat en 2015, pero sobre todo que se centró en los anuncios de cara al futuro de su Gobierno, que implícitamente prorrogó más allá de 2019. La infrafinanciación de la Comunitat, que hasta hace unos meses fue el alfa y el omega del discurso de la Generalitat, apenas contó con un espacio discreto en la casi hora y media de intervención del presidente. Sus socios botánicos, tanto Compromís como Podemos se lo reprocharon en los pasillos y en la tribuna de oradores.

Puig anunció que se reunirá con el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, la primera semana de octubre, ofreció medidas relacionadas con empresas tecnológicas en Alicante (provincia protagonista de varias medidas, lo que se entendió como un guiño a un posible caladero de votos), varios planes (industriales, sanitarios, de vivienda...) y hasta que MetroValencia dará servicio nocturno a partir de finales de año o que comprará el pico Penyagolosa. Tanto en las filas botánicas como en el PP se hicieron la misma pregunta: «¿Y eso quién lo va a pagar y cómo?». Es evidente que se trata de un compendio de ideas no ejecutables antes de 2019.

La réplica, pasado el mediodía, se la dio Isabel Bonig. Mientras la bancada de izquierdas adoleció de cierta frialdad en el primer turno de Puig (el diputado José Muñoz, secretario de Organización del PSPV, instó a sus compañeros a aplaudir más), los populares empezaron más engrasados. La dirigente del PP inició su discurso considerando que la legislatura ha resultado un «fracaso», en línea con la idea de «chasco» que luego empleó la síndica de Ciudadanos. Bonig recalcó que Puig «no es creíble» y enumeró las situaciones fallidas del Consell, como «el intento del nacionalismo de cambiar la sociedad», por lo que apeló a que los valencianos deben echar al actual Consell porque «necesitan el orgullo de ser y sentirse valencianos» y ahora está gobernada por políticos «que no creen en ella». Sin embargo, las críticas sólo se prolongaron durante la mitad de su discurso. El resto del tiempo lo empleó en presentar su progama de gobierno si gana las próximas elecciones. Bonig cometió un desliz, dijo que era su hoja de ruta para «dentro de ocho años» (quería decir ocho meses), lo que sirvió a la bancada botánica para venirse arriba y para que tanto el propio Puig como el resto de la izquierda bromeasen posteriormente con ese gran margen de tiempo para implementar sus políticas.

Bonig ofreció recuperar el distrito único en Educación y que «las familias recuperarán la libertad para elegir el colegio», una bajada de impuestos, apoyas la colaboración público privada en Sanidad, una nueva Ley de Autónomos, restaurar la libertad de horarios comerciales, ayudas a las familias numerosas...

Tras los discursos de los dos seguros candidatos a la Generalitat en 2019, intervino Podemos. El síndic podemista Antonio Estañ recriminó el exceso de «calculadora electoral» por parte de Bonig y, sobre todo, de Puig, si bien es cierto que el tono de contenido reproche de los morados, utilizado ayer y empleado desde hace meses, también se interpretó como una estrategia electoral. La no participación de Oltra en el debate dejó a Fran Ferri como el representante de Compromís en el debate. Ferri defendió la gestión del Consell, si bien al final se empleó a fondo para, también, marcar perfil electoral: criticó la tibieza de los socialistas valencianos ahora que Sánchez ha llegado a la Moncloa y las dudas del PSPV respecto al futuro del Botánico. Un distanciamiento también muy medido. Puig evitó el choque con sus dos socios en el Botánico.

Muy crítica, sin miramientos niplanteamientos electorales, fue Mari Carmen Sánchez. Sin necesidad de mostrarse como candidata, la síndica de Ciudadanos repasó la situación de la Comunitat en un tono muy crítico tanto en materia de Sanidad como, sobre todo, en Educación, lo que propició una réplica de Puig dirigida a la financiación del partido naranja y a la intención de Cs de «hacer sombra» al PP de cara, por supuesto, a futuras citas electorales.

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