España, un mar de pececitos tristes que lloran por Gabriel

Tenía la sonrisa en los ojos y una enorme dulzura. "¡Nadie puede hacerle daño a mi hijo!", pensaba la madre del pequeño, de tan solo 8 años. Le gustaba la música y cantar. Era especialmente sensible y curioso, muy inteligente, en el colegio destacaba por su gran comportamiento. Pero su gran pasión era el mar, quería ser biólogo marino. Y hasta el último momento sus padres creyeron que cumpliría su sueño. A Gabriel le llamaban en casa "el pescaíto". Se sabía el nombre de cientos de peces. Y no de cientos, sino de miles y miles se cubrió el país cuando su madre pidió que nos sumáramos a la búsqueda mostrando pescaditos de colores. Mensajes de una esperanza transformada ahora en duelo por el niño que amaba el mar.-Redacción-