Un empresario de la trama Imelsa devuelve los 60.000 euros malversados

A. G. R.

valencia. Una de las cuestiones más complicadas cuando se investiga una trama de corrupción es conseguir recuperar el dinero malversado. Esto es lo que ha ocurrido con Antonio Calvo, el empresario investigado por participar en el amaño de un contrato de Imelsa para un supuesto taller de empleo en Llutxent. En realidad, esos 60.000 euros que percibió, según explicó en su día el propio gerente de Imelsa Marcos Benavent, eran en parte para financiar el Olímpic de Xàtiva. Esta operativa se hizo supuestamente siguiendo órdenes de Alfonso Rus.

Calvo, que colaboró en el arreglo a través de una de sus mercantiles, reconoció la ilegalidad desde el primer momento. De tal forma que estableció un compromiso con el juzgado para devolver en varios plazos la suma bajo sospecha. Recientemente comunicó al juez que, con los dos últimos pagos de 3.000 euros que había efectuado, había completado ya la responsabilidad civil que le exigían.

Alfonso Rus logró antes del verano el archivo de esta causa. Sin embargo, la fiscalía Anticorrupción reaccionó y pidió que este procedimiento -se inició en otro juzgado porque parte de una denuncia del propio expresidente de la Diputación de Valencia- se acumulara a las diligencias que se siguen en Instrucción 18, es decir, la macrocausa de corrupción. El instructor ha aceptado la petición del ministerio público. El asunto se encuentra ya en el otro juzgado donde la acusación pública sostiene que cuenta con muchos más indicios para sentar al dirigente popular en el banquillo de los acusados.