Las elecciones mandan al olvido las promesas de Sánchez a la Comunitat

El jefe del Consell, Ximo Puig, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. /EP
El jefe del Consell, Ximo Puig, junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EP

Las demandas de una nueva financiación autonómica, ayudas para la dependencia o una inversión acorde a la población quedan frustradas

Arturo Cervellera
ARTURO CERVELLERAValencia

La repetición electoral no sólo genera frustración a los valencianos por el hecho de tener que elegir sus representantes al Congreso cuatro veces en cuatro años sino también porque las promesas del presidente Pedro Sánchez con la Comunitat quedan en papel mojado. Las iniciativas a las que se comprometió el también líder del PSOE no verán la luz por el momento ya que no se prevé que pueda formarse Gobierno hasta principios de 2020 y con un Ejecutivo en funciones muchas no pueden ser abordadas. Otros proyectos necesitan un consenso parlamentario importante o directamente dependen de la aprobación de los presupuestos y se descarta que vean la luz en el corto plazo.

Financiación autonómica

El actual sistema de financiación instaurado en 2009 lleva nada menos que seis años pendiente de renovación y se ha convertido en una demanda histórica. Entre los partidos políticos valencianos hay una posición unánime de que es necesario emprender una reforma ya que nadie duda de que el actual sistema es perjudicial para la Comunitat pero desde el Congreso nunca se ha abordado en profundidad este debate que ha quedado en el limbo.

El Gobierno del expresidente Mariano Rajoy prometió un cambio de modelo que nunca llegó y aunque Pedro Sánchez se comprometió a abordarlo si llegaba al palacio de la Moncloa ni tras la moción de censura ni después de las elecciones del pasado abril ha habido ningún avance significativo e incluso se ha retrocedido. Prueba de ello es que durante el discurso de investidura Sánchez tan sólo nombró la financiación para señalarla como un «reto fundamental». La reforma necesita de una amplia mayoría en el Congreso (que implica un acuerdo entre el PP y el PSOE) y algunos dirigentes del Botánico son negativos al considerar que este tema aún tardará en solucionarse aunque se pueda conformar un nuevo Gobierno tras los comicios de noviembre. Por ello, la promesa de que a principios de 2020 se presentaría un nuevo modelo parece más lejos que nunca.

Deuda histórica

Una de las principales consecuencias de la infrafinanciación valenciana que se ha sufrido durante los últimos años es que la administración ha acumulado una importante deuda derivada de la sistemática falta de recursos. Esta situación ha llevado a que las fuerzas políticas de la izquierda pidan una condonación de esta deuda histórica que el Consell cifra en 11.000 millones de euros.

Desde el Ejecutivo central se insistió en que se abordaría el problema y se consensuó, que por lo menos, se aceptaría una reestructuración de la deuda que vuelve a quedar en el aire por los comicios. El debate sigue vivo y así se pudo comprobar el pasado agosto en la reunión que mantuvieron la vicepresidenta Mónica Oltra con Sánchez y otros dirigentes del PSOE y Compromís y en la que se puso como condición para respaldar la investidura.

Pagos en dependencia

El presidente Ximo Puig viajó a Madrid hace un año para reunirse con Sánchez y tratar cuestiones que afectan de forma sensible a la Comunitat. Puig consiguió, entre otras cosas, arrancar al jefe del Ejecutivo la promesa de que el Estado asumiría en 2019 el 25% del coste del sistema de dependencia y, en el medio plazo, lo aumentaría hasta el 50%, tal y como marca la ley. Pero en la actualidad la administración central continúa sólo sufragando un 12% de los costes y obliga al Consell a asumir la mayor parte del peso del servicio cuando es una responsabilidad compartida. Este asunto también estuvo presente en el encuentro entre Compromís y el PSOE ya que es una matería que afecta directamente al departamento que encabeza Oltra.

Inversión territorializada

Otra de las demandas históricas de la clase política valenciana es que el Estado invierta en la Comunitat tomando como referencia el peso de la autonomía en el conjunto de España, es decir que reciba en torno a un 10% de los recursos de todas las comunidades. En los sucesivos presupuesto del Gobierno de Rajoy esta cifra estuvo varios puntos por debajo pero en la propuesta del PSOE se cumplió esta petición.

Sin embargo, la negativa a respaldar las cuentas socialistas por parte del PP, Ciudadanos y los partidos independentistas impidió sacar adelante las cuentas y obligó a prorrogar el proyecto de los populares, perjudicial para la Comunitat. Con la repetición electoral todo apunta a que estos presupuestos volverán a ser prorrogados durante 2020 y la promesa volverá a caer en saco roto una vez más.

Deuda de la Marina

Una cuestión también vinculada a las cuentas es la deuda de la Marina. El pasado 19 de diciembre se produjo un acuerdo político entre las diferentes administraciones para el reparto de esta enorme deuda (de 454 millones de euros) que quedó bloqueado al no poder aprobarse las cuentas. Una vez descartada la primera vía para asumir esta deuda se anunció que era posible aprobar un decreto desde el Gobierno para condonar los pagos pero esta iniciativa nunca llegó a materializarse.

El propio Joan Ribó, alcalde de Valencia, lamentó ayer que una nueva convocatoria electoral «desaproveche la oportunidad» de abordar debates pendientes como esta y recordó la necesidad de tener gobierno para desencallar temas clave para la ciudad como la deuda de la Marina que no se pueden tomar «sin un gobierno estable».

Transporte metropolitano

Para la ciudad de Valencia son fundamentales los fondos destinados al transporte metropolitano para crear una estructura solida que comunique la capital con los municipios a su alrededor. Los socialistas prometieron que llegarían 38 millones en las cuentas de Sánchez pero finalmente tan sólo se vieron reflejados 10. Más tarde, tanto el PSPV como Compromís anunciaron una enmienda para elevar esta cantidad pero esta cuestión no pudo ver la luz al no ser aprobados los presupuestos. Las cuentas prorrogadas evitarán que Valencia reciba estos fondos que sí percibirán otras grandes ciudades como Madrid o Barcelona.

Infraestructuras clave

Un importante número de infraestructuras clave en la Comunitat dependen directamente del Gobierno central y de sus presupuestos. Esta serie de actuaciones integran desde la prometida la ampliación by-pass, pendiente desde 2014 y que tiene el visto bueno definitivo del ministerio desde finales de año, a las mejoras de la V-30 que fueron retomadas en 2015 y que cuentan con la oposición de los municipios afectados. Otras actuaciones como la duplicación de la N-220 también están en el aire.

En una situación similar se encuentran otros grandes proyectos como el plan de cercanías. Los presupuestos de 2019 contemplaban una partida de 325 millones para compra de material rondante y diversas actuaciones que quedaron pospuestas. Del mismo modo, el tren de la costa espera un impulso ya que lleva desde agosto de 2018 pendiente del informe de impacto ambiental. Más suerte ha tenido el Corredor Mediterráneo, que sí ha podido avanzar poco a poco durante los últimos meses aunque un Gobierno en funciones implica que lo haga más lentamente.