Debate de investidura

Dalmau y Mónica Oltra, a gritos en el despacho del Palau

Dalmau y Mónica Oltra, a gritos en el despacho del Palau

Oltra reprocha al líder de Podemos que haya dilatado el proceso y la haya culpado de atascar el pacto

Marta Hortelano
MARTA HORTELANO

La cafeína es mala compañía para cerrar acuerdos. Y ayer en el Palau de la Generalitat hubo café para los líderes de PSPV, Compromís y Podemos antes de poner fin al serial de la negociación del nuevo pacto del Botánico. El encuentro a puerta cerrada pareció un día de primavera de esos en los que lo mismo llueve, que truena que sale el sol.

El acuerdo se cerró, pero no exento de sentimentalismo para las partes. Según confirmaron ayer los presentes, el encuentro fue complicado pero con final feliz. En un momento de la reunión, la vicepresidenta Oltra, a quien Podemos y PSPV han atribuido el papel de elemento nuclear en el freno de los avances, explotó y ajustó cuentas con el líder de Podemos.

Según la versión de los presentes, la vicepresidenta le echó una reprimenda a Dalmau, al que culpó de haber desestabilizado al Botánico con sus numerosas peticiones y excesivas reclamaciones. Entre gritos y reproches, el responsable de Podemos se llegó a mostrar afectado por las palabras de Oltra y llegó a amagar con dejar la política. Pero la sangre no llegó al río. La situación se recondujo y la conversación se encarriló devolviendo el debate a las cuestiones del pacto. Dalmau puso sobre la mesa la necesidad de ostentar una vicepresidencia y Oltra no se opuso. Sin embargo, quien apretó el botón para concedérsela fue el presidente. El más interesado en elevarse sobre sus dos socios y mantener a ambos al mismo nivel. Por eso él se ha pasado del café a la kombucha.