Les Corts debe elegir ya candidatos a la vacante de la Sala que juzga la corrupción

Climent, en las proximidades del Tribunal Superior de Justicia. / txema rodríguez
Climent, en las proximidades del Tribunal Superior de Justicia. / txema rodríguez

El Poder Judicial insta al Parlamento a que proponga una terna de aspirantes tras la jubilación de Juan Climent

A. RALLO VALENCIA.

La jubilación de Juan Climent ha dejado una plaza libre en la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), el órgano encargado de juzgar los asuntos de corrupción en los que participan aforados.

El retiro del magistrado se hizo efectivo el pasado 31 de agosto. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en su último pleno, instó a Les Corts para que haga una propuesta de tres candidatos. Luego será el órgano de gobierno de los jueces el que vote entre los aspirantes.

La petición del Poder Judicial ha cogido a los grupos políticos a contrapié, más pendientes del debate de política general. LAS PROVINCIAS contactó ayer con responsables de los principales grupos para conocer su posición. En algún caso, se deslizó la posibilidad de que se llegue a un pacto entre todas las formaciones para elaborar ese trío. Así, dos de los aspirantes contarían con el apoyo del Botánico y se dejaría una plaza para la oposición (PP y Cs). Sin embargo, no se descarta que este asunto termine, una vez más, enfrentando a los grupos.

El Botánico puede copar todos los nombres, aunque quizá dejen un candidato para el PP Tradicionalmente siempre han optado a estos puestos profesionales del mundo académico

Tradicionalmente siempre han optado a estos puestos expertos procedentes del mundo académico. Deben ser juristas de reconocido prestigio con más de 10 años de ejercicio profesional en la comunidad autónoma. Rara vez esta vía ha sido usada por magistrados o fiscales, aunque hay excepciones. De hecho, al parecer, algún responsable del ministerio público podría estar interesado en formar parte de esa terna, según deslizaron fuentes judiciales. Junto a los nombres de los aspirantes, Les Corts debe adjuntar los curriculums de los candidatos, así como la documentación que acredite su carrera profesional.

La última de las profesionales que llegó a esta vía a través de este procedimiento, conocido como el magistrado autonómico, fue Pía Calderón. La catedrática de Derecho Procesal de la Universitat de València obtuvo un respaldo mayoritario y se opuso a otros candidatos como la catedrática de Derecho Constitucional Elena Sánchez, y el fiscal José Luis Cuesta, próximo al presidente Alberto Fabra.

En aquella ocasión, fue una terna propuesta por el PP, según el respetuoso turno que se había establecido entre los dos grandes partidos. No obstante, la situación ahora es difícilmente comparable con la aparición y consolidación de dos nuevas fuerzas políticas: Podemos y Ciudadanos. Fuentes de la Cámara indicaron que sólo se precisa de mayoría simple por lo que el Botánico no necesitaría pactar a sus elegidos.

La Ley recoge que uno de cada tres magistrados de la Sala de lo Civil y Penal se elijan a través de este método, que nunca ha dejado de estar cuestionado. Climent y Pía Calderón son quienes entraron por esta vía. Al primero le afectó su procedencia en alguno de los juicios en los que participó. Climent formó parte del tribunal que juzgó a Camps por el regalo de trajes de la trama Gürtel -terminó absuelto- y también del caso Cooperación.

Problemas con el pasado

Un paso por la Administración que le ha generado algún que otro problema. Uno de los cabecillas de Gürtel, Pablo Crespo, quiso recusarlo por su breve paso por la Generalitat Valenciana y una supuesta coincidencia con el actual secretario de los socialistas valencianos, Ximo Puig. El magistrado entró en la Generalitat como secretario general técnico en 1983 y cesó en 1985, mientras que Ximo Puig tomó posesión como jefe de gabinete del presidente de la Generalitat, Joan Lerma, en 1987, por lo que no hay coincidencia en el tiempo entre ambos responsables.

Urge la necesidad de que Les Corts proponga cuanto antes la terna de los juristas de reconocido prestigio. El Tribunal Superior de Justicia solicitó en su día la creación de tres nuevas plazas de magistrado para hacer frente a la reforma legal por la que el órgano comenzaba a resolver los recursos a las sentencias de la Audiencia. Sin embargo, sólo aprobaron una incorporación. La escasez de medios y la reforma legislativa han generado una mayor carga de trabajo. Por otra parte, los asuntos de corrupción que tramitaron en su día -la rama valenciana de Gürtel o el caso Blasco- han desaparecido. Y las piezas que quedan pendientes ya no se juzgarán en el TSJ al no quedar aforados en las respectivas causas.

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