Contratos para ser «el ejército del proyecto del presidente»

Los correos de los dirigentes de Divalterra revelan la guerra interna entre PSPV y Compromís para colocar a sus afines

A. C./ EP

Valencia. Los correos del caso Alquería intervenidos por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional revelan una verdadera guerra interna entre los dos partidos que encabezan el Gobierno de la Diputación de Valencia, PSPV y Compromís, y su esfuerzo para crear puestos que servían para colocar afines. Unos cargos que, según el propio Víctor Sahuquillo, dirigente socialista y exgerente de Divalterra, nacieron para ser «el ejército del proyecto del expresidente».

Sahuquillo se refiere así a las plazas que se encuentras investigadas en un documento titulado 'Situación de Divalterra' que fue remitido al entonces presidente Jorge Rodríguez. «Necesitamos que se creen nuevas plazas técnicas aunque sean por obra y servicio y que esas nuevas incorporaciones técnicas se conviertan en nuestro ejército para alcanzar los objetivos políticos que necesita el Presidente» afirmaba el que era uno de los máximo responsable de la empresa pública. Las áreas que dependían de los socialistas eran las que iban a incorporar a estas personas para ser «los defensores del proyecto de la empresa, que no puede ser otra que el proyectos del presidente».

Los correos también evidencian la desconfianza de Compromís ya que su máxima responsable en Divalterra, Agustina Brines, no dudaba en reprochar a sus socios que pidieran a organismos fiscalizadores externos «informes unilaterales» que alertaban de irregularidades en la empresa pública. «Hay formas y maneras de solucionar problemas, pero nada que no pase por la sinceridad» aseguraba la dirigente nacionalista en un mail dirigido al mismo Rodríguez.

Estos reproches desde Compromís al PSPV afectaron a la relación entre el presidente de la diputación y Sahuquillo. El entonces gerente de Divalterra le confesaba a Rodríguez sentirse «muy jodido» al haber visto «su mirada atravesante» tras creer que estaba pidiendo la destitución de Brines. Sahuquillo defiende en uno de los correos electrónicos que «la confianza no es fe ciega y mucho menos enroque en algo que puede estar mal a pesar de la buena voluntad con que se hiciera», en referencia a Compromís.

Del mismo modo, envía a los socialistas un documento en el que se señala que «envía unas reflexiones sobre qué podemos hacer en Divalterra». En este mensaje asegura «que parte de la premisa que mi situación de angustia y soledad interna me condiciona pero creo que debemos cambiar el tablero de juego» y les pide actuar ante unos movimientos previstos dentro de los departamentos de Compromís. En ese mismo correo electrónico se informa de que «Agus utiliza la empresa como instrumento político para ganar posiciones en el interior de su fuerza política». Una situación que evidencia la guerra interna de ambas formaciones para ganar peso en sus propias organizaciones al colocar afines.

El levantamiento del secreto de sumario también sacó a la luz que el 15 de noviembre de 2016, durante una reunión del Consejo de Administración, cuando el auditor interno de la empresa expone las irregularidades detectadas en la gestión de fondos públicos es «mandado callar por el presidente del Consejo, diciéndole en varias ocasiones el jefe de gabinete del presidente Ricard Gallego que era un hijo de puta».