El conflicto de Egevasa deriva en una trifulca entre Oltra y los sindicalistas de la empresa

Oltra, con los empleados de Egevasa, ayer en Valencia. / IRENE MARSILLA
Oltra, con los empleados de Egevasa, ayer en Valencia. / IRENE MARSILLA

La vicepresidenta exigió «respeto» ante los gritos y su equipo espetó a los trabajadores: «Ella ni preside la Diputación, ni la Generalitat. Os dirigís a quien no corresponde»

BURGUERA

La falta de resolución del conflicto de Egevasa ha propiciado la convocatoria de nuevas concentraciones de protesta que se iniciaron ayer frente al Palau de la Generalitat. Cerca de dos centenares de personas se manifestaban en el momento en que la vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra, acudía al pleno del Consell. La líder de Compromís, avisada previamente por su equipo de seguridad de la presencia de los trabajadores, no alteró la costumbre de llegar a la sede de la Generalitat a pie, lo que provocó que se encontrase de lleno con los sindicalistas. Los empleados no se cruzaron con otros miembros del Ejecutivo, que entraron por accesos más discretos. Oltra evitó variar sus costumbres, aunque el encuentro no se desarrolló en un buen clima, precisamente. La conversación con los sindicalistas se produjo entre pitos y algún improperio. El tono se fue crispando hasta que, según fuentes del equipo de la vicepresidenta, alguien le espetó: «Estás probando tu propia medicina». Ese fue el punto y aparte en el diálogo.

Oltra, molesta, cortó la conversación cuando le seguían diciendo: «Mónica, soluciones, somos gente de la izquierda». Mientras recogía su bolso, la vicepresidenta replicó: «Hablamos con todo el mundo. A mí me da igual que la gente sea de izquierdas o de derechas. Lo único que estoy pidiendo es respeto». Y retomó su camino hacia el pleno del Consell. Miembros de su equipo se encararon, sin violencia pero sí de modo contundente, con los sindicalistas: «Estáis dirigiéndoos a quien no corresponde. Ni ella (Oltra) es la presidenta de la Diputación ni es el presidente de la Generalitat. Es la vicepresidenta, que no tiene nada que ver con Egevasa. El presidente de la Diputación está ahí (señalando al Palacio de Batlia, sede provincial) y el de la Generalitat, ahí (al Palau). Ella ni es una cosa ni es la otra. Egevasa no depende de la Conselleria de Medio Ambiente, es de la Diputación, cuyo presidente lo tenéis enfrente. Estáis hablando con quien no corresponde. Y si lo de la medicina va de que la estáis acusando de corrupta, os pasáis varios pueblos».

A su alrededor continuó escuchando Oltra gritos mientras se repartían octavillas de varios tipos, unas explicando la situación de conflicto en Egevasa y otras con una foto de Oltra, llorando de emoción y vestida de valenciana cuando fue fallera mayor de su comisión (el año pasado), donde se podía leer: «¿Lloras por Egevasa?». La presencia de ese tipo de fotografías tampoco gustó a la vicepresidenta, que, una vez parecía haber zanjado la conversación con los sindicalistas, conminó a uno de ellos a que se acercase («ven aquí») y volvió a intercambiar varias frases con gestos taxativos. Fuentes de Compromís consideraron injusta la situación y lamentaron que los reproches se los hiciese gente del sindicato UGT, próximo al PSPV, partido en el que militan tanto el presidente de la Diputación de Valencia (Toni Gaspar), como el de la Generalitat (Ximo Puig).

Los trabajadores de Egevasa (casi 400) protagonizan concentraciones de protesta como consecuencia de la decisión de la Epsar (organismo de la Generalitat, encargado de la depuración de aguas, y que sí dependen de la Conselleria de Medio Ambiente, en manos de Compromís), de sacar a licitación el concurso de las 59 depuradoras bajo gestión de Egevasa -la firma con un 51% de capital público y un 49% del Grupo Aguas de Valencia-. La Diputación entiende que la firma sí puede presentarse al concurso de esas depuradoras aunque desde la empresa se acusa al Botánico de querer privatizar la firma y de poner «en riesgo» los empleos de la plantilla de Egevasa, con 400 trabajadores.

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