Compromís insinúa que las pruebas contra su financiación podrían estar manipuladas

Enric Morera, presidente de Les Corts, antes de su comparecencia de ayer en la comisión. / j. signes
Enric Morera, presidente de Les Corts, antes de su comparecencia de ayer en la comisión. / j. signes

Morera insiste en que es «curioso que de unas fotocopias» derive la investigación al Bloc y su jefe de gabinete remarca que se busca «cuadrar una cosa ficticia»

A. CERVELLERA

Valencia. La comisión de investigación sobre la posible financiación irregular del PSPV y el Bloc, partido mayoritario dentro de Compromís, arrancó ayer con las primeras comparecencias después de meses de trámite parlamentario. La ronda de intervenciones la inauguró el diputado popular José Císcar, denunciante del caso que relató cómo nació la investigación judicial raíz de unas fotocopias que le llegaron, pero todas las expectativas de la mañana se situaban en Enric Morera, presidente de Les Corts y ex secretario general del Bloc, que, tal y como hizo en el Senado hace unos meses, se desentendió de la posible financiación irregular que habría afectado a su partido cuando era el máximo dirigente y consideró «curioso que de unas fotocopias haya derivado lo que ha derivado». Por su parte, Lluís Miquel Campos, jefe de gabinete de Morera, fue un paso más allá al insinuar que los documentos que se investigan podrían estar manipulados.

Morera centró su intervención en tratar de restar importancia a la investigación judicial e incidió en que no existen, al menos por el momento, ningún hecho probado y una parte de los mismos no se investigará al haber prescrito los presuntos delitos. «El Bloc no está en nada, no hay causa abierta», destacó el presidente de Les Corts. Como hizo en la Cámara Alta, recordó que en las elecciones de 2007 el Bloc se presentó en coalición con Esquerra Unida y señaló que esa formación era la responsable de la campaña.

El ex secretario general del Bloc no dudó en criticar al PP por haber denunciado los hechos a la Policía y no ante un juzgado, lo que consideró que le deja en una situación de «indefensión» por lo no se puede personar y no ha tenido acceso a la documentación y a los informes policiales. Morera sí que admitió la relación de su partido con Crespo Gomar, la empresa implicada en la posible financiación irregular, y destacó que «contrataron sus servicios» al tratase una firma de prestigió y para ello tuvieron que «rehipotecar la sede» de la formación.

El PP considera que si no hubiera prescripción lo más probable es que alguien se sentara en el banquillo

Lluís Miquel Campos, jefe de gabinete de Morera y ex responsable de Acció Electoral del Bloc, compareció tras el presidente de Les Corts y durante su intervención siguió la senda marcada y afirmó que «alguien ha montado un sudoku para generar el efecto de marear». Campos, cuyo nombre aparece en uno de los correos investigados, buscó restar importancia a esta documentación al tratarse de fotocopias que consideró que podrían estar «alteradas». Además, cuestionó que las acusaciones se basaran en una documentación «con tachones», con una lista de precios «falsos» y una relación de empresas para «cuadrar una cosa ficticia», sin que esos datos hayan sido probados. «Si la información de las fotocopias fuera falsa, todo lo que se construye a partir de las fotocopias es falso», insistió Campos, antes de advertir que «no se puede hacer una casa sobre cualquier piedra», sino que hay que «escoger bien las piedras».

José Císcar remarcó que «si no es por la prescripción, en un 95% de probabilidades esto acaba con alguien en el banquillo». El parlamentario popular se refirió a un primer informe policial y a un análisis que compara los datos de las fotocopias con la información de la Agencia Tributaria sobre las mercantiles, en el que se detectan «coincidencias» y «correlaciones» entre los cargos a las mercantiles y a las formaciones. Císcar relató como la documentación que ahora se investiga le llegó a través de un medio de comunicación y que fue el grueso de la denuncia que se interpuso.

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