El Código Ético de Podemos sí renuncia al coche oficial

Dalmau, de espaldas, camina junto a su coche oficial. / juanjo monzó
Dalmau, de espaldas, camina junto a su coche oficial. / juanjo monzó

S. P.

valencia. El vicepresidente Rubén Dalmau tiene un problema con el coche oficial. El viernes pasado, a la salida de la reunión del pleno del Consell en Burriana, se iba a subir en el vehículo de la Generalitat cuando se percató de la presencia de un fotoperiodista de LAS PROVINCIAS. Para evitar la instantánea, objetivo que finalmente no logró, anduvo durante un rato para tratar de despistar al periodista. Lo absurdo de la escena es que el coche oficial circulaba en paralelo al apacible paseo del vicepresidente. Finalmente, se subió en el vehículo. Desde Podemos propugnan la ruptura con las formas de la vieja política, pero también caen en sus privilegios que, en algún caso, son necesarios e incluso más económicos que buscar otro medio para viajar, por ejemplo, a Montanejos. Pero el Código Ético de Podemos resulta muy claro y recoge «la obligación a renunciar, por parte de las personas titulares de altos cargos, a la asignación de un vehículo oficial de carácter permanente, excepto cuando los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado así lo recomienden expresamente por razones de protección personal». El documento de la organización añade que en cualquier otro caso, el uso de vehículos oficiales solo podrá hacerse cuando sea imprescindible para el servicio público, en la forma y condiciones similares a las del resto del personal.

Se da la llamativa circunstancia de que mientras que la coalición que forman Podemos y Esquerra Unida en Les Corts renunció hace apenas dos meses al uso del vehículo con conductor que la Cámara proporciona a los portavoces y a los miembros de la Mesa y lo tildó de «privilegios», los altos cargos de la coalición en el Consell sí los utilizan.