El cerebro financiero de Emarsa pide quedar libre como el resto de los condenados

Jorge Ignacio Roca Samper, en uno de sus juicios. / damián torres
Jorge Ignacio Roca Samper, en uno de sus juicios. / damián torres

Roca Samper solicita la libertad después de que la Audiencia no ordenara el ingreso para los cabecillas pese a las altas penas de prisión que les impuso

A. RALLO

valencia. Jorge Ignacio Roca Samper, el conocido como cerebro financiero de la trama de Emarsa, ha solicitado a la Audiencia de Valencia que le deje en libertad hasta que la sentencia del caso sea firme. El fallo ha sido recurrido por los acusados ante el Tribunal Supremo. Roca busca el mismo trato que han recibido el resto de condenados en el desfalco de la depuradora de Pinedo. La Sala rechazó las pretensiones de las acusaciones y acordó que todos esperaran en libertad el pronunciamiento definitivo del alto tribunal. Y esta decisión pese a que hay condenados a mayor pena que el facturero de la trama. Por ejemplo, a Enrique Crespo y a Esteban Cuesta se les impuso un castigo de 10 y 12 años respectivamente.

Sólo existe una diferencia -relevante- entre Roca y el resto de condenados en este asunto. El cerebro financiero pasó más de cuatro años fugado de la Justicia. Abandonó España nada más estallar el caso de la depuradora. Logró mantenerse oculto. Reapareció en la república de Moldavia, donde vivía bajo una documentación falsa. A continuación, se decretó su ingreso en prisión provisional ante el riesgo de que huyera de nuevo. El resto de los investigados por Emarsa nunca ha estado en la cárcel.

El letrado de Roca aclara ahora que aquel temor de la fuga «se ha despejado con el paso del tiempo y el cumplimiento efectivo». Así, su representado, que ha sido condenado a seis años de cárcel, lleva más de dos años privado de libertad. Este tiempo se le restará de la condena definitiva. Aquella decisión que tomó en su día, la huida, le ha supuesto un «quebranto considerable en su situación y ha comprobado que si hubiera estado en España habría podido alcanzar un acuerdo de conformidad».

El empresario, que fue detenido en Moldavia, se mantuvo fugado durante más de cuatro años

La defensa de Roca cree que existe una diferencia de trato entre los diferentes procesados. El facturero de la trama se encuentra ahora en la prisión de Zuera donde trabaja como panadero. Además, también invierte parte de su tiempo en los estudios. Actualmente cursa un grado de Geografía e Historia en la UNED con altas calificaciones, según su letrado. Su conducta en la penitenciaría es buena y no ha tenido problemas. Recuerda el abogado que al estar su cliente como preventivo no puede beneficiarse de la obtención de los permisos penitenciarios. El preso tiene tres hijos menores.

Éxito de la Fiscalía

El balance del caso Emarsa se cerró de manera muy satisfactoria para los intereses de la Fiscalía de Valencia. Todos los acusados fueron condenados. El fraude de la depuradora ascendió a 23,5 millones de euros. La principal vía de distracción de fondos procedía de los sobrecostes en el tratamiento de lodos.

Roca Samper introdujo una serie de empresas pantalla en el proceso de los residuos para elevar el coste -lo triplicó- de manera artificial. El dinero se repartía en efectivo. Posteriormente se ideó un sistema a través de tarjetas de crédito. No obstante, en la planta también se organizó otro entramado, que se podría bautizar como el de las obras fantasma. Este consistía en adjudicar actuaciones sin ningún concurso o publicidad y por una elevada cuantía. Algunas ni siquiera se llegaron a ejecutar.

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