De cerebro de Emarsa a trabajar en un bar

El ideólogo del entramado financiero de Emarsa, en libertad, en el juzgado de guardia de Zaragoza. / Lp
El ideólogo del entramado financiero de Emarsa, en libertad, en el juzgado de guardia de Zaragoza. / Lp

El condenado reconstruye su vida a la espera de sentencia firme | El prófugo de la trama asegura que ha escrito un libro que se titula 'El último blanqueador'

A. RALLO VALENCIA.

Jorge Ignacio Roca Samper, el cerebro financiero de la trama Emarsa, ha recuperado la libertad. Condenado a seis años de cárcel, la Audiencia le ha dejado libre al estar a punto de cumplirse la mitad de la pena sin que la sentencia sea todavía firme. El Tribunal Supremo tiene la última palabra sobre el mayor escándalo de corrupción de la Comunitat con más de 20 millones de euros malversados.

El empresario, que llegó a acumular más de un millón de euros en una sociedad en Malta, trata de rehacer su vida en Zaragoza. «A partir del 1 de febrero, empezaré a trabajar en un bar». Sin experiencia previa en el mundo de la hostelería, no es algo que realmente le preocupe. «Para poner un café, una cerveza o unas tapas no hace falta tener un máster», responde a la llamada de LAS PROVINCIAS. Una de las sentencias que arrastra, la del fraude de la venta de 10.000 taxis a Pakistán, le inhabilita para actividades dedicadas a la industria y el comercio, según comenta. No tiene tampoco, pues, mucho donde elegir.

Roca Samper fue condenado por introducir sus empresas en la cadena del tratamiento de lodos de la depuradora de Pinedo. Con sus mercantiles, tan sólo encarecía el precio pero sin prestar un servicio. Estos sobrecostes se repartían primero en efectivo y luego con un sistema de tarjetas de crédito entre directivos de la planta y personal de la Generalitat. «Yo no sabía que se trataba de una empresa pública. Me enteré después», insiste una y otra vez. «No soy un corrupto, soy un empresario», lanza para intentar limpiar su imagen.

«No me arrepiento de haberme fugado. Tenía una mujer y un hijo», admite el condenado Roca habla ocho idiomas, lo que le facilitó su huida a través de Moldavia, Rumanía y Ucrania

El exprófugo acaba de 'descubrir' Facebook donde figura la fotografía que ilustra esta información y para la que ha dado su consentimiento. «Durante mi fuga rompí con todo. Ni redes sociales ni llamadas a conocidos». Todavía defiende que su marcha fue una buena idea. «No me arrepiento de haberme fugado. Tenía mujer e hijo y con esas circunstancias». El condenado recuerda que le advirtieron -no aclara quién- de que no debía regresar por Valencia así que decidió huir.

Su destreza con los idiomas le permitió esconderse en Rumanía, Moldavia y Ucrania. «Vivía como un rey», admite sin rubor alguno. Roca habla ocho idiomas. «Castellano, catalán, inglés, francés y rumano perfectos», presume. Y asegura, además, que tiene un nivel alto de italiano, alemán y ruso. Esto le posibilitó ejercer de traductor improvisado en las penitenciarías y ejercer de asesor de políticos moldavos.

En su tiempo de ocio en la cárcel ha logrado escribir un libro: 'El último blanqueador de dinero'. Se trata de 450 páginas manuscritas «que estoy ahora pasando a máquina». Asegura que en 2 ó 3 semanas terminará el trabajo. «Y tengo una editorial interesada», adelanta. El libro relata su vida empresarial, parte de su recorrido en la ilegalidad y su huida de España hasta ser detenido en Moldavia. «Allí, en la cárcel, si tienes dinero se vive muy bien. Vamos, igual que en las de España. Pero si no lo tienes... Estás muerto». Roca Samper todavía tiene pendiente otras causas pendientes por la trama de la depuradora, en concreto, la pieza relacionada con el delito fiscal.

 

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