Casado asegura que el Consell «imita a Torra» al interrogar sobre la lengua

Pablo Casado, presidente del PP. /EP
Pablo Casado, presidente del PP. / EP

El líder de los populares asegura que es necesario «garantizar el castellano» en los colegios mientras Compromís y PSPV remarcan que el PP ya hacía estas encuestas

Arturo Cervellera
ARTURO CERVELLERAValencia

La polémica sobre el cuestionario enviado a los colegios que interroga sobre qué lengua se utiliza en actividades fuera de las aulas ha llegado a la calle Génova. Pablo Casado, presidente del PP, arremetió duramente contra la iniciativa emprendida desde la conselleria de Educación que encabeza Vicent Marzà y aseguró que se está «imitando a Quim Torra», presidente de la Generalitat de Cataluña, al permitir «que se vigile la lengua en la que hablan los alumnos en el recreo o en el comedor».

En un mensaje compartido en redes sociales, Casado hacía referencia a una noticia que adelantó LAS PROVINCIAS y que desvelaba que desde la administración se pedía a cada centro que se pronunciase sobre si utilizan o no el valenciano en el comedor o la biblioteca y en prácticas tan habituales en el día a día como son la atención al público o al hacer algo tan simple como dar las notas a los alumnos. Una situación que para Casado evidencia «el adoctrinamiento» del Consell y de los socialistas, que apuntó que permiten esta situación. Por ello, recuperó la propuesta que ya anunció en campaña electoral sobre una ley de lenguas «que garantice el castellano como lengua vehicular».

La publicación fue compartida con la presidenta del PP valenciano, Isabel Bonig, que quiso destacar que solo ellos han sido «el dique de contención frente al nacionalismo y adoctrinamiento que defienden Ximo Puig y sus socios». Además, remarcó que «frente a los intereses particulares» ellos deben defender «los intereses de los valencianos». La noticia ya generó profundas críticas en las filas populares y en Ciudadanos y reclamaron entonces al conseller de Educación que les hiciese llegar el polémico cuestionario enviado a los centros.

Los reproches hacia esta iniciativa no solo llegaron por el hecho de que se preguntase por qué lengua se utilizaba en 32 situaciones diferentes que tienen lugar fuera del aula sino porque también se establecía un plazo de dos años desde la conselleria para que se implementase el valenciano en los diferentes supuestos. Acciones que también incluían actos de graduación, jornadas de acogida a las familias, fiestas colegiales, intervenciones ante los medios de comunicación, actividades extraescolares o la comunicación con las familias entre las que se incluyen reuniones con los padres, campañas de matrícula y hasta el menú del comedor. Otras preguntas iban dirigidas a comunicados, informes, anuncios, memorias, horarios y hasta los calendarios.

Respuesta de los partidos

Las declaraciones de Casado no pasaron inadvertidas para los partidos que fomentaron esta iniciativa desde el Consell, Compromís y el PSPV. Desde la coalición econacionalista remarcaron que «las encuestas de usos lingüísticos para conocer el uso del valenciano en las escuelas y los planes de normalización lingüística nunca han supuesto ningún problema y mucho menos motivo de división». A través de un comunicado, Fran Ferri, portavoz de Compromís en Les Corts, insistió en «ante la intolerancia y las mentiras de las derechas, apostamos por una escuela inclusiva».

«Con la aplicación de la Ley de Plurilingüismo los niños y niñas de nuestra tierra cuando acaben su educación obligatoria dominarán al menos tres lenguas sea cual sea su nivel económico y eso es lo que realmente importa» subrayó Ferri.

Manolo Mata, síndic del PSPV, también se pronunció en este sentido. A través de una nota, el dirigente socialista ironizó al destacar que «para Pablo Casado todo lo que es más de un idioma es un lío». Mata incidió que «lo único que queremos en el sistema educativo valenciano es que nadie tenga que falsear su currículum para aparentar lo que no es» y afirmó que la apuesta por el trilingüismo es determinante«.

El portavoz del PSPV criticó a Casado por sus declaraciones, le recordó la polémica de su máster y terminó instando al presidente del PP a «dejar en paz al sistema educativo valenciano y a preocuparse primero de educarse él mismo».

Dimisión de Marzà

El grupo parlamentario Vox en Les Corts retoma su actividad de cara al inicio del curso político sumándose a las críticas de la oposición a la política lingüística del Consell que lidera el nacionalista Vicent Marzà desde la conselleria de Educación. El partido de Abascal emitió ayer un comunicado en el que reclama la dimisión del titular de Educación alegando que Marzá prioriza actividades vinculadas al valenciano mientras los porcentajes de descenso de abandono escolar siguen lejos de situarse en los niveles de otras comunidades. Vox pide la salida del conseller porque «en lugar de buscar soluciones al fracaso escolar dedica tiempo y presupuesto a controlar y espiar en qué lengua hablan los alumnos en los recreos».

Su portavoz adjunta en el parlamento valenciano, Llanos Massó, lamentó ayer que «mientras se dedican a investigar en qué lengua se expresan nuestros niños, sus familiares y el personal de los centros escolares en los patios, comedores y reuniones y gastan millones de euros de todos los valencianos en promover el catalán, en nuestra comunidad tenemos una tasa de abandono escolar por encima de la media nacional y el doble del objetivo europeo». Los datos del Ministerio de Educación señala la que la tasa de abandono en la Comunitat fue del 20,2% en 2018. A pesar de que las directrices europeas señalan como objetivo para el año próximo que los países de la UE registren sólo un 10%, a nivel nacional se consideraría un buen dato situarse en torno al 15%, un porcentaje del que está muy lejos la Comunitat, si bien es cierto que durante la década pasada el abandono llegó a afectar a un tercio del alumnado de los centros escolares valencianos.

«La gestión que Marzá está haciendo en la educación valenciana es lo más nefasto que podemos encontrarnos», señala Vox en su comunicado para justificar la reclamación de que dimita el conseller. «A su sectarismo hay que añadir su incompetencia demostrada por las innumerables veces que la Justicia ha puesto freno a sus ocurrencias», indica en relación a las sentencias que han fallado contra la política educativa valenciana: «Si Marzá es incapaz de reconocer su fracaso y dimitir, exigimos al presidente Puig que lo cese inmediatamente por el bien de lo más importante que tiene la sociedad que son nuestros hijos, los jóvenes y por la libertad».