Carlos Galiana: «La política tiene un punto teatral y ser actor me ha servido mucho»

El concejal Carlos Galiana./EFE
El concejal Carlos Galiana. / EFE

El concejal se considera un «friki» de las series de televisión y confiesa que a los 19 años fue gogó en la discoteca Arabesco

EFEValencia

El concejal de Valencia Carlos Galiana (Sagunt, 1974) señala en una entrevista con EFE que es un «friki» de las series televisivas, asegura que la política tiene «un punto teatral importante», y confiesa que si le llamaran de Broadway para ser el utillero se iría sin dudarlo.

- Como actor, ¿cine, teatro o televisión?

- Teatro. Porque es en directo y cada representación es nueva, depende del público, del teatro, y de muchas cosas. Me encanta, es mi vida. Nunca dejaré de ser actor.

- ¿Y de qué le ha servido en política?

- En los plenos, te ayuda a templar los nervios, a improvisar cuando escuchas y a enfrentarte al público. La política tiene un punto teatral importante, y ser actor me ha servido mucho.

- ¿Qué le ha marcado en su amplia trayectoria como actor?

- Empecé con teatro de calle con zancos y eso me ha dado mucho saber a la hora de improvisar y tener que salir de determinadas situaciones. He estado de gira en Italia, Portugal y Alemania, donde estrené mi primera obra de teatro profesional. Y me cogieron para hacer de soldado en Hamlet en Madrid, a las órdenes del director de cine Jaime Chávarri, pero al final hice de Laertes, un secundario importante y fue alucinante trabajar con un profesional como él.

«Fui gogó en la discoteca Arabesco. Era lo máximo. Luego lo piensas en la distancia y no sé qué me pensaba, que era una estrella de Hollywood»

- ¿Está enganchado a series de televisión?

- En eso soy muy friki. No soy de grabar ni piratear, me las compro y las veo, incluso varias veces. Tengo variadas: Juego de Tronos, Perdidos o Friends. El Cuento de la criada me parece magistral y ahora estoy viendo Sucesor Designado. No soy de comprar 'merchandising', como mucho tengo alguna camiseta de Perdidos o de Bing Bang Theory.

- ¿Más de traje o de vaqueros?

- Soy de traje y corbata, de siempre. Soy el único de Compromís que llevo corbata. El alcalde nunca lleva y siempre estamos con la broma de que yo sí. Tendré más de cincuenta, aunque al final siempre me pongo las mismas.

Me siento cómodo con el traje, pero es cierto que para el día a día uso los vaqueros. Y desde que leí que Mark Zuckerberg siempre llevaba una camisa gris, me compré un montón de camisas blancas y así por las mañanas no tengo que pensar qué me pongo.

- No esconde su sexualidad. ¿Fue difícil salir del armario?

- No me costó decírselo a mis amigos. Fue complicado con mi madre, se lo dije en una comida familiar y entró en cólera, pero luego lo asumió, aunque me dijo que no se lo dijera a nadie de mi familia. Se enteraron cuando me fui a casar.

- Elija: un estreno mundial en Broadway o ser alcalde de Valencia.

- Si mañana me llaman Almodóvar o Amenábar para protagonizar una película, me dejo la política sin pensarlo dos veces. De hecho si mañana me llaman de Broadway para ser el utillero, no duro aquí ni dos segundos. Tengo muy claro que no quiero estar toda la vida en política y quiero volver a trabajar de actor.

«Si mañana me llaman Almodóvar o Amenábar para protagonizar una película, me dejo la política sin pensarlo dos veces»

- En su juventud fue gogó, ¿qué recuerdos le trae esa etapa?

- Fui gogó en la discoteca Arabesco. Nos divertimos mucho, pero éramos muy inocentes. Era lo máximo, tú estabas arriba y el resto abajo. Tenía 19 años, te pagaban y bebías gratis y todo el mundo quería hablar contigo. Luego lo piensas en la distancia y no sé qué me pensaba, que era una estrella de Hollywood.

- ¿Iba para jugador de baloncesto?

- Igual está mal que lo diga, pero era bueno. Jugaba en la sección masculina del Dorna Godella y venían a vernos los ojeadores del Pamesa. En un partido se me cayó un jugador encima y se me salió el hueso del codo. Comprendí que nadie me ficharía con esa lesión de por vida y, como también hacía teatro, me refugié en eso.

- ¿Es activo en las redes sociales?

- Es un amor-odio. Te esclavizan mucho. Cuando hay un buen rollo y mantienes diálogos están bien, pero luego hay una parte visceral que da ganas de bloquear y silenciar a la gente. No tengo estrategia, en Twitter soy más político, en Instagram tengo las fotos con mi pareja y Facebook es más comunicación. Luego tengo los blogs, porque me gusta escribir y ahí tengo mi biografía.

- ¿Se defiende en la cocina?

- Me gusta mucho cocinar para otros. Cojo una receta y hago cosas complicadas y fáciles. Hago arroz del senyoret, a banda, al horno o espagueti, de todo menos paella. He intentado hacer paellas cincuenta millones de veces y muchas personas me lo han explicado, pero nada. La primera vez, la hice con mi madre al teléfono guiándome paso a paso y me salió genial. Me creía que ya sabía, pero nunca más.

 

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